Spotify, una lucha de poder


Spotify

Después de muchos años recurriendo a la descarga de música en formato mp3, generalmente a través de redes P2P, llegó lo que pronto se convertiría en toda una revolución dentro de la red, tanto que incluso está cambiando la forma de consumir música por parte de los internautas, está claro que hablo de Spotify.

Supongo que a todos nos entusiasmó la idea de poder escuchar de forma gratuita un inmenso catálogo musical, sin vernos además obligados a almacenar toda esa música en el disco duro. Spotify es realmente cómodo, busco lo que quiero escuchar y ya está, no tengo que esperar a que se descargue, no tengo que almacenarlo en mi disco duro…

Y aunque creo que Spotify seguramente se convierta en un sistema cada vez más difundido, por lo práctico que es, supone que perdemos en gran medida el poder sobre la música. Mientras las luchas contra el DRM han hecho que iTunes finalmente venda canciones sin este mecanismos, y por tanto el comprador realmente pueda hacer con el producto “lo que le plazca”, el sistema Spotify nos expone totalmente a los deseos de las discográficas.

Casos como el reciente borrado de algunas obras compradas por algunos poseedores del Kindle, muestran que con sistemas de este tipo estamos expuestos y perdemos el poder frente a los tiranos actuales.

Spotify además supone, al menos de momento, el mantenimiento de regulaciones tan absurdas en un mundo interconectado como las limitaciones regionales, además de que genera una dependencia de un único sistema. Ya que el otro día hablamos de los sistemas distribuidos, queda patente la problemática que deriva de ello. Es cierto que Spotify utiliza el sistema P2P para agilizar la escucha de la música y evitar así una sobrecarga a sus servidores, pero si deciden borrar una canción o disco, ya no lo podremos escuchar.

De momento, y digo de momento porque las cosas siempre pueden cambiar, pero actualmente me parece que Spotify es la victoria de las discográficas, las cuales recuperan el poder y se ocultan tras un sistema que todos alabamos, sobre el cual arrojamos elogios, obviando el hecho de que es un lobo disfrazado con una piel de cordero.

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Sistemas distribuidos: la lucha contra el poder


Aprovechando que el otro día hablamos de la descentralización, aunque como bien nos hizo saber Sergio, en el caso del sistema energético que proponíamos lo correcto es hablar de un sistema distribuido, hoy me gustaría ver esta idea en relación con otros aspectos.

Ya Montesquieu entendía y exponía la importancia de la separación del poder. Con el fin de evitar que todo el poder sobre una nación recaiga en una única persona o un reducido grupo, es imprescindible que haya una separación de poderes.

De la misma forma, el sistema distribuido que planteamos ayer genera una división de poder, ya que con un sistema de este tipo todos somos productores de energía, de esta forma una empresa eléctrica ya no puede aglutinar tanto poder y tampoco tiene posibilidad de crear un monopolio.

Pero la ventaja no está solo en arrebatar el poder al organismo que hasta entonces lo acaparaba, sino también proteger a las personas, mejorar el funcionamiento y evitar problemas de mayor envergadura.

Como ya decíamos ayer, con un sistema distribuido, si falla uno de los puntos, los demás pueden proveerle y de esta forma prácticamente el incidente sería invisible para quien no conozca el problema.

Hasta aquí estamos repitiendo un poco lo que comentamos ayer, pero es importante ser conscientes de estas ideas si queremos trasladarlas a otros ámbitos como por ejemplo el conocimiento y el intercambio del mismo. Si un único sitio alberga toda la información la fragilidad del mismo es mucho mayor y supone un verdadero problema.

Un buen ejemplo es lo ocurrido con Rapidshare en Alemania, donde la GEMA (SGAE alemana) obligó al servicio de descargas a eliminar miles de archivos de sus servidores. Esto evidentemente con el P2P es mucho más complicado, por lo que se dota de mayor poder a los ciudadanos ya que éstos en gran medida están protegidos contra acciones de este tipo. Es muy difícil hacer que miles de personas repartidas por todo el mundo borren unos determinados archivos, de hecho es casi imposible, pero es bastante fácil doblegar a una única persona, entidad o lo que sea, a que haga esto mismo.

Un sistema distribuido por tanto evita la problemática de depender única y exclusivamente de un punto del cual obtener el bien concreto, lo que también evita el problema que puede suponer que este punto deje de funcionar. Por otra parte arrebata el poder a los organismos más diversos que pueden tratar de imponer sus deseos de concentración, y a la misma vez protege a los usuarios de estas mismas organizaciones.

