La ceguera de la soberbia

Cita


Eugene Delacroix - Liberte guidant le peuple

Tu arrogancia es tan necia
como vacía es tu mirada.
Mides en posesiones,
resoplando con desprecio
ante la falta de tenencia.
El desposeído es indigno,
las expresiones de asco
revelan tus sentimientos.
La ceguera de la soberbia
nubla la vista del pudiente,
extasiado en su opulencia
olvida lo más importante,
aquello de lo que carece,
una sonrisa en su rostro
y un amor sin interés.

Imagen | Ralentir travaux

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El futuro de la industria del entretenimiento


Piratas

Con el revuelo generado por la Ley Sinde, últimamente se ha hablado mucho de las descargas de contenido audiovisual a través de internet y de la problemática que se genera a causa de las descargas por vías alternativas a las deseadas por las grandes compañías del entretenimiento.

Hay muchos artículos, algunos muy interesantes (estos dos por fin cuentan con el análisis de sociólogos), sobre el porqué de las descargas. Frecuentemente los defensores de estas acusan a las discográficas, cadenas de televisión y a la industria filmográfica de retrógrados, de querer mantener un sistema obsoleto y de que deben buscar un nuevo modelo de negocio. Pero, en la mayoría de los casos que me he encontrado, nadie da una idea de cómo debería ser el nuevo paradigma de la industria del entretenimiento. Por eso expondré un modelo en el que he estado pensando algún tiempo, no será perfecto, no agradará a todos, pero por lo menos estaré dando ideas acerca de lo que se podría hacer y quizá pueda servir para generar un debate acerca de esta cuestión.

Streaming y descargas

No es una gran revelación afirmar que el consumo de material audiovisual a través de la red crece exponencialmente. Música, series, películas, libros, todo se está consumiendo de manera digital a través de internet. Unas cosas más que otras, pero parece evidente que el futuro va por esta vía. Dar la espalda al streaming y a las descargas supondrá cavarse su propia tumba. No significa que no haya personas que aún disfruten consumiendo cultura en formatos físicos, pero la tendencia parece estar clara, además es una manera de abaratar los costes de una manera considerable. No es igual de costoso imprimir y grabar libros, cds, dvds, blu-rays, etc., distribuirlos por todo el mundo y esperar que tengan éxito en el mercado; que distribuirlos digitalmente por internet, donde el público potencial es mucho mayor, el coste de hacerles llegar la mercancía es mucho más bajo y se hacen innecesarios los soportes físicos.

El streaming y las descargas deben coexistir. No siempre podremos acceder a la red y por tanto al streaming, de ahí la necesidad de que sea posible descargar, con el fin de poder disfrutar de  nuestras películas, series, libros, etc., en cualquier momento y lugar.

Universalidad

Una razón importante por la que muchas personas recurren a las descargas es por las limitaciones geográficas. En la era de internet y la globalización no tiene ningún sentido que una serie rodada en un país determinado llegue al resto con meses de retraso, si es que llega. Tampoco tiene sentido que si la compañía distribuidora de dicha serie la pone a disposición de los consumidores en la red en su web oficial restrinja el acceso a todos aquellos que se encuentren fuera de determinada frontera. Series, películas, libros, música debe ser accesible en todo el mundo y a la misma vez. Una vez más, es una ventaja, los potenciales consumidores se multiplican de manera impresionante.

Precios razonables

Tal y como expuse antes, lo que no puede ser, dado el abaratamiento de la producción y distribución es que pretendan que paguemos el mismo precio, o incluso superior, por los productos distribuídos digitalmente que por los físicos. No puede costar lo mismo un libro digital que uno impreso, ni puede ser más barato alquilar películas en el videoclub que hacerlo en iTunes, el precio claramente debe ser más bajo.

