«A Change Is Gonna Come» es un temazo, y escuchar a Anthony Hamilton en directo cantar esto es impresionante. Además, igual que otros han soñado con ello en otros tiempos, yo también sueño con que un cambio va a llegar.
«A Change Is Gonna Come» es un temazo, y escuchar a Anthony Hamilton en directo cantar esto es impresionante. Además, igual que otros han soñado con ello en otros tiempos, yo también sueño con que un cambio va a llegar.
En estas fechas de consumo desmesurado la regla de los treinta días puede servir para traer un poco de cordura a la caza del regalo que rellene la caja más grande debajo del árbol de navidad. Mucha gente compra sin pensar en absolutamente nada, no importa la calidad, la utilidad, lo mucho o poco que alguien pueda necesitar determinada cosa, son como las urracas, van a lo que brilla, destella o es gigante. Hay demasiada mierda en el mercado y desgraciadamente nuestro afán de consumir nos lleva a consumirlas.
Por eso la regla de los treinta días es una fantástica idea para todos aquellos que tengan problemas con la compra compulsiva, gran enemiga de la simplicidad. Aunque diría que es aplicable a cualquier persona que vive en este mundo que nos bombardea con mensajes que tratan de encender en nosotros la mecha del consumismo que nos esta estallando en toda la cara. La regla expone lo siguiente: si quieres comprar algo, tienes que escribirlo en la lista de los treinta días, junto con la fecha en la que lo anotas. Si después de treinta días todavía lo quieres, entonces puedes comprarlo. Claro que no se aplica a necesidades básicas como la comida, lo que ayuda a distinguir entre caprichos y bienes.
Muchas veces vemos cosas y las queremos, no reflexionamos, no pensamos, lo compramos y luego pensamos, ¿realmente necesito esta mierda? La regla de los treinta días nos obliga, en cierta manera, a dejar pasar ese momento de incoherencia y nos permite pensar realmente acerca de la necesidad de tener o no ciertas cosas.
Vía | MakeMeMinimal
Supongo que ya muchos sabrán de qué se trata cuando hablamos de la teoría de las ventanas rotas, pero aún así nunca está de más recordarlo. Yo mismo recuerda haber estudiado algo acerca de esta idea, pero realmente no me acordaba hasta que he leído un artículo en referencia a la misma.
La teoría tiene su origen en un experimento que llevó a cabo un psicólogo de la Universidad de Stanford, Philip Zimbardo, en 1969. Abandonó un coche en las descuidadas calles del Bronx de Nueva York, con las placas de matrícula arrancadas y las puertas abiertas. Su objetivo era ver qué ocurría. Y ocurrió algo. A los 10 minutos, empezaron a robar sus componentes. A los tres días no quedaba nada de valor. Luego empezaron a destrozarlo.
El experimento tenía una segunda parte: abandonó otro coche, en parecidas condiciones, en un barrio rico de Palo Alto, California. No pasó nada. Durante una semana, el coche siguió intacto. Entonces, Zimbardo dio un paso más, y machacó algunas partes de la carrocería con un martillo. Debió de ser la señal que los honrados ciudadanos de Palo Alto esperaban, porque al cabo de pocas horas el coche estaba tan destrozado como el del Bronx.
Este experimento es el que dio lugar a la teoría de las ventanas rotas, elaborada por James Wilson y George Kelling: si en un edificio aparece una ventana rota, y no se arregla pronto, inmediatamente el resto de ventanas acaban siendo destrozadas por los vándalos. ¿Por qué? Porque es divertido romper cristales, desde luego. Pero, sobre todo, porque la ventana rota envía un mensaje: aquí no hay nadie que cuide de esto.
El mensaje es claro: una vez que se empiezan a desobedecer las normas que mantienen el orden en una comunidad, tanto el orden como la comunidad empiezan a deteriorarse, a menudo a una velocidad sorprendente. Las conductas incivilizadas se contagian.
Teniendo esto en cuenta cabría plantearse si la técnica, tan utilizada en los colegios, de sentar al gamberro con el empollón realmente surten el efecto deseado. Sería interesante saber si se contagian más las conductas incivilizadas que las civilizadas, si es al revés o si la opción de contagio es igual para ambas. En el caso de que la capacidad de transmisión del comportamiento incivilizado fuera mayor, sería interesante preguntarse por qué.
