No soy el único que lo piensa


Los políticos y los problemas de la gente

Hace más de un mes que hablaba del imperativo de la reducción de sueldos de los políticos, además de algunas otras medidas que consideraba indispensables para que los políticos estén más cerca del pueblo al que gobiernan y así se empiecen a ocupar de los problemas que realmente importan a las personas de a pie.

Pues bien, al parecer no soy el único que piensa de esta forma, no en cuanto a las medidas, sino en cuanto a que los políticos no se van a ocupar de los problemas de la gente normal hasta que no tengan ellos esos mismos problemas.

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Hugo Chávez pasa al lado oscuro


Hasta ahora había defendido en muchas ocasiones a Hugo Chávez. Pensaba que estaba haciendo bien diversas cosas y mejorando la situación de la clase más desfavorecida de Venezuela. Pero el otro día viendo las noticias tuve claro que no se puede defender a este hombre, se ha pasado al lado oscuro, si es que alguna vez no lo estuvo.

Cuando George W. Bush, «Mister Danger» según Chávez, al hablar acerca de la guerra contra el terrorismo dijo que quien no estuviera con él estaba en su contra me pareció una barbaridad. Eso tampoco es nada novedoso, todo lo que dice Bush son barbaridades, pero es que igual que me pareció mal en Bush me lo parece en Chávez y de la boca de este último salieron estas mismas palabras el otro día. De esta forma, el presidente venezolano que tanto critica a Bush, tiene más en común con éste de lo que quizá le gustaría admitir.

Pero no sólo eso, también la reforma de la constitución que pretende llevar a cabo el presidente venezolano me parece nefasta. En democracia está demostrado que el que una persona se mantenga demasiado tiempo en el poder no es positivo. Y además una persona no puede pretender cambiar él solito todos los problemas que tiene Venezuela. Pienso que Chávez también debería de dejar que otros participasen en esa supuesta «revolución del siglo XXI» de la que tanto habla, debería de dejar que sea su partido en todo caso el que marque las directrices y no que todo se centre en él y tampoco que pretenda mantenerse en el poder de por vida que es lo que está buscando.

Si Chávez confiara realmente en su modelo y en su pueblo, no importaría que el no pudiese ser reelegido, porque confiaría en que su partido fuese reelegido en las próximas elecciones y que éste seguiría el camino del cambio iniciado por él. Pero parece que esto no es así, parece que el presidente venezolano ni se fía de su gente y tampoco de su partido, lo que no es muy positivo.

Hay muchos que califican a Chávez de dictador, yo nunca lo he hecho y no lo haré mientras sea un presidente elegido democráticamente, pero no puedo negar que está llevando a cabo algunas propuestas, medidas y acciones que se alejan del espíritu democrático, aún así ello no significa que sea un dictador. La tendencia democrática es la división de poderes, la descentralización y Chávez está haciendo todo lo contrario, está tirando hacia la centralización, a la concentración de poderes y por tanto alejándose del ideal democrático. Yo ese tipo de medidas no las apoyo y tampoco las ideas radicales de quien no está conmigo está contra mi.

Y si a todo esto le sumamos que recientemente Chávez anunció que Venezuela va a «desarrollar energía nuclear«, algo que para mi es lo peor que se puede hacer, pues la simpatía hacia Chávez disminuye aún más. Soy un firme opositor a la energía nuclear y por tanto es evidente que no puedo ver con buenos ojos la nefasta implementación de ésta, sea donde sea, porque quienes sufrimos las consecuencias de sus residuos somos las personas de a pie, los ciudadanos y los que viven en las cercanías de depósitos de «basura nuclear» más aún.