El modelo Spotify parece una manera interesante de abordar el consumo musical, e incluso podría aplicarse al vídeo. En cierta manera no sería otra cosa que la televisión de pago no esté haciendo ya. Por unos veinte euros al mes podemos contar con un montón de canales de televisión que emiten un sinfín de series y películas, se podría hacer lo mismo con el contenido audiovisual por internet. Pagar una cuota mediante la cual tengas acceso a una gran biblioteca audiovisual, de películas, series, etc.

También se puede hacer uso del modelo de cuentas premium, con lo que el material esté disponible para cualquiera con restricciones, las cuales quedan anuladas para los que paguen por ello.

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Viene el Monstruo del Sebadal


El Monstruo del Sebadal

Llego un poco tarde con esta información, pero aún a tiempo ya que el gran estreno aún está por venir. Algunos amigos de la red se han unido para crear un monstruo. Todo surgió a partir de un comentario de la concejal Luz Reverón que definió el sebadal con una particular elocuencia con la que dejó anonadado a todo aquel que aún escucha las tonterías que dicen los políticos. Según ella: “El sebadal es cuando es cuando te coge una ola y te revuelca y sales arañada, eso es“.

Ese preciso instante unido a las divertidas ideas de Nacho fueron la semilla de la que surgió El Monstruo del Sebadal, el terror de las playas canarias, el vengador del mar. El proyecto ha ido tomando forma hasta convertirse en el que será el primer cortometraje inspirado, producido y distribuido por la gofiosfera. Otros implicados son Rafa, Jose y Mapoto, hay más, está claro pero no se quienes son, supongo que cuando El Monstruo del Sebadal vea la luz sabremos más y conoceremos a quienes lo han hecho posible.

De momento ya hay página web oficial de El Monstruo del Sebadal, también puedes seguirle por Twitter donde se rumorea que ya ha arañado a unos cuantos seguidores y también en Facebook, aunque eviten que en su perfil figure su dirección, podría ir a por ustedes.

Home, nuestro hogar y el peligro que supone la crisis para éste


Yo siempre he pensado que las personas que crean algo lo hacen en gran medida para mostrarlo al mundo. Es cierto que hay ciertas cosas que conservamos para nosotros, pero en general, cuando creas algo deseas compartirlo con el mundo. A veces incluso creamos cosas para emitir un mensaje, con lo cual el deseo de difundirlo se acrecienta. Hoy día, internet nos brinda una forma excelente de hacer precisamente eso: compartir.

Yann Arthus-Bertrand ha hecho precisamente esto, crear un documental que pretende ser una oda a la belleza del planeta y a su delicada armonía. Pero además con “Home” ha querido difundir un mensaje, ha querido revelar algunas de sus inquietudes, que por cierto nos afectan a todos y por ello deberían ser inquietudes compartidas por todos. Por esta razón ha decidido que lo importante es que el documental se difunda, y ha escogido hacerlo por muchas vías, y una de ellas ha sido poner la película a disposición de todo el que quiera recorrer este fascinante pequeño punto azul, en internet.

Home” recorre los paisajes de 54 países capturados desde el aire, para contemplar el planeta y entenderlo. Gracias a esta película podremos ver los tesoros de la Tierra que estamos destruyendo y todas las maravillas que todavía podemos conservar.

En los 200.000 años que llevamos los hombres sobre la Tierra hemos roto el equilibrio que durante casi cuatro mil millones de años de evolución se había establecido en el planeta. El precio que debemos pagar es alto, pero es demasiado tarde para ser pesimistas: la humanidad dispone apenas de diez años para invertir la tendencia, darse cuenta del grado de espolio de la riqueza de la Tierra y cambiar su modelo de consumo.