A estas alturas supongo que todos se habrán enterado de las lamentables declaraciones de Isaac Valencia, alcalde de La Orotava, que no dudaba en decir una estupidez como la siguiente: «Las costas canarias están a merced de que el moro venga y nos lleve por delante«.
Pero no es el único, está en buena compañía con gente como Manuel Alcaide, Diputado del Común que dice cosas como que: «Habría que devolver a todos los inmigrantes, mayores y menores. Esto es una invasión«. También le acompañan otros como Roger Deign, concejal del PP en el Ayuntamiento de Teguise, que a pesar de haberse retractado opina que: «Los inmigrantes ilegales son unos muertos de hambre que pueden llegar a deambular por las calles portando posibles enfermedades tropicales«. En el Ayuntamiento de Santa Cruz están especialmente sensibilizados con el tema. En un reciente artículo de opinión sobre inmigración de la concejala del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Angela Mena esta exponía lo siguiente: «Si superamos el límite en el que se perjudica a la población nativa en (…) superpoblación, paro, delincuencia, saturación de servicios y pérdida de identidad, deberíamos plantearnos una reflexión sobre dónde debemos parar la entrada de foráneos«. Ahora ya no parece tan raro que no sepan ni lo que es una ONG en la capital de la isla. El mismo presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, mantiene en sus discursos tal y como lo hizo en el reciente Congreso Insular de Coalición Canaria de Tenerife, esa patética idea de paleto ignorante: «El trabajo que se genera en Canarias ha de ser para los canarios«.
Lo siguiente está extraído tal cual de un artículo de La Opinión. No he querido modificar nada ya que considero que explican a la perfección tanto el vídeo que encabeza este post, como la labor de dicho blog, no dejen de visitarlo.
Un blog realizado por activistas canarios y senegaleses de los derechos humanos, Puente Humano, apuesta por la unión entre las Islas y su desconocido entorno africano y brinda a los inmigrantes, incluidos a los retenidos en los centros de internamiento, conectarse con sus familias. También han surgido comunicaciones entre centros de enseñanza de Canarias y Senegal que han concluido con viajes de intercambio que ayudan mucho a superar los prejuicios y las actitudes xenófobas y racistas.
Los responsables de Puente Humano indican en su declaración de intenciones que «Nuestro objetivo es multiplicar la cooperación real mediante la comunicación y coordinación directa. ¡Empleemos las nuevas y viejas tecnologías con un enfoque revolucionario! Comuniquemos a l@s niñ@s de las escuelas de uno y otro lugar mediante tecnología de bajo coste. Acerquémonos a los centros de internamiento de extranjer@s. Acerquémonos a los migrantes. Viajemos a sus países a descubrir la verdad. Agrandemos un espacio común y abierto que ya existe distribuyendo sentimientos, conocimientos, ideas y desarrollando acciones«.
La bitácora solidaria incluye blogs específicos para noticias, comunicaciones entre un lado y otro de la orilla e incluso un espacio para la comunicación a través del arte. En este apartado se destaca una iniciativa de Puente Humano y el grupo de rap senegalés Secteur S: un vídeo dedicado a la inmigración.
En Canarias parece que los políticos siguen empeñados en que vayamos hacia atrás como los cangrejos. En vez de promover cosas coherentes, deciden crear una Policía Canaria y prepararla para que sepan cosas que de poco les servirán para desempeñar sus actividades, y no les exigen saber otras que sí podrían ser necesarias, sobre todo después de algunos de sus argumentos para defender la creación de esta nueva policía.
El temario de las oposiciones para acceder a la futura Policía Canaria exige tener conocimientos sobre los pueblos aborígenes del Archipiélago o la conquista de las Islas en los siglos XIV y XV, pero no establece la necesidad de saber idiomas, pese a que uno de los principales argumentos del Gobierno de Paulino Rivero para crear el cuerpo autonómico es la actuación de las zonas turísticas.
A mi personalmente me parece bastante penoso. Sobre todo porque de esta forma, ya que los políticos canarios valoran tanto el guanchismo, los futuros policías no podrán siquiera explicarle la historia de los guanches a los turistas que quizá les pudieron preguntar por ello.
Eso es lo que hay en las islas afortunadas, una panda de paletos gobernando que no hacen más que promover la reproducción social de su propia estirpe, no vaya a ser que algún día alguien se les revele. Los políticos canarios están demasiado ocupados en sentirse guanches (mientras destruyen, venden y rapiñan la tierra que les acogió) como para pensar que los tiempos cambian, que hay que mirar hacia delante y no fijar la mirada constantemente en el pasado.
