Comunas, tabúes y vagos


En los años sesenta se fraguaron importantes deseos de cambio y así surgieron movimientos que intervinieron en muchos aspectos en la sociedad, el movimiento del 68 tuvo una repercusión importante a escala mundial. El Mayo francés surgió de un malestar social, tanto de los estudiantes como de los trabajadores que finalmente se unieron a los primeros. Pronto sería visto también por muchos como una lucha por derrocar el modelo de la “vieja sociedad” demasiado conservadora para los ideales de mucha gente.

En los sesenta todo era utopía, sueños, amor libre, drogas y vida alternativa. La Kommune I hay que entenderla en este contexto. Fue fundada el 12 de enero de 1967. Y fue una acción muy revolucionaria, ya que en aquella época, en Alemania, hombres y mujeres que no estuvieran casados no podían siquiera alojarse en un hostal, ya que de permitirlo el dueño podría tener problemas con la ley. Que de repente un grupo de hombres y mujeres convivieran, pasaran gran parte del tiempo desnudos, practicasen el amor libre, y encima lo hicieran sin ningún tipo de intimidad, sin puertas, sin paredes, etc., suponía algo revolucionario en aquella época.

Los habitantes de la comuna consideraban que en el núcleo familiar se gestaba el fascismo, ya que era la célula más pequeña del Estado, cuyo carácter opresivo deriva en todas las instituciones. Es por ello que concebían que era necesario romper el núcleo familiar. Gran parte de la idea partió de Dieter Kunzelmann, uno de los activistas fundadores de la comuna y conocido por participar en happenings y en la creación de folletos y manifiestos.

Los primeros comuneros fueron Dagrun Enzensberger, TanaquilEnzensberger (hija de Dagrun), Ulrich Enzensberger, VolkerGebbert , Hans-Joachim Hameister, Dieter Kunzelmann, DetlefMichel , Dorothea Ridder, Dagmar Seehuber y Fritz Teufel. Fritz Teufel fue uno de los comuneros más notorios junto a Rainer Langhans, quien entró más tarde, en marzo del 67, a la comuna. El nombre de este último recorrió la prensa de medio mundo por su relación con la modelo de fotografía Uschi Obermaier.

Con Rainer Langhans y Uschi Obermaier el mundo conoció las teorías de la politización de lo privado, fueron testigos de la tórrida relación de la pareja, y vieron como con la revolución sexual se resquebrajaban muchos de los tabúes existentes en la época.

Ciertamente fue un movimiento relevante y con una repercusión importante en el sentir de la sociedad alemana, y también a nivel internacional. Pero cuando uno ve un poco todo el acontecer de la Kommune I, y sobre todo se fija en la figura de Rainer Langhans, se da cuenta de que detrás de la comuna y de su aspecto revolucionario se encuentra también una cuestión mucho más banal y que contrasta con lo que significó para muchos la comuna.

Cuando me fijo en personas como Langhans, observo a gente cuyo problema primordial es que no quieren trabajar. En la actualidad el antiguo comunero vive con cinco mujeres, en lo que considera un experimento social, al que se refiere como harén, y se considera una especie de líder esotérico-espiritual.

Espero que no se malinterprete mi crítica, no trato de desprestigiar el enfrentamiento a muchos de los tabúes que existían en la sociedad de aquellos tiempos, ya que considero importante resaltarlos, porque siempre es interesante llamar la atención sobre lo establecido pues así dejamos de darlo por hecho y se genera debate. También soy consciente que los comuneros llevaron a cabo diversas acciones relevantes, aún así, si la sociedad tomase el estilo de vida de personas como Langhans como referente, el mundo se pararía drásticamente, su hedonismo extremo no compatibiliza con el desarrollo de nuestras sociedades.

Quienes me conocen, o siguen este blog, saben que yo soy muy crítico con el sistema capitalista, con el consumismo y con todo lo que parece configurar los estandartes de nuestra sociedad actual. Pero también soy consciente que una vida en la que la gran parte del tiempo lo pases mirando al vacío no parece muy satisfactoria. El ser humano necesita del trabajo, o más bien, si quieren, de actividad. Nos desarrollamos en torno a las actividades que desempeñamos.

No creo que una sociedad sin actividad, sin trabajo, sea a lo que debemos de aspirar, y en este sentido creo que los comuneros, quizá no todos, pero si unos cuantos, tenían un problema con su extrema vagancia. Esto no quita la relevancia de la Kommune I, simplemente resalta una cuestión que creo es interesante y que debe tenerse en cuanta al observar este tipo de movimientos. Lo mismo ocurre con gran parte de los colectivos esotéricos y espirituales.

Incluso, para ser honesto, y tengo que decir que es algo que lamento porque me considero una persona situada ideológicamente muy a la izquierda, pero observo que en una parte considerable del sector de la izquierda abunda esa desgana, esa vagancia que parece el único motor para la lucha de algunos, el intento de lograr un estado en el que pueden dejar de hacer, y dedicarse a existir simplemente. Es irónico.

La ironía está en que el ser humano necesita trabajar, y si no lo hace, en realidad no es que pueda sobrevivir sin hacer nada, simplemente desplaza su labor y la carga a las espaldas de otros, así ha sido a lo largo de toda la historia. Los grandes filósofos dependían de esclavos, de sus mujeres o de la caridad de otros; en las tribus, el que no cazaba requería parte de la presa que habían logrado cazar los otros, etc. Y el ejemplo más contundente es la división sexual de las tareas. A lo largo de la historia el hombre se libraba de una gran parte del trabajo, no porque pudiera vivir sin realizar dichas tareas, sino porque se las atribuía y sigue atribuyendo a la mujer.

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5 pensamientos en “Comunas, tabúes y vagos

  1. Me parece un artículo muy interesante, la verdad que no conocia demasiado a cerca de la Kommune, pero el la actividad productiva como única interacción con el medio es algo sobre lo que he pensado muchas veces, llegando a las mismas conclusiones que tu. No me malinterpretes pero a veces pienso que no conozco a nadie con quien tenga tanta complicidad silenciosa, es decir, me gusta como piensas.

  2. Las leyes no se mejorarían nunca si no existieran numerosas personas cuyos sentimientos morales son mejores que las leyes existentes.
    John Stuart Mill (1806-1873), economista y político británico.

  3. Me ha encantado la cita esa de John Stuart Mill.

    Es cierto que pensamos de forma muy parecida y eso no es algo muy común, yo personalmente creo que encontrar a personas que piensan de una forma tan parecida a la tuya es algo sumamente complejo de encontrar. En ese sentido soy todo un afortunado 😀

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