Punset y la Ley Sinde


No hace falta que digamos nada de la “Ley Sinde“. Se ha hablado de ella hasta la saciedad, no por criticar en exceso sino por lo lamentable que se hace tener siquiera que hablar de esta propuesta tan descabellada.

Desgraciadamente a quienes detentan el poder, incluso en países que se enorgullecen de considerarse democráticos, la libertad no les hace demasiada gracia. La libertad conlleva una pérdida de control y esto no gusta a los primeros, pues sienten que pierden una parte del mismo.

Internet es ese bastión que todos ansían controlar desesperadamente. Y mientras Ángeles González-Sinde hace malabarismos retóricos para dar a luz a un aborto, Eduard Punset pone las cartas sobre la mesa y expone una petición coherente y sensata entre tanta incoherencia.

«Estas ansias de impulsarla [la publicidad y otros servicios en la red] creará en algunos de nosotros la tentación de controlarla. Y hemos intentado controlar primero a las mujeres, luego a los hijos, […], y nos pasa lo mismo con los animales. Yo espero que no nos pase lo mismo con internet.»
– Eduard Punset, enseñando a Sinde a pensar en el bien general en menos de 3 minutos.

«Estas ansias de impulsarla [la publicidad y otros servicios en la red] creará en algunos de nosotros la tentación de controlarla. Y hemos intentado controlar primero a las mujeres, luego a los hijos, […], y nos pasa lo mismo con los animales. Yo espero que no nos pase lo mismo con internet.»

Eduard Punset, enseñando a Sinde a pensar en el bien general en menos de 3 minutos.

Manifiesto: En defensa de los derechos fundamentales en Internet


Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

Spotify, una lucha de poder


Spotify

Después de muchos años recurriendo a la descarga de música en formato mp3, generalmente a través de redes P2P, llegó lo que pronto se convertiría en toda una revolución dentro de la red, tanto que incluso está cambiando la forma de consumir música por parte de los internautas, está claro que hablo de Spotify.

Supongo que a todos nos entusiasmó la idea de poder escuchar de forma gratuita un inmenso catálogo musical, sin vernos además obligados a almacenar toda esa música en el disco duro. Spotify es realmente cómodo, busco lo que quiero escuchar y ya está, no tengo que esperar a que se descargue, no tengo que almacenarlo en mi disco duro…

Y aunque creo que Spotify seguramente se convierta en un sistema cada vez más difundido, por lo práctico que es, supone que perdemos en gran medida el poder sobre la música. Mientras las luchas contra el DRM han hecho que iTunes finalmente venda canciones sin este mecanismos, y por tanto el comprador realmente pueda hacer con el producto “lo que le plazca”, el sistema Spotify nos expone totalmente a los deseos de las discográficas.

Casos como el reciente borrado de algunas obras compradas por algunos poseedores del Kindle, muestran que con sistemas de este tipo estamos expuestos y perdemos el poder frente a los tiranos actuales.

Spotify además supone, al menos de momento, el mantenimiento de regulaciones tan absurdas en un mundo interconectado como las limitaciones regionales, además de que genera una dependencia de un único sistema. Ya que el otro día hablamos de los sistemas distribuidos, queda patente la problemática que deriva de ello. Es cierto que Spotify utiliza el sistema P2P para agilizar la escucha de la música y evitar así una sobrecarga a sus servidores, pero si deciden borrar una canción o disco, ya no lo podremos escuchar.

De momento, y digo de momento porque las cosas siempre pueden cambiar, pero actualmente me parece que Spotify es la victoria de las discográficas, las cuales recuperan el poder y se ocultan tras un sistema que todos alabamos, sobre el cual arrojamos elogios, obviando el hecho de que es un lobo disfrazado con una piel de cordero.

Sistemas distribuidos: la lucha contra el poder


Aprovechando que el otro día hablamos de la descentralización, aunque como bien nos hizo saber Sergio, en el caso del sistema energético que proponíamos lo correcto es hablar de un sistema distribuido, hoy me gustaría ver esta idea en relación con otros aspectos.

Ya Montesquieu entendía y exponía la importancia de la separación del poder. Con el fin de evitar que todo el poder sobre una nación recaiga en una única persona o un reducido grupo, es imprescindible que haya una separación de poderes.

De la misma forma, el sistema distribuido que planteamos ayer genera una división de poder, ya que con un sistema de este tipo todos somos productores de energía, de esta forma una empresa eléctrica ya no puede aglutinar tanto poder y tampoco tiene posibilidad de crear un monopolio.

Pero la ventaja no está solo en arrebatar el poder al organismo que hasta entonces lo acaparaba, sino también proteger a las personas, mejorar el funcionamiento y evitar problemas de mayor envergadura.

