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Visitas divinas, un infierno en la Tierra


La visita divina

Madrid estos días es insufrible. Más que una visita divina esto parece el mismísimo infierno y no solamente por el calor. Las hordas de jóvenes que asisten a la mal llamada Jornada Mundial de la Juventud han tomado la ciudad.

El JMJ es lo más parecido al turismo barato de todo incluido que he visto en mi vida. Jóvenes y no tan jóvenes, con prácticamente todo lo relacionado a su estancia a un coste muy bajo. Muchas cosas ni siquiera las tienen que pagar. Ellos recorren Madrid armando follón, dejando la ciudad llena de mierda y costando un pastón al contribuyente.

Desde por la mañana hasta por la noche por cualquier esquina se escuchan gritos de peregrinos exaltados. Gritan, aplauden, cantan y zarandean banderas de sus respectivos países. Es agotador. Se agradecería que al menos visitaran la ciudad como cualquier otro turista, sin armar tanto escándalo, porque no todos somos peregrinos, ni todos estamos interesados en serlo y sobre todo, algunos tenemos otras cosas que hacer.

Pero las órdenes están claras, estos días los peregrinos son los reyes de esta ciudad, y todos los demás pasamos a un segundo plano. El respeto mutuo, uno de los dictámenes cristianos, es ignorado por sus más devotos. Pero para ellos no debe suponer un problema, con confesarse en el Retiro antes de irse: asunto resuelto.

Si otros colectivos se atreviesen a comportarse de manera similar, aquí habría hostias como panes. La historia más reciente de este país se puede resumir con la imagen de una porra. Los visitantes divinos sin embargo pueden permitírselo, son tan beatos que todo lo hacen con buena intención y con el fin de compartir el mensaje de Cristo.

Este es un estado laico. Es coña claro. La Familia Real se reúnen con el Papa, Esperanza Aguirre tampoco se lo pierde, incluso el presidente de este país… Pues eso, que lo de laico es de coña, por si alguno aún no se había dado cuenta. Una vez lo dijo alguien y unos cuantos se lo creyeron. Aún se está partiendo el culo.

Foto | @CHUECASEMUEVE

Tiempo de mentiras y lucha #15m #acampadasol #spanishrevolution


Ha llegado una vez más el momento en el que los políticos bajan de su torre de marfil para fingir cercanía. Es el momento de estrechar nuestras manos, las de los idiotas con derecho a voto. Entre bambalinas se lavan las manos con asco, ¡qué sucia es la plebe! Para ellos somos esa gente que huele a trabajo y desesperación, menuda falta de elegancia. Normalmente no somos un interlocutor válido, por desgracia ahora tienen que contar con nosotros, por eso de cara a la galería todo son sonrisas que no se dibujan en sus ojos.

Políticos que ahora tratan de camelarse a la gente que huele a croqueta, que bajeza para ellos que están acostumbrados a la alta cocina. Pero solo son unas semanas, después pueden volver al Olimpo, y observarnos desde las alturas, aliviados con la arrogancia que les caracteriza.

Ahora alardean, se pavonean como adolescentes, elogiando sus actuaciones lamentables, aliviando su esfínter oral, dejando caer palabras vacías, arrojadas contra un público que aplaude hipnotizado al líder. Hay que hacer un ejercicio tremendo de análisis para extraer algún contenido real de tanta basura argumental. Y lo poco que podemos encontrar después de escarvar como mineros, son descalificaciones a los partidos contrarios. Donde nosotros esperamos un comportamiento ejemplar, coherente, y digno, ellos nos ofrecen la actitud de unos niñatos malcriados.

Pero esta vez nuestros políticos se han topado con esos a los que ignoran con tanta soltura, el pueblo, que se les han plantado en la mitad del país y muchos rincones del mismo y han dicho basta. Son las personas que se levantan cada mañana y mientras recorren la ciudad en metro se preguntan cómo llegarán a fin de mes; aquellas que se gastan lo poco que les queda en fotocopias de su currículum y el transporte público, mientras aumenta la desesperación y merma la autoestima. Son los ignorados, esos que por otra parte alzan al poder a los políticos que luego les dan la espalda; además de ser quienes mantienen el mundo en marcha.

