Ironías económicas


La economía estos días está tan repleta de ironía. Cuando uno lee que un fondo de inversión público de China negocia la compra del banco de inversión Morgan Stanley, primero piensa que es una broma. Pero al parecer no lo es. Claro que esto sería más irónico y más gracioso si China fuese realmente un país comunista y no una dictadura de lo más represiva, que poco tiene que ver con lo que yo entiendo por comunismo.

Lo que está claro es que el FMI y los discursos de la economía libre de mercado de los dirigentes norteamericanos son un chiste. Eso de promover ciertas políticas para unos, pero luego callarse como cobardes cuando otros no siguen estas mismas directrices es bastante lamentable.

Creo que ante los acontecimientos recientes y los de los últimos años queda bastante claro que necesitamos algo diferente, otro sistema, no un capitalismo que más que proporcionar bienestar nos arrastra a todos a la miseria tanto del bienestar individual como de las personas como tales.

En Japón tampoco quieren la antorcha olímpica


El templo budista de Zenkoji anunció ayer su decisión de retirarse como punto oficial de partida de la antorcha olímpica a su paso por Nagano, en el centro de Japón, a causa de la situación actual en el Tíbet. Los Chinos deben estar que trinan con la creciente ola de rechazo a la celebración de los Juegos Olímpicos en su país.

China: el gran ejecutador


Tan sólo en el año pasado en China fueron ejecutadas 470 personas, según datos oficiales. Sin embargo, según estimaciones fiables las ejecuciones se cifran en 8.000, ya que, de manera secreta, son conducidos a la muerte 22 prisioneros al día. Esto lleva a Amnistía Internacional a afirmar que durante los juegos Olímpicos de Pekín se ejecutarán 374 personas. Menudo país para acoger unas olimpiadas.

Tibet y las Olimpiadas de Pekín


Boicot a las Olimpiadas

Me he encontrado un cartel de protesta que aunque duro, su diseño es brillante. Lo que está haciendo China con Tibet y los tibetanos no tiene nombre. El desprecio tan rotundo de China hacia una cultura y un pueblo históricamente pacífico, y que no ha pretendido más que vivir en paz, es deplorable. Quien me conozca y se pase por aquí con frecuencia sabe que no soy de los que están a favor de las independencias y las separaciones, porque en general pienso que la tendencia es más bien la contraria, la fusión, la apertura, la colaboración… Pero todo eso está muy bien en lugares del mundo en los que la convivencia es pacífica, en la que no se pisotean los derechos humanos y en la que se respeta la vida de las personas. En el caso de Tibet, ninguna de estas premisas se cumplen. China no tiene problema en poner fin a la vida de los tibetanos, ni siquiera cuando los ojos de todo el mundo están mirando en su dirección, observando lo que hacen.

Si bajo la atenta mirada de los ciudadanos y los gobiernos de todo el mundo, China no duda en atentar contra la población tibetana, no hace falta tener una gran imaginación para intuir de lo que son capaces cuando todo el revuelo mediático no está presente. Por eso y desde aquí yo también abogo por un Tibet libre.

En relación a este tema, véase la valentía de uno de los activistas de Reporteros Sin Fronteras que interrumpió la ceremonia de encendido de la antorcha en el antiguo estadio de Olimpia, en Grecia, como protesta por “la situación dramática de los derechos humanos” en China. Como bien dicen Reporteros Sin Fronteras en su comunicado: “Si el fuego olímpico es sagrado, los derechos humanos lo son todavía más. No podemos dejar que el Gobierno chino se apropie de la llama, símbolo de paz, sin denunciar la situación dramática de los derechos humanos en el país“.

http://video.publico.es/videos/v/5452/0/medium

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