La televisión se cava su propia tumba


Para mi, igual que para otros muchos está claro que a la televisión, al menos tal y como existe y funciona hoy en día, se le expira la vida. El futuro está en internet y en el mayor poder de decisión de los consumidores, la tendencia va cada vez más por esa vía y parece imposible que en última instancia esta pueda ser ignorada.

Las personas están cada vez menos dispuesas a aguantar insoportables cortes publicitarios (especialmente molestos en España, país que está denunciado por la Unión Europea por ignorar las regulaciones establecidas en referencia a los cortes publicitarios), las imposiciones de determinados horarios, muchos de los cuales son totalmente ridículos, así como los cambios indiscriminados de la programación al antojo de las cadenas.

Gracias al medio que está revolucionando y dejando en evidencia la obsolescencia de gran parte de las antiguas formas de hacer las cosas, internet, la forma de acceder al contenido audiovisual ya ha cambiado y seguirá haciéndolo. Queremos ver los programas y series que nos gustan, cuando a nosotros nos apetece, no queremos vernos sometidos a un horario, muchas veces abusivo que nos imponen desde una cadena. Buen ejemplo son muchas series y programas de televisión que en nuestro país se emiten en horarios totalmente absurdos, en los cuales la mayoría de la gente no puede verlos porque al día siguiente tienen que madrugar para ir a trabajar.

Otro problema es que mientras las cadenas de televisión se enfrentan en una encarnizada batalla por las audiencias, los telespectadores son los que se ven perjudicados, viendo como su serie preferida cambia el día de emisión con tanta frecuencia que termina costándole seguirla porque se pierde entre tanto cambio.

Es evidente que a las televisiones esto no les está gustando mucho, por no decir nada, no hay más que ver cómo gran parte de estás siguen dando la espalda a internet, incluso denunciando el medio, véase el caso de Telecinco contra YouTube, pero al final no podrán enfrentarse a algo que el público cada vez va a pedir más y de ingnorar al público probablemente éste termine dando la espalda al medio, algo que no beneficia a este último.

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Cómo funcionan las sociedades piramidales


Las sociedades piramidales son un viejo conocido, de tanto en tiempo siempre suele surgir algún escándolo referente a este tipo de prácticas con el que un grupo significativo de personas pierde bastante dinero. Seguramente el caso más sonado hasta la fecha y también el más reciente sea el de Madoff, que “la ha liado parda“.

Como en el post anterior hablaba de Leopoldo Abadía, voy a aprovechar para ponerles aquí su aparición en el programa de Buenafuente, donde explicó cómo funciona este sistema empleado por Madoff, las sociedades piramidales. Como es costumbre lo explicará todo de forma muy sencilla y que nos permitirá entender una estafa que le ha costado mucho dinero a un montón de gente. Y lo más curioso, tal y como dice Abadía, de gente que se les presupone dotados de una cierta inteligencia. Quizá aquí más que nunca es aplicable el dicho: “La avaricia rompe el saco.

Supongo que esta gente vio dinero fácil y se cegó y no pensó en nada más. Yo creo que siempre que se vaya a hacer algo hay que pensar que nadie regala dinero, y que si algo suena como si lo fueran hacer hay que tener mucho cuidado, porque muy probablemente se trate de algún asunto sospechoso.

Vía | Leopoldo Abadía

El morbo de las noticias


Las noticias cada día parecen más un espectáculo en el que el principal ingrediente es el morbo. Cuanto más dramática la noticia mejor, si se puede ver sangre, vísceras, miembros desgarrados, gente llorando y cualquier muestra de sufrimiento y dolor en general mejor. Una buena muestra de ello es este vídeo recopilatorio de los mejores momentos de Pedro PiquerasEl Carnicero Catódico“. Esto es un panorama terrible, ¡apocalíptico!