Los nuevos créditos P2P, por ejemplo, también son una forma de luchar contra la hegemonía, en este caso, de los bancos. En definitiva, todo lo que suponga crear un sistema distribuido y la posibilidad de convertir a cualquier persona en parte activa, incluso con un mínimo esfuerzo por parte de esta, de un proyecto, dota a este de grandes ventajas sobre los sistemas centralizados.

Además, estos sistemas que podríamos calificar de sociales, tienen otros puntos más a su favor, estimulan la responsabilidad y el comportamiento cívico de las personas. Nos involucran y si somos parte de algo nos sentiremos más responsables y tendremos mayor interés por que siga funcionando correctamente. Es un principio básico que actualmente está ausente en muchos aspectos, precisamente porque las personas nos sentimos desposeídas.

Implantar sistemas distribuidos no será fácil, la oposición será dura por parte de quienes ven peligrar su monopolio, pero aún así son el camino a seguir, ya que los beneficios, creo yo son fulminantes.

El P2P, la Cultura, la Ministra y demás cuestiones


Supongo que todos estarán al tanto del revuelo que se ha generado por el nombramiento de la nueva Ministra de Cultura Ángeles González-Sinde. Yo creo, igual que comenta Pablo en su blog, que es un poco desmesurado todo esto de los banners y los grupos en Facebook pidiendo una dimisión a las pocas horas del nombramiento. Está claro que por los comentarios de la ahora ministra, se intuye que ocupa el cargo con un claro prejuicio hacia internet y la comunidad que hay en torno a la red de redes. Por otra parte, quienes pusieron el grito en el cielo desde un primer momento tampoco parecen responder a una actitud demasiado objetiva con respecto al tema que nos atañe. Creo que aún conociendo las ideas que en el pasado ha manifestado González-Sinde, habrá que ver qué cosas propone ahora que ocupa el cargo de Ministra de Cultura. Porque tampoco hay que olvidar que, al menos si quiere ser coherente, que vamos a pensar, al menos por ahora, que querrá serlo, que es bien diferente ser presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, que ser Ministra de Cultura. Aunque también es cierto que la coherencia no es algo que se lleve hoy en día en política. De cualquier forma, no creo que González-Sinde sea peor que otros personajes que han sido y serán Ministros de Cultura.

Que la clase política no tiene ni idea de internet creo que es algo en lo que estamos todos de acuerdo. De hecho estamos viendo que ha tenido que con los años que lleva la red con nosotros, no es hasta ahora cuando algunos políticos se están intentando adentrar en este medio de forma muy tímida, hay excepciones, pero en líneas generales, las clases dominantes, no solo políticos, medios de comunicación, empresarios y demás le tienen un miedo espantoso a internet. De hecho siempre ronda por la cabeza de estos grupos la idea de controlar internet, de poner barreras, de limitar esto y lo otro… Estas ideas para internet son como si los políticos de hoy en día aún pensaran como los reyes de la Edad Media.

También está claro que los políticos en la actualidad tienden a estar más cerca de ciertos grupos que de otros, y desgraciadamente los ciudadanos somos los que generalmente salimos peor parados de las decisiones que toman los políticos, que parecen casi siempre más interesados en beneficiar el empresario que al trabajador. Sobre todo en la actualidad da la sensación de que tras un aumento de las libertades, volvemos a los tiempos de las imposiciones, las limitaciones y el control. Es como si en vez de permitirnos madurar como sociedad, dejar que nos convirtamos en adultos, traten de mantenernos en un estado infantil de forma artificial, porque a fin de cuentas es mucho más fácil mantener controlados a una masa infantiloide que a personas críticas, con ideas propias y que no está dispuesta a obedecer órdenes que no necesariamente sean positivas ni coherentes. Es como el famoso dicho de los adultos cuando replican a sus hijos diciéndoles que a los mayores no se les contesta.

Yo estoy de acuerdo con Casciari y con Pablo en cuanto a la remuneración de los creadores. Mientras vivamos en un sistema capitalista, yo no tengo problema con que la gente trate de ganar dinero con lo que crean.  El problema está en los precios desmesurados que tiene la cultura en la actualidad y las restricciones cada vez mayores que se imponen al acceso a la misma. Y creo no equivocarme si digo, igual que lo hace Casciari, que la mayoría de las personas estamos dispuestas a que los creadores sean remunerados por lo que hacen, lo que no estamos dispuestos es que nos roben y tampoco a que traten de restringirnos cada vez más, en cuanto al acceso a la cultura. Estoy dispuesto a pagar una cantidad X por ver una película, escuchar un álbum de mi artista preferido, leer un libro, pero si lo hago, quiero poder hacer el uso que me plazca de dicha obra. Lo primero es que quiero un fácil acceso a la misma, y luego quiero poder copiarla, verla donde yo quiera, cuando yo quiera y sin anuncios anti (la mal llamada) piratería.