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La escalada de odio y violencia


El otro día en ALT1040 colgaban un post en el que hablaban de la preocupación que les genera la escalada de violencia y odio de los grupos de ultraderecha. Ello, tal y como les comenté en un comentario, me recordó de una noticia que hacía ya tiempo comentaba en este blog y que quiero rescatar debido a que comparto la preocupación por esta realidad que estamos viviendo. La noticia en cuestión era la siguiente:

Los países de la Unión Europea han acordado que incitar en público a la violencia o al odio contra grupos definidos por su raza, color, religión, descendencia, nacionalidad u origen étnico sea castigado con penas de entre uno y tres años de cárcel.

Esto me lleva a plantearme si cuando esta ley entre en vigor a finales de año, cuando estos grupos de ultraderechistas se concentran en las calles e incitan en público a la violencia o al odio contra estos grupos, realmente se les detendrá, se les llevará a juicio y se les impondrá la penitencia pertinente.

En los comentarios del blog ALT1040 había quien decía que no era positivo impedir que esta gente convoque manifestaciones, porque podría incluso empeorar la situación. En cierta medida, teniendo en cuenta lo que la democracia representa, es cierto que incluso personas con estas mentalidades deben de poder expresar su opinión. Pero este tipo de castigos que proponen los países de la Unión Europea no impiden que los derechistas extremos se expresen, lo que impiden es que en dicho discurso inciten a la violencia o al odio. Mientras no lo hagan y se comporten como gente civilizada en principio podrían marchar por las calles, por mucho que nos pese.

De todas formas también me gustaría aludir a otra cuestión que quizá pueda parecer polémica, pero que yo considero bastante lógica. Es verdad que en democracia en principio todos deberíamos de tener derecho expresar nuestra opinión, pero tampoco hay que caer en la idea de que todas las opiniones son válidas y que todas las opiniones son iguales. ¿Por qué? Pues por una razón muy sencilla, por ejemplo, si tras haber sido demostrado científicamente que la tierra es redonda (un poco achatada por los polos) y habiendo incluso pruebas visuales que lo demuestran, alguien viene diciendo que él piensa que la tierra es un plato, puede decirlo si quiere, pero su opinión no tiene ninguna validez evidentemente. Lo mismo ocurre con muchas de las incoherencias que promueven los partidos de extrema derecha.

Por ello creo que es importante que no caigamos en el todo vale, porque no es así, la democracia está muy bien, pero el exigir pruebas o demostración que respalde una afirmación es fundamental, si no esto sería un cachondeo.

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El imperativo de la reducción de sueldos de los políticos


Los políticos viven demasiado bien y esto genera diversos problemas que son contraproducentes para la actividad que deberían llevar a cabo. Un político es en principio una persona que está al servicio del pueblo, al menos en la democracia así se supone. La política por tanto debería ser un trabajo vocacional y no meramente la oportunidad de percibir un salario con el que la mayoría de españoles no pueden más que soñar, así como la consecución de un poder que proporciona grandes posibilidades añadidas.

Dado que la buena vida es algo que a todos nos gusta, es fácil llegar a la conclusión de que en la política hay muchos que de vocación tienen más bien poco, pero ganas de llevarse un buen pedazo del pastel tienen muchas. Esto me lleva a concluir que una manera fácil de reducir drásticamente el número de sanguijuelas sería reducir los sueldos de los cargos políticos. Esto por otra parte nos podría hacer intuir que ello incitaría a la corrupción, algo que por otro lado con los salarios actuales también ocurre, por tanto en este sentido no parece que vaya a cambiar mucho con una medida de este tipo. Habría que estipular un salario que sea justo por la tarea llevada a cabo, pero nunca tan elevado que atraiga en masa a mediocres como los que ahora abundan, cuya preocupación por el pueblo es ninguna.

No se me malinterprete, no se trata de que sea un cargo elitista, sino que sea un cargo vocacional, ocupado por gente que realmente cree poder y quiere trabajar al servicio de la gente y de su bienestar. Es evidente que la perfección jamás será alcanzada, pero si se pueden buscar vías para evitar diversos comportamientos altamente negativos. Reduciendo el salario a los políticos también se acerca a éstos más al pueblo generándose así un posible acercamiento entre ambos. Así se da al político una visión real acerca de las preocupaciones del pueblo evitándose de esta forma que la política vaya por un lado y la sociedad por otro muy diferente.