Esos ignorados ya cansados de ahogarse en hipotecas, en la precariedad, en el desempleo, en la situación de becario estirada como un chicle al Sol, se han congregado para plantarle cara a los políticos que hasta ahora pensaban que con unos apretones de manos y unas sonrisas era suficiente.

Al principio lo tomaron como un conjunto de exaltados más, algo que no merecía mayor atención. Después trataron de ignorarlo, y aparentar que esas miles de personas no estaban ahí. Ahora ya son demasiados para ocultarlo, y no solo la sociedad española observa, ahora nos mira el mundo entero. La clase política empieza a preocuparse, temen la influencia en las elecciones que tan bien habían planeado. Ahora las estrategias varían según el bando, unos tratan de desprestigiar al movimiento, diciendo todo tipo de idioteces para tratar de desprestigiarlo; otros por el contrario usan la técnica del padre que quiere ser guay y acercarse a los manifestantes.

Pero esta vez no hay tregua, los ciudadanos estamos cansados de que nos tomen el pelo, de que hayan hecho lo que les ha dado la gana sin tenernos en cuenta y a nuestra costa, porque los que estamos pagando los platos rotos somos los de siempre, nosotros. Y por eso es hora de que empiecen a escuchar al pueblo porque a fin de cuentas ellos trabajan para nosotros, esperemos que les empiece a quedar claro.

Sí no puedes seguirlo en la calle, síguelo en directo: #15m #acampadasol #nolesvotes #notenemosmiedo #nonosvamos #spanishrevolution #democraciarealya

Cazando inmigrantes


Racial profiling

Hace unas semanas iba en el metro de camino a una entrevista de trabajo. Al bajarme en Cuatro Caminos, mientras recorría los pasillos de la estación de metro para salir a la superficie, me encontré con al menos cuatro policías custodiando las dos entradas que convergían en el pasillo por el que andaba. Me extrañó su presencia allí y pensé que había ocurrido algo.

Pero a medida que me acercaba a ellos, observé que pedían documentación a algunas personas que entraban o salían por una de las dos entradas. Dado que tenía prisa esperaba que no me parasen. No quería llegar tarde a la entrevista. Mi sorpresa fue que cuanto más me acercaba más evidente era que a los únicos a los que pedían la documentación era a aquellos sujetos que por su aspecto físico parecían sudamericanos, africanos y árabes.

Por si no fuera suficientemente vergonzosa esta acción, la forma en la que los policías se dirigían a las personas a las que paraban era bastante arrogante, incluso irrespetuosa. En inglés hay una forma de referirse a este tipo de acciones que alude perfectamente a lo que comprenden: racial profiling.

Lo más llamativo es que se lleve a cabo esta práctica claramente ilegal de forma tan descarada y a la vista de cualquiera. ¿Acaso es el color de piel indicativo de estancia ilegal o actividad ilícita?

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No te pierdas la vida


Mientras tú te deprimes yo me hago más fuerte. Mientras tú ahogas los días en el fondo de un vaso, yo alimento mi mente con conocimiento. No me gusta aniquilar neuronas, prefiero mimarlas para conservarlas. No tartamudeo, hablo con seguridad porque hablo de lo que se y escucho cuando desconozco. Me sobra autoestima, no es arrogancia, es la vida que me ha hecho inmune a la estupidez.

Para mi nada ha sido fácil. La historia me ha obligado a ser un guerrero. Probando aleaciones para construir la armadura perfecta. La empuñadura de mi espada está hecha a medida. Me cansé del abuso, de pelear contra la ineptitud. He experimentado demasiadas veces la violencia del rechazo. El dolor del engaño. He derramado demasiadas lágrimas por repartir altruismo en un mundo plagado de egoístas. Pero de las semillas del dolor han brotado árboles de troncos imponentes y ramas robustas.

He experimentado demasiadas veces la soledad como para temerla. Desde niño lleno libretas con cartas para mi, es una conversación que se sucede durante décadas. Doy cada paso con firmeza, no me achanto. Pero sigo humilde, porque soy consciente de mi desconocimiento.

