El derecho a decidir


Obispos

Desde que tengo memoria y conocimiento acerca de cuestiones como el aborto me ha sorprendido que una institución dominada por hombres, que además no pueden mantener relaciones sexuales, por lo tanto tampoco pueden dejar embarazada a ninguna mujer, de forma que tampoco deben saber prácticamente nada de las mujeres, ni de la maternidad y tampoco de lo que representa y supone tener un hijo, estén constantemente dando órdenes acerca de lo que las mujeres deben y no deben hacer con su sexualidad y con la decisión de tener hijos.

Para mi esto es como si yo que aparte de unos conocimientos muy básicos de química pretendiese decirle al colectivo de químicos cómo deben hacer su trabajo. La Iglesia no debería de meterse en temas de los que no tiene ni idea. Pero no sólo la Iglesia, en general considero que los hombres no somos quienes debemos y podemos decidir acerca de una cuestión como es el tener o no un hijo. Es la mujer la que pasa por todo el proceso de quedarse embarazada, el periodo de gestación y finalmente dar a luz, y por si eso no fuera suficiente, es la que en caso de que el hombre se esfume, algo no infrecuente, tiene que hacerse cargo de su descendencia, por lo tanto dejemos a la cuestión del aborto en manos de las mujeres, dejemos que puedan decidir.

Yo considero que en un país democrático el aborto debería de ser legal para que las mujeres puedan decidir libremente sobre la cuestión de tener un hijo, que no es moco de pavo.

[tags]Iglesia, aborto, mujeres, democracia, libertad[/tags]

Un enfrentamiento ardiente: Starbucks contra McDonald's


Starbucks vs. McDonald's

Se está gestando un enfrentamiento entre Starbucks y la compañía de comida rápida por antonomasia, McDonald’s, ya que ésta última parece querer aprovechar la disposición de los consumidores a pagar 4 dólares por un café para instalar 14.000 máquinas para hacer café espresso en sus diversos puntos de venta de comida basura. Mientras tanto, Starbucks, cuyas ventas han experimentado un cierto retroceso, se defiende con la estrategia de «si no les puedes vencer, únete a ellos» ofreciendo sándwiches calientes para el desayuno y ventanillas drive-thru en algunos de sus locales.

Este enfrentamiento llama la atención ya que, en principio, cabría esperar que los consumidores en uno y otro establecimiento son dispares, y por tanto el uno sería realmente un competidor para el otro. Prácticamente son apreciados como polos opuestos por muchos. Los Starbucks son concebidos como una especie de sofisticada sala de estar en la que beber un café decente mientras lees el periódico; los McDonald’s por el contrario son vistos como cajas de plástico y vinilo, fluorescentes que alumbran el establecimiento con una luz chirriante y donde las comidas servidas se cuentan por miles de millones. Cabría preguntarse por tanto si realmente estos dos mundos pudieran colisionar. ¿Si McDonald’s creara su propia versión del latte desnatado, atraería a los consumidores de Starbucks?

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Buscando antiguos compañeros en internet


Un día me entró la curiosidad de saber que es de la vida de la gente con la que estudié en el colegio y en el instituto. La forma más rápida y habitual me parecía buscarlos en internet, y en la inmensidad de internet me fui a Facebook, porque había he leído recientemente acerca del auge de este sistema y cómo en Inglaterra, por ejemplo, los universitarios son habituales de este servicio. Mi sorpresa fue que prácticamente no encontré a nadie, de seguramente un centenar de personas encontré tan sólo a cinco.

Esto me lleva a plantearme que la mayor parte de mi entorno no es demasiado asiduo a las nuevas tecnologías y que en un medio como internet no se manejan con demasiada frecuencia, lo que por otra parte me extraña, porque a pesar de todo, aparte de los cinco citados que tienen cuenta en Facebook, si hay algunos más que tienen una cuenta en el Messenger, pero tampoco parece que lo usen con mucha frecuencia (he de decir que yo tampoco). Y digo que me extraña porque viviendo en un mundo en el que el uso de internet está cada vez más extendido me extraña que precisamente me toquen a mi todos los que no lo usan mucho.