Como ya decíamos ayer, con un sistema distribuido, si falla uno de los puntos, los demás pueden proveerle y de esta forma prácticamente el incidente sería invisible para quien no conozca el problema.

Hasta aquí estamos repitiendo un poco lo que comentamos ayer, pero es importante ser conscientes de estas ideas si queremos trasladarlas a otros ámbitos como por ejemplo el conocimiento y el intercambio del mismo. Si un único sitio alberga toda la información la fragilidad del mismo es mucho mayor y supone un verdadero problema.

Un buen ejemplo es lo ocurrido con Rapidshare en Alemania, donde la GEMA (SGAE alemana) obligó al servicio de descargas a eliminar miles de archivos de sus servidores. Esto evidentemente con el P2P es mucho más complicado, por lo que se dota de mayor poder a los ciudadanos ya que éstos en gran medida están protegidos contra acciones de este tipo. Es muy difícil hacer que miles de personas repartidas por todo el mundo borren unos determinados archivos, de hecho es casi imposible, pero es bastante fácil doblegar a una única persona, entidad o lo que sea, a que haga esto mismo.

Un sistema distribuido por tanto evita la problemática de depender única y exclusivamente de un punto del cual obtener el bien concreto, lo que también evita el problema que puede suponer que este punto deje de funcionar. Por otra parte arrebata el poder a los organismos más diversos que pueden tratar de imponer sus deseos de concentración, y a la misma vez protege a los usuarios de estas mismas organizaciones.

Los nuevos créditos P2P, por ejemplo, también son una forma de luchar contra la hegemonía, en este caso, de los bancos. En definitiva, todo lo que suponga crear un sistema distribuido y la posibilidad de convertir a cualquier persona en parte activa, incluso con un mínimo esfuerzo por parte de esta, de un proyecto, dota a este de grandes ventajas sobre los sistemas centralizados.

Además, estos sistemas que podríamos calificar de sociales, tienen otros puntos más a su favor, estimulan la responsabilidad y el comportamiento cívico de las personas. Nos involucran y si somos parte de algo nos sentiremos más responsables y tendremos mayor interés por que siga funcionando correctamente. Es un principio básico que actualmente está ausente en muchos aspectos, precisamente porque las personas nos sentimos desposeídas.

Implantar sistemas distribuidos no será fácil, la oposición será dura por parte de quienes ven peligrar su monopolio, pero aún así son el camino a seguir, ya que los beneficios, creo yo son fulminantes.

Viejas barreras en un medio que las traspasa


Hace mucho tiempo indignado con un aspecto de nuestra realidad que para mi no tiene sentido. Vivimos en un mundo interconectado, sobre todo en el aspecto económico el neoliberalismo ha hecho todo lo posible por derrumbar las barreras geográficas y moverse por el mundo a su antojo. Así ocurre que las empresas desplazan sus fábricas a países en los que pueden explotar aún más a los trabajadores, el dinero fluye por el mundo como el aire y los problemas económicos generados en un lugar afectan al resto de países ya que son como un virus que viaja por las venas del capitalismo invadiendo todo el organismo.

En este mundo, hipócrita, mientras se genera esta interconexión, se mantienen algunas barreras que hace tiempo deberían de haber desaparecido. Si se bendice el libre mercado y se aúnan esfuerzos para llevar esta idea al extremo, por qué no se hace el mismo esfuerzo para que las personas puedan danzar por el mundo a su antojo y también lo pueda hacer la información, la cultura, el conocimiento… Es precisamente en este último aspecto en el que quiero centrarme en este caso.

Vivimos en la era de internet, hoy en día, gracias a esta herramienta, el mundo se hace más pequeño y nos es más fácil saber lo que ocurre en el lado opuesto del planeta. Aún así, por motivos que no termino de comprender, aunque intuyo que económicos, nos tropezamos con frecuencia con limitaciones geográficas en un medio que en realidad no entiende de estas.

Hace mucho tiempo que manifiesto mi descontento porque series, películas, música y demás se publican en el otro lado del charco en un momento determinado y pasan en ocasiones meses o incluso años hasta que nos llegan a nosotros, al menos por la vía que ellos quieren que usemos. Esta es una de las razones más importantes por las que recurro a los sistemas peer to peer. No quiero esperar meses o años para poder ver una película que en Estados Unidos ya está incluso en DVD. Sobre todo porque tampoco entiendo el razonamiento que podría tratar de explicar esta realidad. Y sobre todo en el caso de las películas el doblaje no puede ser una razón para ello, porque desde que se termina una película, hasta que ésta llega a los cines pasa bastante tiempo, tiempo en el que se podría doblarlas sin problemas, práctica que por otra parte no convence demasiado, pero eso es otra cuestión. Como generalmente me niego a esperar, con frecuencia descargo estas películas.

