
Ayer fue el día nacional de la resaca para gran parte de la población, muchos se despertaron con dolor de cabeza y un malestar que caracteriza el excesivo consumo de alcohol. Yo en cambio me levanté como cualquier otro día, bien, sin dolores ni malestar.
Mientras seguramente muchos recurrían a remedios contra la resaca con mayor o menor éxito, yo estaba tranquilamente en mi casa, descansando y disfrutando de las sobras de la fiesta de la noche anterior que siempre dan para comer durante unos cuantos días más.
Ciertamente tengo que decir que para mi, personalmente, ser abstemio no tiene más que ventajas. Aparte del ya expuesto, la ausencia de resacas, tampoco tengo el problema de despertarme a la mañana siguiente y no saber lo que hice la noche anterior, y me evito hacer el ridículo inconscientemente y arrepentirme al día siguiente cuando aún no recordándolo, los que me vieron se encargan de refrescarme la memoria y de llenar el hueco que había quedado en mis recuerdos. Son todo ventajas, ¿no te parece?
También me evito escenas como la de la foto, que es asqueroso, y desagradable. Pero lo peor es que el día uno, te vas encontrando con esos restos por toda la calle, es asqueroso. Si los fines de semana la gente que sale de marcha deja las calles en un estado lamentable, en fin de año esa situación es aún peor.
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