Pero parece que la razón de que no encuentre a mis compañeros en internet se debe, primero a que la mayoría no hace demasiado uso de internet, y el tiempo que dedican a esta herramienta lo emplean principalmente en leer el correo, usar el Messenger, ver vídeos en YouTube y quizá descargar algo del eMule, pero básicamente en esto ocupan el tiempo en la red.Esto nos lleva al desconocimiento, desconocen, debido al uso limitado de lo que la red ofrece, de otros servicios y sistemas disponibles y por lo tanto webs como Facebook no tienen mayor éxito, al menos por ahora. Quizá también el que muchas de estas webs estén en su mayoría en inglés genere dificultades para algunos de los pocos que podrían mostrar cierto interés.

Pero aún así me sigue sorprendiendo, porque tras leer que las webs sociales son lo más buscado en 2007 en Google España, es raro que mis compañeros no aparezcan por ninguna parte. Volvemos a lo mismo, o bien me toca en mi entorno la gente que no tiene ningún interés por internet o por lo menos por las webs sociales, o bien es un fenómeno menos localizado, y es en el espacio de las Islas Canarias donde no hay aún tanto interés por estas webs, lo que quizá me parecería más lógico que pensar que son sólo mis compañeros los apáticos tecnológicos, aunque de ser así y ser las islas un lugar al menos por ahora poco propenso a la utilización de estas webs me interesaría saber a que se debe.

En fin, todo este rollo para contar que no encuentro a mis compañeros en internet. Pero bueno, soy así, cuando observo algo extraño se despierta en mi la curiosidad, y es que lo que no he dicho hasta ahora pero que me hace pensar que quizá sea algo más localizado en las islas que en mi entorno más inmediato es que a quienes encontré en Facebook son tres amigos indios, un inglés y tan sólo un canario. Si a ello sumamos que yo soy alemán, pues tenemos una mayoría de usuarios no canarios, aunque evidentemente esto puede ser pura casualidad, pero llama la atención. Si a alguien se le ocurre una buena explicación, me encantaría conocerla y si creen que es pura casualidad también me gustaría saberlo, así dejaría de sorprenderme tanto que mis antiguos compañeros no aparezcan por ningún rincón de internet.

[tags]Facebook, internet, webs sociales, antiguos compañeros[/tags]

Dos mundos diferentes separados por una frontera


Dos mundos

Ya se dice que una imagen vale más que mil palabras, y en este caso esa afirmación es totalmente cierta. Ver la diferencia entre dos mundos, separados por una frontera y lo que hay a un lado y al otro de la misma es sorprendente. Parece el típico juego de buscar las siete diferencias, pero en este caso no hay retoque fotográfico, ni tampoco es una imagen dibujada con errores para que sean descubiertos por el lector, es una fotografía real de la frontera entre Estados Unidos y México.

Por cierto, Estados Unidos es lo que está a la izquierda y México por tanto está a la derecha. Esto aunque en un primer momento pueda sorprender a algunos, una vez lo pensamos nos daremos cuenta de que los mexicanos se acercan a la frontera, pues quien vive allí quiere estar más cerca del vecino rico, mientras que los norteamericanos quieren estar lo más lejos posible de su vecino pobre, y de ahí las distribución tan contraria en una parte y en la otra.

[tags]Estados Unidos, México, frontera[/tags]

España se seculariza


Es una gran noticia saber que mientras cierto sector decreciente de la población se comporta como un niño con una pataleta, el resto de España, la gente normal diría yo, se seculariza. Así lo atestigua un estudio reciente del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas).

La Iglesia pierde peso en la sociedad. Las bodas civiles se duplican en 10 años y llegan al 44%. Aumentan los hijos nacidos fuera del matrimonio y disminuye el porcentaje de bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y funerales católicos. Las ceremonias civiles están sustituyendo a estos ritos católicos. Los españoles quieren festejar los momentos importantes de la vida, pero no necesariamente con ritos religiosos. Los jóvenes de 15 a 24 años que se autodefinen como agnósticos, ateos o indiferentes son el 46%.