Se empiezan a desarrollar algunas ideas interesantes, y aparecen en la red proyectos que por fin parecen darse cuenta de que el mundo está cambiando, como Hulu y Spotify. Pero cuando uno empieza a ponerse contento descubre que se les ponen restricciones geográficas. Cierto que con algunos trucos se puede engañar al sistema, pero lo lamentable es que haya que recurrir a ellos.

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Teddy Bautista y sus tonterías habituales


Me hace mucha gracia leer la entrevista de Teddy Bautista en el ABC, empezando por su respuesta a la primera pregunta, en la que afirma algo tan interesante como lo siguiente: “[…]pero habría que revisar la legislación, y conseguir que los ayuntamientos y las instituciones locales, en lugar de poner obstáculos, faciliten la presencia de la música.” Resulta interesante que sea precisamente el presidente de la SGAE diga esto, ya que no se por qué pero quien me da la sensación de que pone obstáculos es él y su organización.

Cuando prácticamente todo lo relacionado con la informática termina marcado con un canon, el cual se impone supuestamente para contrarrestar las supuestas pérdidas producidas por el intercambio de cultura vía P2P, difícilmente se puede justificar a su vez la terrible campaña e incorrecta, que se fomenta desde la SGAE y con la que se pretende criminalizar a quien descarga sin ánimo de lucro creaciones artísticas y no tan artísticas de la red. El canon se justificó como la forma de recaudar el dinero que se escapa de las manos a los empresarios de la industria del entretenimiento, claro que para que se les escape ese dinero debe de existir algo que lo justifique, en este caso el intercambio de archivos vía P2P. Se trata de una imposición que se retroalimenta, y que sólo es posible por la dialéctica que se genera en torno a este fenómeno. Si se cortara el intercambio de cultura, el canon debería desaparecer porque no habría justificación para el mantenimiento del mismo. Esto supondría un tremendo golpe a las arcas de la SGAE, ya que dejaría de ganar una tremenda cantidad de dinero. Los que le generó el canon a la sociedad en el 2007 ascendieron a los 20 millones de euros.

En realidad a la SGAE le conviene que exista el P2P y las descargas legales (legales porque es legal descargar películas, música, etc., por P2P), sobre todo porque sólo así pueden justificar la creciente cantidad de dispositivos marcados con el canon, buen ejemplo de ello el canon digital.

Pero no solo la SGAE se beneficia de las descargas, también las compañías que ofrecen internet podrían ver afectado de manera considerable su negocio si de repente los usuarios no pudieran seguir descargando todo tipo de archivos a través de la red. Con total seguridad serían muchos los que contratarían conexiones con un menor ancho de banda, cuyo coste es menor, ya que para qué pagar por algo que no se va a aprovechar.

Cierto que afirmar que el principal problema es que, organismos como la SGAE, siguen empeñados en defender un modelo que ha quedado obsoleto, es utilizar una afirmación muy recurrida, pero es que hay que hacerlo pues es ahí donde radica el problema principalmente.

Pero consideremos otra de las afirmaciones de Teddy Bautista en la misma entrevista: “Todo este discurso de la cultura libre, si es tan progresista como parece, la izquierda tendría que reivindicar la vivienda libre, la comida gratuita, la educación, la asistencia sanitaria, la ropa… cuando todo eso sea gratis, a lo mejor los artistas tampoco quieren cobrar por su trabajo, pero eso se llama co-mu-nis-mo. Mientras la leyes fundamentales no cambien, eso seguirá así.

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La SGAE viola la intimidad


Esta noticia ya tiene unos cuantos días, pero es que me hizo tanta gracia, que pensé que si alguien aún no se había enterado no podía negarle echarse unas risas con las aventuras de la SGAE.

Como buena alimaña que son los de la SGAE, llevan un tiempo infiltrándose en bodas, bautizos, comuniones, cumpleaños, fiestas y demás eventos lúdico-festivos con cámaras ocultas para grabar cómo la gente baila al ritmo de la música. Son como ratas de cloaca, se meten donde nadie les llama y emplean técnicas de lo más rastrero y sucio. Para la SGAE bailar al ritmo de una canción que se escucha a través de un altavoz, sin que todos los asistentes a la fiesta tengan el CD es una violación de los derechos de autor. Ellos consideran que todo local que amenice las veladas con música debe pagar por ello, lo que es absurdo, es como si tuvieras que pagar al arquitecto que construyó tu casa por cada vez que entras en ella, o si tuvieras que pagar a quien hizo tu reloj cada vez que le dieras la hora a otra persona que no eres tú, el propietario del reloj.