También sería positivo implantar otro tipo de medidas y cláusulas que los políticos deberían cumplir. A continuación plantearé algunas ideas que podrían ser discutidas. Sería interesante que tuviesen que usar al menos unas veces en semana el transporte público; tanto su familia como ellos, durante el periodo que ocupan un cargo público, tendrían que tratar sus enfermedades por la seguridad social, sin posibilidad de acudir a un médico privado; y sus hijos/as deberían estar obligados, mientras ocupan dicho cargo, a ir a escuelas públicas. De esta forma se acerca al político a la sociedad y se puede esperar que el interés de éstos por el buen funcionamiento de estas instituciones públicas sea mayor. En la actualidad los políticos viven a un nivel muy superior y por tanto desconectados de la población, así parece evidente que sus intereses y sus preocupaciones tampoco coincidan.

También sería conveniente eliminar las rentas vitalicias a los expresidentes de un país. De esta forma el Estado se ahorraría una buena cantidad de dinero y además podría ser beneficioso a la hora de promover la vocación y no el interés económico para ocupar dicho cargo. Así un presidente cuando deja el cargo tendría que buscarse un trabajo como cualquier otro ciudadano o en caso de haber sobrepasado la edad de la jubilación percibir ésta, pero no un salario adicional que el resto de ciudadanos no tiene. Además sería lo lógico, porque un expresidente, y más si se retira de la política, ya no trabaja al servicio de la sociedad, por lo tanto, ¿por qué debería de pagarle el Estado por algo que ya no hace?

Personalmente considero que sería interesante llevar a cabo estas modificaciones para conseguir una clase política mejor de la que existe en la actualidad. Si alguien quiere aportar más ideas o sus pensamientos acerca de esta reflexión, serán bienvenidas con mucho interés.

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La pelota vasca


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Vi «La pelota vasca» en su momento, en el cine Aguere, el cine lagunero que ha caído en desuso como prácticamente cualquier instalación cultural de la ciudad universitaria. Recuerdo que esta película esta en boca de todos, y viéndola ahora de nuevo, años después, todo sigue prácticamente igual, la problemática con el País Vasco no ha cambiado prácticamente, o al menos a mi me lo parece.

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El Jueves censurado


¿Pero en qué país vivimos? Tanto se quejan en España de la censura en otros países y de que hay que luchar por la libertad de expresión, y va Juan del Olmo, el juez de la Audiencia Nacional a petición de la Fiscalía General del Estado, y manda a retirar de los quioscos y prohibir la difusión del último número de la revista satírica El Jueves.

¿Por qué se preguntarán? Por la portada que el otro día publicaba también en este blog, y en la que se ve al Felipe con la Letizia ahí dale que te pego para conseguir los 2500 euros que Zapatero a prometido a quienes tengan un hijo/a. Al parecer consideran dicha portada como un supuesto delito de injurias a La Corona.

Menuda una república bananera que está hecha España, un país en el que no se puede hacer un chiste con los reyes o ningún miembro de su familia porque podrías terminar en la cárcel. Indignante, eso es lo que es. ¿Como puede ser que en pleno siglo XXI no se pueda hacer ni un maldito chiste con los miembros de la familia real?

Aún no me creo que esto esté pasando en este país. Desde aquí les pediría a los políticos que revisen y modifiquen el Código Penal porque esto no son leyes que estén acordes a los tiempos en los que vivimos y tampoco lo son con respecto a la democracia, son leyes dignas de donde vienen, del franquismo más puro y duro, pero parece que a algunos aún les siguen gustando estas ideas fascistoides.

[Actualizado 18:00] Guillermo, dibujante de la viñeta: ‘Lo mejor es que me corten la mano derecha‘.
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