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El P2P, la Cultura, la Ministra y demás cuestiones


Supongo que todos estarán al tanto del revuelo que se ha generado por el nombramiento de la nueva Ministra de Cultura Ángeles González-Sinde. Yo creo, igual que comenta Pablo en su blog, que es un poco desmesurado todo esto de los banners y los grupos en Facebook pidiendo una dimisión a las pocas horas del nombramiento. Está claro que por los comentarios de la ahora ministra, se intuye que ocupa el cargo con un claro prejuicio hacia internet y la comunidad que hay en torno a la red de redes. Por otra parte, quienes pusieron el grito en el cielo desde un primer momento tampoco parecen responder a una actitud demasiado objetiva con respecto al tema que nos atañe. Creo que aún conociendo las ideas que en el pasado ha manifestado González-Sinde, habrá que ver qué cosas propone ahora que ocupa el cargo de Ministra de Cultura. Porque tampoco hay que olvidar que, al menos si quiere ser coherente, que vamos a pensar, al menos por ahora, que querrá serlo, que es bien diferente ser presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, que ser Ministra de Cultura. Aunque también es cierto que la coherencia no es algo que se lleve hoy en día en política. De cualquier forma, no creo que González-Sinde sea peor que otros personajes que han sido y serán Ministros de Cultura.

Que la clase política no tiene ni idea de internet creo que es algo en lo que estamos todos de acuerdo. De hecho estamos viendo que ha tenido que con los años que lleva la red con nosotros, no es hasta ahora cuando algunos políticos se están intentando adentrar en este medio de forma muy tímida, hay excepciones, pero en líneas generales, las clases dominantes, no solo políticos, medios de comunicación, empresarios y demás le tienen un miedo espantoso a internet. De hecho siempre ronda por la cabeza de estos grupos la idea de controlar internet, de poner barreras, de limitar esto y lo otro… Estas ideas para internet son como si los políticos de hoy en día aún pensaran como los reyes de la Edad Media.

También está claro que los políticos en la actualidad tienden a estar más cerca de ciertos grupos que de otros, y desgraciadamente los ciudadanos somos los que generalmente salimos peor parados de las decisiones que toman los políticos, que parecen casi siempre más interesados en beneficiar el empresario que al trabajador. Sobre todo en la actualidad da la sensación de que tras un aumento de las libertades, volvemos a los tiempos de las imposiciones, las limitaciones y el control. Es como si en vez de permitirnos madurar como sociedad, dejar que nos convirtamos en adultos, traten de mantenernos en un estado infantil de forma artificial, porque a fin de cuentas es mucho más fácil mantener controlados a una masa infantiloide que a personas críticas, con ideas propias y que no está dispuesta a obedecer órdenes que no necesariamente sean positivas ni coherentes. Es como el famoso dicho de los adultos cuando replican a sus hijos diciéndoles que a los mayores no se les contesta.

Yo estoy de acuerdo con Casciari y con Pablo en cuanto a la remuneración de los creadores. Mientras vivamos en un sistema capitalista, yo no tengo problema con que la gente trate de ganar dinero con lo que crean.  El problema está en los precios desmesurados que tiene la cultura en la actualidad y las restricciones cada vez mayores que se imponen al acceso a la misma. Y creo no equivocarme si digo, igual que lo hace Casciari, que la mayoría de las personas estamos dispuestas a que los creadores sean remunerados por lo que hacen, lo que no estamos dispuestos es que nos roben y tampoco a que traten de restringirnos cada vez más, en cuanto al acceso a la cultura. Estoy dispuesto a pagar una cantidad X por ver una película, escuchar un álbum de mi artista preferido, leer un libro, pero si lo hago, quiero poder hacer el uso que me plazca de dicha obra. Lo primero es que quiero un fácil acceso a la misma, y luego quiero poder copiarla, verla donde yo quiera, cuando yo quiera y sin anuncios anti (la mal llamada) piratería.

Cabe destacar otra idea, y es la de los intermediarios. Los intermediarios son personas o entidades que cobran por estar en medio, hacen algo, pero generalmente no aportan nada sustancial, simplemente se interponen entre el creador y el consumidor, colocándose en dicha posición de una manera hábil y explotándola al máximo. Cuando no existía internet, era difícil prescindir de estos intermediarios, sobre todo porque sin ellos el eco que podías generar era mucho menor. En la actualidad, con internet como herramienta de difusión, una persona puede perfectamente prescindir de intermediarios, puede plantarse en la red, colocar en ella su creación y convertirse en una estrella. Ya no necesitas que alguien grabe tu música en un CD, tu película en un DVD o imprima tus ideas en un libro de tapa dura. Ahora puedes grabar tus canciones y ponerlas en la red, incluso usando servicios gratuitos. Y puedes hacer una difusión de tu música por todo el mundo.

