Aunque pueda parecer un tanto extraño el título de este post, es la realidad en la que vivimos. Nuestra tan alabada democracia, además de ser tan sólo una democracia representativa (es mejor que una dictadura claro, pero podría ser mejor), no es igualitaria.
Canarias es un claro ejemplo de esa desigualdad que da más posibilidades a unos que a otros, aún cuando en teoría todos somos iguales ante la ley y tenemos los mismos derechos. Tanto es así que los votos en las islas están ponderados, por lo que el voto de un herreño vale menos que el de un tinerfeño. Pero eso no es lo único, el espacio de los paneles destinados a la campaña electoral, en los que los partidos pueden pegar sus carteles se distribuyen de forma desigual, habiendo más sitio destinado a los grandes partidos políticos, lo que evidentemente se traduce en un reducido espacio para los carteles de las agrupaciones más pequeñas y de menos presupuesto.
Bajo mi punto de vista cada voto debería de valer lo mismo, una persona un voto. De igual manera los paneles destinados a la campaña electoral deberían de ser distribuidos de forma igualitaria, el mismo espacio para todos. También creo que las televisiones, radios, periódicos y demás mass media deberían de dedicar espacios gratuitos a las cuñas y anuncios de los partidos, para que estos puedan publicitarse de forma igualitaria, ya que en la actualidad muchos tiene el acceso vetado a estos grandes medios por falta de presupuesto.