Me levanto cada día como si fuera el último. No quiero ver que pasan los días sin valorar la unicidad de cada uno. No quiero atenuar el dolor con sustancias para mendigos emocionales. Solo el que aguanta la caída más dolorosa sabe valorar la carcajada más sincera. Todo lo que siento es real, sin intermediación.

Antes sufría cuando descubría que mi amistad no era correspondida de la misma manera. Ahora se que siempre seré el que más sentimiento pone en la vida. Vivimos en un mundo de avaros, por eso tampoco son generosos con los sentimientos. Demasiado cortés para una sociedad que considera obsoleta la cortesía. Pero me niego a dejar de lado los valores que valoro. Puede que sufra más que el que pisa con la arrogancia que otorga el desprecio más absoluto. Nadie dijo que fuera fácil. Pero aún confío en que puedo contagiar a otros. Mientras el mundo siga envuelto en este mantón oscuro yo seguiré rasgando la tela para hacer pequeños agujeros que dejen entrar la luz.

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Arrogancia nuclear


Nuclear no gracias

Me obnubila la gente que sin estar a sueldo del lobby nuclear defienden esta energía con una agresividad pasmosa. Tras el terremoto y el tsunami, cuando la catástrofe de Fukushima aún estaba en su fase embrionaria, muchos plasmaron su arrogancia sobre el papel. Aquello no era razón para criticar la energía nuclear decían, afirmaban que utilizar Fukushima era manipular un evento que a pesar de su gravedad no tendría mayores consecuencias. El tiempo cordialmente les ha negado la razón y así, con la misma arrogancia, les ha arrojado a la realidad.

Muchas veces me he enfrentando al comportamiento altivo de quienes aludían a la absoluta seguridad de la energía nuclear. Cuando precisamente en esa necesidad tan extrema de seguridad comienza a dilucidarse el problema. Y no solo es la peligrosidad de la propia industria nuclear, sino también de sus residuos, cuya longevidad y costes de almacenamiento, otra vez por las extremas medidas de seguridad que requieren, la abocan a la aberración.

Fueron muy rápidos en decir que Fukushima no es Chernóbil, a las nucleares nunca les ha gustado la mala prensa, pero por más que se empeñen nunca han conseguido deshacerse de ella. Invierten millones en generar una imagen positiva y tenía la sensación de que últimamente estaba haciendo mella en la población; veía mucha gente ajena al entorno nuclear que se estaba doblegando a su utópico idilio de energía infinita y seguridad absoluta.

Zas en toda la boca. Menos de un mes más tarde Japón sitúa a Fukushima al nivel de Chernóbil. ¿Y ahora dónde quedó esa arrogancia? Intentaron suavizar lo que estaba ocurriendo, pero finalmente la realidad trágica se ha abierto paso. Ahora no solo se equipara la catástrofe nuclear con la ocurrida en territorio soviético, sino que se teme que la fuga radiactiva pueda superar la de Chernóbil.

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Han vuelto los Malviviendo


Malviviendo

Conocimos a los Malviviendo por primera vez hace ya algún tiempo. No creo equivocarme al decir que todos quedamos asombrados con la calidad de la serie y del esfuerzo y el trabajo que invirtieron los responsables. Malviviendo es una pequeña joya que se ha ido puliendo con creatividad, humor gamberro y la ilusión de un equipo que firma con mucha profesionalidad el trabajo final.

Después de un parón debido a otros compromisos laborales, los Malviviendo regresan con una segunda temporada que comienza en Gran Canaria. De esta manera conocemos un poco más al protagonista y además nos ofrece una buena dosis de humor que aporta la particularidad de algunos aspectos tan característicos de las islas y de la visión estereotipada de quien viene de fuera.

Yo les auguro un futuro de éxito a los Malviviendo, tanto con la serie como en el resto de trabajos que hagan, porque al final el ingenio, la creatividad y el trabajo bien hecho reciben su recompensa.

Si aún no lo han visto, no se pierdan el primer episodio de la segunda temporada de Malviviendo.