Está claro que internet permitiría, prescindiendo de los intermediarios, reducir drásticamente los precios de la cultura. Si a ello le sumamos que ya no se requieren soportes físicos, y que la difusión de un trabajo puede ser mucho mayor que por las vías hasta ahora habituales. Esto significa, que gracias a internet, sería posible que los consumidores pagásemos un precio muy bajo por acceder a la cultura, y este precio iría íntegramente al creador, de forma que ganaríamos ambas partes. Es evidente que a los intermediarios, que tienen mucho poder, esta idea no les gusta nada, y no están dispuestos a perder esta batalla sin una buena lucha, pero al final no tendrán ninguna oportunidad.

La libre Italia


La película de Oliver Stone sobre el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, no inaugurará el Festival de cine de Roma, porque no agrada” al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Como de costumbre, Benito dando la nota. ¡Perdón! Evidentemente hablamos de Silvio el amante de la libertad.

Ernesto 'Che' Guevara el idealista


El otro día fui al cine a ver “Che, El Argentino”. Me pareció una película interesantísima y que genera en el espectador la sensación de haber visto un cine bien hecho, con dedicación, con entrega. La única pena es que ahora hay que esperar a la segunda parte. Benicio del Toro interpreta al revolucionario, y su parecido y su interpretación son impresionantes.

Pero realmente no quiero hablar de la película en sí, aunque si recomendarla fervientemente, sino que me gustaría reflexionar un poco acerca de lo que fue el Che, bajo mi punto de vista. Tras ver la película, y habiendo leído algunas cosas acerca del doctor Guevara, me doy cuenta de que era un idealista, un soñador. Puedo discrepar con él en diversos aspectos, sobre todo en la forma empleada para poner en práctica el ideal, pero me es imposible contradecirle en cuanto al amor por la justicia. No hablo de la ley, porque entre las leyes hay tantas tan absurdas e injustas que uno se pregunta cómo pudo ser concebida, sino de la justicia como la idea de las cosas bien hechas, del respeto por el bienestar y la vida de los demás, por la concepción de que debe haber algo más allá del constante máximo beneficio propio.

Yo entiendo el sueño de un mundo diferente, un mundo que no es capitalista, un mundo en el que el egoísmo no sea la principal fuerza motriz. La tierra debe ser de quien la trabaje. La tierra no tiene dueño, es de todos y de ninguno. Entiendo soñar con justicia; justicia para todos y no para los de siempre. Entiendo el mundo en unos valores y comprendo la necesidad de vivir por ellos. Entiendo el amor por tus iguales, incluso cuando en ocasiones te puedan parecer detestables. Entiendo que la pasión con la que se siente puede ser tan fuerte que deseamos alcanzar nuestro deseo de la forma más rápida posible, pero esto, muy probablemente, supone también que dicho deseo se construye sobre pilares más frágiles, más endebles y que requieren una fuerza tremenda para poder ser sostenidos. Si miramos a Cuba, a la Rusia comunista, a China y otros países que pretendieron ser comunistas, nos damos cuenta de que la anterior afirmación es totalmente cierta. No se convenció a la mayoría de la gente, simplemente se les metió en un sistema con calzador, de ahí que para mantener dicho sistema se use la fuerza bruta de una dictadura. De ahí que, seguramente, la vía violenta sea la más rápida pero también la menos consistente. Es aquí donde creo que el Che se confundía, o quizá no, quizá era consciente de ello, pero consideraba que era precisa derrocar a un mal dirigente para luego construir los pilares de la conciencia y del conocimiento.

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