Cabe destacar otra idea, y es la de los intermediarios. Los intermediarios son personas o entidades que cobran por estar en medio, hacen algo, pero generalmente no aportan nada sustancial, simplemente se interponen entre el creador y el consumidor, colocándose en dicha posición de una manera hábil y explotándola al máximo. Cuando no existía internet, era difícil prescindir de estos intermediarios, sobre todo porque sin ellos el eco que podías generar era mucho menor. En la actualidad, con internet como herramienta de difusión, una persona puede perfectamente prescindir de intermediarios, puede plantarse en la red, colocar en ella su creación y convertirse en una estrella. Ya no necesitas que alguien grabe tu música en un CD, tu película en un DVD o imprima tus ideas en un libro de tapa dura. Ahora puedes grabar tus canciones y ponerlas en la red, incluso usando servicios gratuitos. Y puedes hacer una difusión de tu música por todo el mundo.

Está claro que internet permitiría, prescindiendo de los intermediarios, reducir drásticamente los precios de la cultura. Si a ello le sumamos que ya no se requieren soportes físicos, y que la difusión de un trabajo puede ser mucho mayor que por las vías hasta ahora habituales. Esto significa, que gracias a internet, sería posible que los consumidores pagásemos un precio muy bajo por acceder a la cultura, y este precio iría íntegramente al creador, de forma que ganaríamos ambas partes. Es evidente que a los intermediarios, que tienen mucho poder, esta idea no les gusta nada, y no están dispuestos a perder esta batalla sin una buena lucha, pero al final no tendrán ninguna oportunidad.

Teddy Bautista y sus tonterías habituales


Me hace mucha gracia leer la entrevista de Teddy Bautista en el ABC, empezando por su respuesta a la primera pregunta, en la que afirma algo tan interesante como lo siguiente: “[…]pero habría que revisar la legislación, y conseguir que los ayuntamientos y las instituciones locales, en lugar de poner obstáculos, faciliten la presencia de la música.” Resulta interesante que sea precisamente el presidente de la SGAE diga esto, ya que no se por qué pero quien me da la sensación de que pone obstáculos es él y su organización.

Cuando prácticamente todo lo relacionado con la informática termina marcado con un canon, el cual se impone supuestamente para contrarrestar las supuestas pérdidas producidas por el intercambio de cultura vía P2P, difícilmente se puede justificar a su vez la terrible campaña e incorrecta, que se fomenta desde la SGAE y con la que se pretende criminalizar a quien descarga sin ánimo de lucro creaciones artísticas y no tan artísticas de la red. El canon se justificó como la forma de recaudar el dinero que se escapa de las manos a los empresarios de la industria del entretenimiento, claro que para que se les escape ese dinero debe de existir algo que lo justifique, en este caso el intercambio de archivos vía P2P. Se trata de una imposición que se retroalimenta, y que sólo es posible por la dialéctica que se genera en torno a este fenómeno. Si se cortara el intercambio de cultura, el canon debería desaparecer porque no habría justificación para el mantenimiento del mismo. Esto supondría un tremendo golpe a las arcas de la SGAE, ya que dejaría de ganar una tremenda cantidad de dinero. Los que le generó el canon a la sociedad en el 2007 ascendieron a los 20 millones de euros.

En realidad a la SGAE le conviene que exista el P2P y las descargas legales (legales porque es legal descargar películas, música, etc., por P2P), sobre todo porque sólo así pueden justificar la creciente cantidad de dispositivos marcados con el canon, buen ejemplo de ello el canon digital.

Pero no solo la SGAE se beneficia de las descargas, también las compañías que ofrecen internet podrían ver afectado de manera considerable su negocio si de repente los usuarios no pudieran seguir descargando todo tipo de archivos a través de la red. Con total seguridad serían muchos los que contratarían conexiones con un menor ancho de banda, cuyo coste es menor, ya que para qué pagar por algo que no se va a aprovechar.

Cierto que afirmar que el principal problema es que, organismos como la SGAE, siguen empeñados en defender un modelo que ha quedado obsoleto, es utilizar una afirmación muy recurrida, pero es que hay que hacerlo pues es ahí donde radica el problema principalmente.