Vía | Guerra Eterna

Entrevistando idiotas


Soy consciente de que en Estados Unidos hay muchas personas que como mínimo posee una cultura general lo suficientemente amplia como para responder a unas sencillas preguntas, pero cuando uno ve vídeos como este, en el que Jay Leno pregunta algunas cuestiones acerca de las olimpiadas que realmente no son muy complejas, uno llega a plantearse seriamente: ¿qué pasa en Estados Unidos? Podemos llegar a varias conclusiones: a) los idiotas son mayoría; b) los que se pasean por la calle son idiotas; c) la gente normal no quiere salir en un reportaje con idiotas; d) la gente normal no sale en los vídeos porque no hacen la misma gracia que los idiotas, por lo tanto se omiten sus respuestas; e) la gente normal se ha marchado de Estados Unidos y ha dejado el país para los idiotas, próximamente pasará a llamarse Idiotas Unidos de América.

No se lo que pasa, pero ver a supuestas estudiantes universitarias de la facultad de Educación, futuras profesoras, que no saben dónde se celebraron las Olimpiadas este año… Eso es jodido, aunque quiero pensar que Jay Leno se puso en una esquina frecuentada por idiotas, porque si no la Idiocracia está más cerca que nunca. Yo voy a pensar que las respuestas correctas son la C y la D, una combinación entre ambas.

Por cierto me pregunto si la República Federal de Ikea es plegable.

Vía | Alt1040

Asco y repulsión


Ante lo acontecido ayer creo que lo más importante con lo que me quedo, es con la razón de fondo de que estas cosas ocurran. Ya lo han expresado perfectamente, y por lo tanto voy a citar ya que no se me ocurre una mejor forma de decirlo:

La expresión procede de una señora indignada por la catástrofe de ayer en Barajas, porque ese avión nunca debió despegar. Pero la presión implacable de la mejora de resultados económicos de las compañías aéreas ha hecho que otros parámetros más importantes que la rentabilidad pasen a un segundo o tercer puesto en las prioridades. Los pilotos lo llevan denunciando desde hace mucho tiempo y en los mundillos de la aviación civil es tema de conversación frecuente. La compañía propietaria del cacharro que explotó es apodada Spanoir. Los voraces accionistas quieren beneficios a toda costa, cuantos más mejor, y eso obliga a exprimir al máximo a todos: máquinas y personas funcionando al máximo rendimiento con los mínimos costes.

Los ingenieros y técnicos que dieron el OK para el despegue tendrán algo que decir y se les exigirá que lo digan. Pero el diseño de la maquinaria empresarial no es cosa de ellos.

Suena muy antiguo decir “capitalistas de mierda”. Peor aún decir “sistema de mierda”. Hoy toca llorar por las víctimas, tanto los turistas que venían a disfrutar y descansar, como a los que volvían a sus casas o a ver a sus familiares en Gran Canaria. Sentido pésame a todas esas familias destrozadas por el dolor y la rabia. Mañana y los días que siguen habrá tiempo para preguntar por qué despegó ese avión, por qué se autorizó el despegue a esa carraca de mierda.

Pero también habría que resaltar la falta de tacto y la manera morbosa de explotar un suceso tan trágico como el de este avión que ha costado la vida a más de un centenar de personas. Siento asco y repulsión ante la combinación de capitalismo y morbo que a su vez se relaciona con el primero, ya que el morbo se emplea para generar audiencia, porque más audiencia se traduce también en mayores ingresos. Al final todo gira entorno a una misma cuestión, capitalismo, un sistema que sigue cobrándose vidas sin piedad alguna, y que convierte en espectáculo y entretenimiento cualquier suceso, no importando la gravedad del mismo. Todo por el dinero, siempre el maldito dinero.

Al final las descargas no hacen tanto daño


Casi a diario nos bombardean con lo inconscientes y malvados que somos por descargarnos música y películas de internet. Nos llaman sin razón, porque las descargas son legales, piratas, delincuentes y nos criminalizan constantemente. Lo curioso es que discográficas y productoras cinematográficas, después de tanto lloriquear por las esquinas y llamarnos del todo, al final, las descargas, no solo no les perjudican tanto, sino que además en muchos casos les benefician. Si es que son unos cabrones, está claro.