Lo que hace la SGAE es una violación de la intimidad y por ello puede caerle una multa considerable, sobre todo teniendo en cuenta que son reincidentes, ya que en el 2007 se les impuso una multa de 61.101 euros por hacer exactamente lo mismo.

De todas formas, propongo una idea, sobre todo porque sería muy divertido, casi como una especie de happening. En una boda o lo que sea, repartir entre los asistentes reproductores de mp3, con una selección de canciones descargadas de la red, ya que esto es legal, y que el DJ lo único que hiciese fuera comunicar a los invitados qué canción deben poner en cada momento para que todos bailen a un ritmo similar. Claro que los reproductores mp3 los deberían de traer los novios, o algún asistente a la fiesta. De esta forma, el local no tendría que pagar derechos de autor porque no están poniendo música, los asistentes podrían seguir bailando, y los de la SGAE se subirían por las paredes. Me haría mucha gracia ver algo así.

El miércoles quizá nos dan por el culo


Ya se sabe que los políticos hace tiempo que no velan por los ciudadanos sino por otros intereses que no son los de la mayoría. Tampoco es una novedad que todo aquello que permita una acceso libre, o que aún sea gratuito, sea demonizado. Internet lleva mucho tiempo siendo una astilla en el ojo de empresarios y políticos. No es sólo su extrema ignorancia y desconocimiento de este medio, sino también el odio que sienten por la distribución libre de información. En un mundo capitalista nada debe ser libre, porque todo lo que es libre es un mercado y por lo tanto un negocio perdido, lo que evidentemente no se puede permitir.

Es por ello que el miércoles se vota en el Parlamento Europeo y se decide sobre el futuro de internet. Hoy las descargas vía P2P y otras modalidades son legales, ya que tenemos el derecho a la copia privada sin ánimo de lucro en España. Pero si el Parlamento Europeo así lo decide, nos impondrán sus leyes, y se acabará todo eso de las descargas ya que dejará de ser legal, y podrán obligar a los proveedores de internet a desconectarte si osas descargarte un capítulo de tu serie preferida que parece que no estrenará en este país en la vida.

Lo más lamentable, tal y como comenta el Teleoperador, es que en los medios nadie o prácticamente nadie se ha dignado a hacer mención de este hecho. Es lógico, tanto periódicos como cadenas de televisión también ven a internet como amenaza y por lo tanto aplaudirán que las medidas propuestas por el Parlamento Europeo sean aprobadas.

Hay tantos problemas que deberían ser atendidos y pasan los años y siguen siendo ignorados, y mientras el Parlamento Europeo pone todo su empeño en poner en marcha leyes nefastas para acotar el uso de internet. Encima esta gentuza se llena la boca diciendo que actúan por nuestro propio bien. Señores políticos de Europa, ¡váyanse a la mierda!

Encontrar lo que buscas en descarga directa


Acabo de leer una serie de posts bastante interesantes en los que se comparan tres métodos de descarga de archivos. Las tres maneras analizadas de compartir y descargar archivos han sido el eMule, el Bittorrent y por último la descarga directa.

El eMule supongo que todo el mundo lo conoce y todo el mundo lo sabe usar, el Bittorrent va camino de ser muy conocido también, pero quizá lo que menos se conoce es la búsqueda de archivos en descarga directa. Evidentemente en lo primero que pensamos es en meternos en Google y buscar lo que queremos, pero esto puede suponer perdernos entre un montón de páginas y rincones de la red que no nos llevan a lo que andamos buscando.

Dado que los posts de Genbeta despertaron mi interés, y ya que no me había molestado hasta ahora en buscar los archivos en descarga directa, quise saber un poco más. Para quienes quieran probar este método, y no saben cómo pueden usar diversas páginas web que les ayudarán a encontrar lo que buscan o bien hacerlo de una forma más manual, dándole a las teclas.

Las principales webs que la gente utiliza para alojar archivos son: RapidShare, MegaUpload, YouSendIt, zUpload, Gigasize, etc. Ante de continuar habría que resaltar que la mayoría de estas webs son de pago, si queremos disfrutar de unas descargas cómodas. En el caso de que no nos importe pasar por Captchas y por contadores que nos indican el periodo de tiempo que debemos esperar para poder descargar el archivo, entonces también podemos hacer uso de estas páginas ya que nos permiten usarlas de forma gratuita con estas limitaciones, además, generalmente, de una limitación de velocidad y de descargas simultáneas. Esto ya es decisión de cada uno.

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