Vía | Canarias Bruta
Esta noticia ya tiene unos cuantos días, pero es que me hizo tanta gracia, que pensé que si alguien aún no se había enterado no podía negarle echarse unas risas con las aventuras de la SGAE.
Como buena alimaña que son los de la SGAE, llevan un tiempo infiltrándose en bodas, bautizos, comuniones, cumpleaños, fiestas y demás eventos lúdico-festivos con cámaras ocultas para grabar cómo la gente baila al ritmo de la música. Son como ratas de cloaca, se meten donde nadie les llama y emplean técnicas de lo más rastrero y sucio. Para la SGAE bailar al ritmo de una canción que se escucha a través de un altavoz, sin que todos los asistentes a la fiesta tengan el CD es una violación de los derechos de autor. Ellos consideran que todo local que amenice las veladas con música debe pagar por ello, lo que es absurdo, es como si tuvieras que pagar al arquitecto que construyó tu casa por cada vez que entras en ella, o si tuvieras que pagar a quien hizo tu reloj cada vez que le dieras la hora a otra persona que no eres tú, el propietario del reloj.
Lo que hace la SGAE es una violación de la intimidad y por ello puede caerle una multa considerable, sobre todo teniendo en cuenta que son reincidentes, ya que en el 2007 se les impuso una multa de 61.101 euros por hacer exactamente lo mismo.
De todas formas, propongo una idea, sobre todo porque sería muy divertido, casi como una especie de happening. En una boda o lo que sea, repartir entre los asistentes reproductores de mp3, con una selección de canciones descargadas de la red, ya que esto es legal, y que el DJ lo único que hiciese fuera comunicar a los invitados qué canción deben poner en cada momento para que todos bailen a un ritmo similar. Claro que los reproductores mp3 los deberían de traer los novios, o algún asistente a la fiesta. De esta forma, el local no tendría que pagar derechos de autor porque no están poniendo música, los asistentes podrían seguir bailando, y los de la SGAE se subirían por las paredes. Me haría mucha gracia ver algo así.
El otro día tras leer un post, pensé en la opción de hacer que el Estado funcione más como una empresa pero nunca llegando al extremo de esta. Ya que de momento seguimos viviendo en un sistema capitalista, podría estar bien aprovechar ciertas cosas, con las que generar dinero y así contar con más dinero para atender a las necesidades de los ciudadanos.
La idea viene porque en ¡Vaya tele! comentaban que a partir de ahora, a través de una plataforma de televisión digital, podremos ver los episodios de la serie Cuéntame como pasó por adelantado pagando 1,99€ por ello. El argumento en este blog era que habiéndose producido esta serie con dinero público, no comprendían por qué hacían pagar de nuevo a quienes quisieran ver los capítulos por adelantado. Situado el tema, trataré de exponer mi reflexión.
La serie en cuestión, no deja de ser gratuita, todos los que la siguen pueden seguir haciéndole de la misma forma a través de TVE. Aquellos que ya de por si, aparentemente tienen un mayor poder adquisitivo, pues tienen acceso a un sistema de televisión digital, si lo desean, pueden ver un capítulo por adelantado, pagando por ello. Esto, en vez de verse como una especie de engaño, podría verse como una forma de recuperar parte del dinero público empleado para la creación de la serie, lo que posibilita la creación de otras series, programas o contenidos audiovisuales de cualquier tipo, o incluso el empleo de ese dinero en otras cuestiones.
Es aquí cuando pensé que quizá estaría bien que el Estado, funcionase más como una empresa. No para sacarnos los cuartos a los ciudadanos, pero si para ser más eficiente y quizá generar ingresos que evidentemente deberían de ser puestos a la disposición de las necesidades de los ciudadanos. El problema que veo con respecto a esta idea es que desgraciadamente gran parte de los políticos y funcionarios no inspiran la confianza necesaria para que terminásemos de creernos una iniciativa de este tipo.
Las noticias cada día parecen más un espectáculo en el que el principal ingrediente es el morbo. Cuanto más dramática la noticia mejor, si se puede ver sangre, vísceras, miembros desgarrados, gente llorando y cualquier muestra de sufrimiento y dolor en general mejor. Una buena muestra de ello es este vídeo recopilatorio de los mejores momentos de Pedro Piqueras «El Carnicero Catódico«. Esto es un panorama terrible, ¡apocalíptico!
Vía | Guerra Eterna