El poder contra el pueblo


Está visto que siempre que algo beneficie al pueblo, a la gente, a los ciudadanos de a pie, al capital, al poder, le jode. Que podamos divertirnos sin pagar por ello jode tremendamente. ¿Por qué en Canarias no te dejan acampar prácticamente en ningún sitio? Ya se que es por la pretendida falta de civismo de las personas, pero eso tiene fácil solución. La realidad es que habiendo apartamentos y hoteles, ¿qué coño es eso de irse de acampada? ¿Qué se han creído malditos crápulas? ¿Quieren diversión, quieren ocio? Pues paguen como es debido. Así es nuestro mundo. Vivos en el mundo al revés, donde los países poderosos pasan del hambre, y deciden criminalizar aún más al inmigrante. Vivimos en un mundo donde habiendo preocupaciones infinitamente mayores, el G-8 en su reunión tratará el tema del P2P y podría apoyar un nuevo marco legal mundial para perseguir la piratería. Pero no sólo el G-8 también el Parlamento Europeo prepara una amplia reforma de la legislación de telecomunicaciones que, según buscan algunas enmiendas de última hora, convertiría a los proveedores de acceso a Internet (ISP) en vigilantes de lo que viaja por sus redes.

Mientras los ciudadanos se adaptan y comprenden que los tiempos cambien y la sociedad avanza, los políticos que tienen la mano metida en el bolsillo de las discográficas y productoras de cine y televisión, se decantan por el pasado, como bien expone RinzeWind en su blog: “Los conductores de carruajes están presionando en el Parlamento Europeo para intentar que se apruebe legislación que sólo permita coches con las ruedas cuadradas.

Ahora unas palabras del Teleoperador, quien claramente expone mis sentimientos referente a este tema, en el post citado a continuación:

Me he enterado esta mañana y es urgente. Es muy, muy urgente. Recomiendo la lectura inmediata de este post de Carolina López, asistente del eurodiputado de Los Verdes David Hammerstein, que cuenta breve y claramente la indecencia que varios hijos de puta pretenden aprobar en Europa para cargarse el P2P.

Resumiendo: gestoras de derechos de autor y grandes distribuidoras de cine y música pretenden aprobar una ley que nos obliga a todos a tener instalado un programa espía que controla qué estamos descargando de Internet. En caso de ser material protegido por derechos de autor, el programa nos envía avisos de que lo que estamos haciendo es ilegal, informa a nuestro proveedor de ADSL y éste nos reduce la velocidad de conexión. Y en último extremo, nos dan de baja el servicio, como ya se está haciendo en Francia y Gran Bretaña. Para requetecolmo y recochineo sumum, dicho programa estará financiado con presupuestos públicos, o sea, que lo pagaríamos nosotros: somos las putas, ponemos la cama y nos aplicamos el dildo solitos mientras se la chupamos.

Da igual que descargarse contenidos protegidos sin ánimo de lucro sea perfectamente legal en España. Da igual que esa ley suponga el final (más o menos) del P2P, de la privacidad en Internet y un frenazo de cojones a la implantación del ADSL, pues ya me dirás para qué coño lo queremos si no podemos bajar Weeds o The Wire en versión original y me tengo que esperar un año mínimo a que los patazas de Cuatro lo emitan con ese infame doblaje y la imagen cortada. Lo que es yo, me daría de baja inmediatamente, me ahorraría los 40 € mensuales y me limitaría a llamadas de módem para ver el correo y a conectarme gratis en bares para subir fotos, vídeos y actualizar el blog.

Y sobre todo, les da igual hacer el gilipollas prohibiendo una tecnología que deja obsoleto el negocio de las distribuidoras, que es como prohibir la imprenta porque perjudica a los amanuenses. ¡Reconviértanse, cojones, como hicieron los astilleros, los mineros y la siderurgia! ¡O extínganse, mejor!

Aún se puede intentar hacer algo, o hacerlo, o pretender que se hace.