A estas alturas supongo que todos se habrán enterado de las lamentables declaraciones de Isaac Valencia, alcalde de La Orotava, que no dudaba en decir una estupidez como la siguiente: «Las costas canarias están a merced de que el moro venga y nos lleve por delante«.
Pero no es el único, está en buena compañía con gente como Manuel Alcaide, Diputado del Común que dice cosas como que: «Habría que devolver a todos los inmigrantes, mayores y menores. Esto es una invasión«. También le acompañan otros como Roger Deign, concejal del PP en el Ayuntamiento de Teguise, que a pesar de haberse retractado opina que: «Los inmigrantes ilegales son unos muertos de hambre que pueden llegar a deambular por las calles portando posibles enfermedades tropicales«. En el Ayuntamiento de Santa Cruz están especialmente sensibilizados con el tema. En un reciente artículo de opinión sobre inmigración de la concejala del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Angela Mena esta exponía lo siguiente: «Si superamos el límite en el que se perjudica a la población nativa en (…) superpoblación, paro, delincuencia, saturación de servicios y pérdida de identidad, deberíamos plantearnos una reflexión sobre dónde debemos parar la entrada de foráneos«. Ahora ya no parece tan raro que no sepan ni lo que es una ONG en la capital de la isla. El mismo presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, mantiene en sus discursos tal y como lo hizo en el reciente Congreso Insular de Coalición Canaria de Tenerife, esa patética idea de paleto ignorante: «El trabajo que se genera en Canarias ha de ser para los canarios«.