Creo que esto es un gran paso para la sociedad española y es una metódica que espero continúe así, de este modo podremos deshacernos de una lacra que ya cae pesada hasta el punto de provocar indigestiones desde hace tiempo. Me da la impresión de que la Iglesia da sus últimas coces, intentando salvar su vida de una muerte prácticamente segura.

Además, esto tiene una lectura muy positiva y es que dada la estrecha vinculación del PP con el sector más retrógrado dentro de la Iglesia católica, a quien benefician estas salidas de tono por parte de obispos y otros miembros eclesiásticos es al PSOE, tal y como ya afirman algunos. Y esto a su vez puede ser positivo en cuanto a las próximas elecciones, ya que dada esta cercanía de políticos de derechas y su institución religiosa preferida, es probable que vuelvan a perder las elecciones. Y si es el propio PP el que se ocupa de crearse una mala prensa, genial, otros cuatro años sin tenerlos en el poder, eso es una alegría.

Vía | menéame

[tags]España, Iglesia, religión, secularización, ateos, agnósticos[/tags]

Para las balas, mata a la pistola


Me ha gustado mucho este vídeo publicitario de una estación de radio Choice FM, una emisora inglesa y que apuesta por un anuncio con una realización fantástica, y cuyo mensaje es igualmente genial e importante, sobre todo en Inglaterra, un país en el que los jóvenes son cada vez más violentos y la escalada de violencia es abrumadora.

Apostemos por un mundo sin armas de fuego, para parar las balas matemos a la pistola y para que las pistolas dejen de tener utilidad, dejémos de fabricar balas.

[tags]Violencia, armas, anuncio[/tags]

Hoy empiezan las rebajas


Rebajas

Como todos los años, tras los Reyes vienen las rebajas, ese momento en el que una gran parte de la población se vuelve loca y hay golpes por determinados productos con un X% de rebaja. A mi ya en situaciones normales el ir a las tiendas me echa para atrás, así que imaginen con las rebajas. Yo directamente no voy a las rebajas, porque considero que no compensa. El estrés y el mal rato que uno va a pasar allí, colas de horas, todos apretujados, empujones, gente loca y que al cabo de unas pocas horas las tiendas están arrasadas, considero que no compensa el supuesto ahorro. Además, si realmente la mayoría de las personas ya tenemos de todo, alguna cosa que vas renovando de vez en cuando, pero de ahí a tener que ir a las rebajas a matarte… Yo personalmente no lo entiendo, ese afán consumista totalmente descontrolado, a mi no me parece normal.

[tags]Consumismo, rebajas, descontrol[/tags]

Ya entiendo a los catalanes


En Catalunya siempre se quejan de que ellos son de los que más aportan a la financiación del Estado con sus impuestos, de hecho se habla de un 10% de los impuestos recaudados. Y la crítica que hacen es que en Alemania, por ejemplo, los Länder que más aportan sólo destinan un máximo del 2% de sus recaudaciones a la financiación del Estado. La diferencia es claramente significativa, y no es que Alemania sea un país cualquiera, sino que en el ámbito Europeo es un referente.

Hoy, en Canarias Bruta leo el siguiente extracto de un artículo de opinión de José Antonio Alemán publicado en CanariasAhora:

Canarias es una de las diez comunidades más ricas, según su PIB per cápita. Sin embargo, también es la que menos aporta a la financiación del Estado con sus impuestos, sólo por detrás de Navarra, y la que más fondos por habitante recibe de ese mismo Estado. Por cada siete euros que da un canario en sus impuestos, el Estado le devuelve diez. Cada isleño aporta al año vía impuestos 3.765 euros y recibe 5.309; sin anotar los céntimos que cuentan lo suyo en pesetas. Esta diferencia entre ingresos y gastos presupuestarios en el periodo 1991 y 2005 arrojó un saldo favorable a las islas de 1.544 euros per cápita. […]

Si a esto añado otra información, que también tomo prestada, sobre los cuartos llegados de Bruselas a través de las compensaciones RUP por sobrecostes y la elevada tasa de cofinanciación de proyectos, queda en mayor evidencia el victimismo paulinés adornado con engrifamientos rompetechos y afectadas indignaciones propias del bananerismo en su versión más flambeada.