Pero consideremos otra de las afirmaciones de Teddy Bautista en la misma entrevista: “Todo este discurso de la cultura libre, si es tan progresista como parece, la izquierda tendría que reivindicar la vivienda libre, la comida gratuita, la educación, la asistencia sanitaria, la ropa… cuando todo eso sea gratis, a lo mejor los artistas tampoco quieren cobrar por su trabajo, pero eso se llama co-mu-nis-mo. Mientras la leyes fundamentales no cambien, eso seguirá así.

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¿Sabías que…?


Este vídeo me pareció interesantísimo. Me fascinó realmente el tema de la información que manejamos hoy en día, es impresionante. Solo habría que resaltar un pequeño error, al menos en este país, ya que las canciones descargadas de internet no son descargadas de forma ilegal, mientras no exista ánimo de lucro, descargar música, películas o lo que sea es perfectamente legal.

Vía | Francisco Vargas

El miércoles quizá nos dan por el culo


Ya se sabe que los políticos hace tiempo que no velan por los ciudadanos sino por otros intereses que no son los de la mayoría. Tampoco es una novedad que todo aquello que permita una acceso libre, o que aún sea gratuito, sea demonizado. Internet lleva mucho tiempo siendo una astilla en el ojo de empresarios y políticos. No es sólo su extrema ignorancia y desconocimiento de este medio, sino también el odio que sienten por la distribución libre de información. En un mundo capitalista nada debe ser libre, porque todo lo que es libre es un mercado y por lo tanto un negocio perdido, lo que evidentemente no se puede permitir.

Es por ello que el miércoles se vota en el Parlamento Europeo y se decide sobre el futuro de internet. Hoy las descargas vía P2P y otras modalidades son legales, ya que tenemos el derecho a la copia privada sin ánimo de lucro en España. Pero si el Parlamento Europeo así lo decide, nos impondrán sus leyes, y se acabará todo eso de las descargas ya que dejará de ser legal, y podrán obligar a los proveedores de internet a desconectarte si osas descargarte un capítulo de tu serie preferida que parece que no estrenará en este país en la vida.

Lo más lamentable, tal y como comenta el Teleoperador, es que en los medios nadie o prácticamente nadie se ha dignado a hacer mención de este hecho. Es lógico, tanto periódicos como cadenas de televisión también ven a internet como amenaza y por lo tanto aplaudirán que las medidas propuestas por el Parlamento Europeo sean aprobadas.

Hay tantos problemas que deberían ser atendidos y pasan los años y siguen siendo ignorados, y mientras el Parlamento Europeo pone todo su empeño en poner en marcha leyes nefastas para acotar el uso de internet. Encima esta gentuza se llena la boca diciendo que actúan por nuestro propio bien. Señores políticos de Europa, ¡váyanse a la mierda!

Encontrar lo que buscas en descarga directa


Acabo de leer una serie de posts bastante interesantes en los que se comparan tres métodos de descarga de archivos. Las tres maneras analizadas de compartir y descargar archivos han sido el eMule, el Bittorrent y por último la descarga directa.

El eMule supongo que todo el mundo lo conoce y todo el mundo lo sabe usar, el Bittorrent va camino de ser muy conocido también, pero quizá lo que menos se conoce es la búsqueda de archivos en descarga directa. Evidentemente en lo primero que pensamos es en meternos en Google y buscar lo que queremos, pero esto puede suponer perdernos entre un montón de páginas y rincones de la red que no nos llevan a lo que andamos buscando.

Dado que los posts de Genbeta despertaron mi interés, y ya que no me había molestado hasta ahora en buscar los archivos en descarga directa, quise saber un poco más. Para quienes quieran probar este método, y no saben cómo pueden usar diversas páginas web que les ayudarán a encontrar lo que buscan o bien hacerlo de una forma más manual, dándole a las teclas.

Las principales webs que la gente utiliza para alojar archivos son: RapidShare, MegaUpload, YouSendIt, zUpload, Gigasize, etc. Ante de continuar habría que resaltar que la mayoría de estas webs son de pago, si queremos disfrutar de unas descargas cómodas. En el caso de que no nos importe pasar por Captchas y por contadores que nos indican el periodo de tiempo que debemos esperar para poder descargar el archivo, entonces también podemos hacer uso de estas páginas ya que nos permiten usarlas de forma gratuita con estas limitaciones, además, generalmente, de una limitación de velocidad y de descargas simultáneas. Esto ya es decisión de cada uno.

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