
La pena de muerte es una de esas medidas, llevadas a cabo de manera legal, a las que me opongo de manera drástica. Si además esta pena se efectua mediante la lapidación, una muerte de lo más cruel, violenta y que va en contra de todos mis principios, mi rechazo probablemente incluso de intensifica.
Esta es la razón por la que he firmado, y animo a todos los que quieran a firmar también la carta elaborada por Amnistía Internacional, cuyo destinatario será el Líder de la República Islámica de Irán, Mahmud Ahmadineyad, al que se le pedirá la inmediata conmutación de la pena de muerte por lapidación a siete mujeres condenadas a la pena máxima.
Se trata de Parisa, Iran, Khayrieh, Shamameh, Kobra, Soghra y Fatemeh. Un ejemplo es Parisa, que se prostituía, como defendió, obligada por su marido y por la miserable situación en la que vivía. Más de dos años después de su detención Parisa continúa detenida, acusada de adulterio, cuya pena es la muerte por lapidación. Las otras mujeres también están condenadas por la ley. El artículo 83 del Código Penal iraní estipula que la pena por adulterio con un hombre adulto de una mujer casada es la ejecución por lapidación.
Con esta campaña Amnistía Internacional se suma y apoya el esfuerzo de un grupo de mujeres activistas iraníes que están trabajando para terminar con la lapidación en su país.
[tags]Irán, Amnistía Internacional, lapidación, pena de muerte, derechos humanos[/tags]