Ante este panorama entiendo perfectamente la indignación de los catalanes. No es justo que a los lloricas del gobierno de Canarias les metan el dinero en todos los bolsillos, financiando a una república bananera auténtica, que es lo que son estas islas, al menos por ahora, a costa de otras comunidades que son mucho más eficientes y que saben hacer las cosas mucho mejor.

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La historia de los Shmoos


A continuación voy a reproducir de forma resumida algunas cuestiones de un texto de un seminario en torno a Erik O. Wright titulado Desigualdad y clases sociales. Comenzaremos por esclarecer algunos conceptos para fundamentar la comprensión partiendo de un mismo punto teórico.

El concepto de «estructura de clases» es sólo un elemento del análisis de clase. Otros elementos conceptuales son la formación de clase, la lucha de clases y la conciencia de clase. La tarea del análisis de clase no es simplemente la de entender la estructura de clases y sus efectos, sino también las interconexiones entre todos estos elementos y sus consecuencias para otros aspectos de la vida social.

Formación de clases es la formación de actores colectivos organizados en torno a intereses de clase dentro de una estructura de clases; lucha de clases es la lucha de estos actores organizados colectivamente en torno a sus intereses de clase. En cada uno de estos casos, hay que tener una definición de estructura de clases para poder especificar completamente los otros conceptos.

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Paseando por las tiendas estrenando ropa


Lo he denunciado en diversas ocasiones, vivimos en un mundo tan sumido en el consumismo que ya no paseamos por calles y paseos sino por centros comerciales y tiendas, ir de tiendas es un pasatiempo, queremos novedades constantes, novedades que dejan de serlo en el mismo momento que están en la bolsa y abandonamos el establecimiento donde las hemos adquirido.

Estrenamos la ropa mientras vamos de compras buscando prendas nuevas que llevar mañana. Si lo llevan los famosos lo queremos tener. Aunque creemos ser más libres que nunca es todo lo contrario, estamos esclavizados hasta cotas insospechadas. Esclavos del consumo, de la moda, de la aceptación, de la imagen, creemos que en ello está la felicidad, y al ver que la supuesta felicidad que nos proporcionaría lo que está en la bolsa no dura más que unos escasos segundos, prácticamente imperceptibles, la prevemos en nuestra siguiente compra, pero en ella tampoco estará.

En una ósmosis casi perfecta las empresas dedicadas a la moda nos han impuesto un modelo, nosotros lo hemos aceptado e incluso lo hemos magnificado generando ahora una presión mayor sobre las empresas, y estas encantadas con ello, fomentan este nuevo modelo, enviando ropa nueva semanalmente o incluso dos veces en semana a sus tiendas para saciar nuestra desmesurada ansia por estrenar y consumir. El capitalismo fomenta este tipo de comportamiento, este tipo de adicción, la falta de control que siempre beneficia a un colectivo concreto, el de los empresarios, que hacen un buen negocio con nuestra esclavitud y nos esclavizan aún más. Somos esclavos del deseo de lo inmediato, y por tanto también de lo caduco, porque lo inmediato tiene una fecha de caducidad inminente, prácticamente instantánea.

Por este deseo descontrolado, del que caemos presos, nos endeudamos para adquirir «cosas» que no nos dan la felicidad, y así somos aún más esclavos, esclavos en busca de la felicidad en el lugar equivocado, abocando nuestra vida a la miseria y al fracaso emocional más obsceno, todo ello patrocinado por nuestras grandes marcas preferidas.

Yo no creo que este mundo de usar y tirar sea un mundo deseable, yo no creo que este consumo desmesurado sea coherente, y tampoco creo que nuestra obsesión por lo nuevo nos lleve a nada bueno, vivimos en un mundo remarcadamente superficial, en el que la ignorancia campa a sus anchas y en el que mientras cada vez somos un poco más esclavos nosotros nos preocupamos tan sólo por consumir y por sumirnos en un estado de ausencia mental, en el que nuestras preocupaciones se reducen a suplir tres o cuatro necesidades muy básicas y poco más, en definitiva una existencia «estupidizada» y lamentable.

[tags]Capitalismo, consumismo, esclavitud, moda, ignorancia, felicidad[/tags]