Tragedia en Barajas


Supongo que a estas horas ya todo el mundo estará enterado del terrible accidente en el aeropuerto de Barajas del vuelo JK5022 de Spanair (código compartido LH255 de Lufthansa) en la ruta Madrid-Gran Canaria, después de intentar despegar por segunda vez tras un problema técnico.

Si se confirma, tal y como comentan algunos, que el avión ya había tenido varias averías, y aún así seguía siendo usado por la compañía aérea, me parece que deberán de buscarse unos cuantos responsables y que esto sirva de ejemplo para que en el futuro algo así no vuelva a ocurrir, porque no se puede permitir que aviones viejos y en mal estado pongan en peligro la vida de cientos de personas.

No puedo más que dar mi más sentido pésame a los familiares y amigos de los fallecidos y desear a los supervivientes toda la suerte del mundo.

Losantos, condenado


Supongo que esto no supondrá que Federico Jiménez Losantos modere su irreverencia verbal, ni que deje de escupir su diarrea dialéctica a diestro y siniestro, pero está bien que le recuerden que la libertad de expresión no es sinónimo de un pretendido derecho al insulto.

Las expresiones  proferidas por Losantosson tan claramente insultantes o hirientes” que “no existe duda alguna de que  pretendían vejar la imagen y dignidad del querellante en forma innecesaria y gratuita y desacreditarle  públicamente en su condición de Alcalde de la Villa de Madrid y de miembro del Partido Popular“.

Decir que los muertos y heridos del 11-M le daban igual al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, le ha costado al locutor de la COPE Federico Jiménez Losantos una condena por injurias graves con publicidad, según la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid.

Losantos se enfrenta a una multa de 36.000 euros por verter barbaridades a través de las ondas. Yo diría que es poco, ya que el locutor es reincidente. Como bien expone Juan Varela en su blog:

La condena de Jiménez Losantos no es ningún atentado contra la libertad de expresión, como dicen sus agradecidos tertulianos, compañeros de diatribas mañaneras. Esta condena reafirma que la información debe ser veraz y que en la opinión cabe todo menos la injuria y la calumnia. Todo el mundo tiene derecho a la crítica, hasta la más desabrida y desaforada. Pero no hay un derecho para pisotear la vida y el nombre de los demás con acusaciones torticeras y falsas.

Regreso al medievo en la Comunidad de Madrid


Regreso al medievo en la Comunidad de Madrid donde Esperanza Aguirre y el cardenal arzobispo de Madrid, Rouco Varela, firman un convenio que amplía las funciones de los sacerdotes en los hospitales.

Según informa El País: “Este acuerdo, traducido en una cláusula del convenio firmado entre Aguirre y Rouco, ampliará las funciones de los curas que asisten a los hospitales, hasta ahora para visitar a los enfermos y darles consejo desde el punto de vista religioso, para que emitan su voto dentro de este comité encargado de decisiones como la sedación de enfermos terminales, la práctica de un aborto o la reanimación de un bebé en determinados casos. Este comité estaba hasta ahora formado por los facultativos de cada centro.

Solo dos palabras: ¡manda huevos! Si yo como ateo que soy, viviese en Madrid y a un maldito sacerdote se le ocurriese decidir sobre mi derecho a abortar, mi derecho a la sedación como enfermo terminal o lo que sea, denuncio al hospital, a la Comunidad de Madrid y a todo el que sea necesario, porque esa gente no decide sobre mi vida. ¡Lo que faltaba ya! ¿Qué coño pinta un puto sacerdote en un hospital? Siento tan burda expresión, pero es que este tipo de noticias me hierven la sangre.

A ver si en Madrid dejan de votar al facherio del PP y mandan a esta elementa, que es Esperanza Aguirre, a su casa. Y una última cosa, prefiero mil veces a Rajoy, al que detesto, pero que al lado de Esperanza Aguirre, que además de víbora tiene una mentalidad digna de ser considerada del medievo, es hasta moderado.