Nostalgia


Es curioso el tipo que cosas que disparan en nosotros un sentimiento de nostalgia. Hoy mientras zapeaba me topé con Space Jam, la película en la que se funden Michael Jordan y los Looney Tunes y con ella me han invadido los recuerdos.

Con solo veintiséis años y ya hablo de personas irrelevantes para muchos que son más jóvenes que yo. Hay gente que nunca ha visto volar a Jordan o que no se interesan por el extraterrestre moonwalker de Michael Jackson, por poner unos pocos ejemplos. Y es normal, el tiempo corre a toda prisa y las cosas cambian.

Sin embargo me doy cuenta de que se hace raro darse cuenta de que mientras yo trasnochaba para ver jugar a uno de los jugadores más grandes de la historia, hoy ya hay personas que no les interesa lo más mínimo. Me doy cuenta de lo efímera que es la historia y a su vez de la importancia que tiene.

Hay quienes al pensar en Michael Jackson solo recuerdan excentricidades, no conocieron su grandeza musical, no reconocen el papel de su genio y excelencia para toda la música y lo que la rodea tal y como la conocemos hoy en día.

Somos como las anillas de un árbol, como el hielo de los polos, todos y cada uno de nosotros contamos tanto de la historia, todos hemos sido testigos desde ángulos tan diversos y en momentos diferentes. Por ello me apena que se pierdan tantas historias cuando la gente muere. Se pierden tantos matices, tantas realidades diferentes. Aunque se conserva mucho, hoy en día podemos conocer mucho del pasado, y en el futuro habrá muchas pruebas de nuestros tiempos, siempre  faltará tanto por conocer.

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Vuelve el Número 1


Las generaciones de ahora han sufrido una disminución drástica en cuanto a las experiencias y vivencias, esas que te marcan, dejando mella e imprimiendo carácter. Hoy en día quién más quien menos tiene unas cuantas cosas de marca y tampoco las cuida mucho, no es nada del otro mundo.

En los buenos tiempos, soñábamos con marcas pero llevábamos Crube, esos famosos tenis que dieron lugar al lema “Crube lo que nunca quise pero siempre tuve.” Esos chandals de colores tan vivos que hoy día nos dañarían la vista, cholas de goma, de esas unitira, con algún dibujo de ratones que imitaban malamente a Mickey Mouse y que mirábamos con recelo pues, a pesar del esfuerzo de nuestros padres por convencernos, nosotros no terminábamos de creernos que aquella era una nueva forma de pintar a nuestro ratón preferido.

Esas colonias horribles que olían todas igual a pesar de venderse en frascos que intentaban simular diversidad. Las camisetas que iban perdiendo color paulatinamente, “con cada lavado un poco más decolorado”. Eso si que eran épocas.

Hoy tenemos la mano muy suelta para tirar las cosas y considerarlas viejas, hasta nos da vergüenza que nos vean con algo puesto que ya denote el desgaste del uso… Antes eso era normal, se usaban los Crube hasta que se gastaba tanto la suela que aparecían como unos compartimentos cuadrados bajo la primera capa de goma. Las suelas eran como las puertas malas, que son de contrachapado y tienen en medio cartón doblado en forma de zig-zag, pues casi igual pero con recuadros. ¿Cuántas piedras se nos colaron en esos agujeros y hacían un ruido espantoso al caminar?

Si ya no lo recuerdan cojan fotos, mírense, ya verán esas camisetas tan decoloradas que ni los dibujos se apreciaban, esos parches en todas partes. Un pantalón agujereado no era desechado, con un parche y todo arreglado, y si se agujereaba el parche se lo ponía un parche al parche y asunto resuelto.

Ahora que la juventud parecía liberada de la vivencia de que tu madre te llevase al Número 1, va y vuelve. Con la crisis regresa el Número 1, en el intento de tener el mismo éxito que en los años 70, tiempos de crisis también en los que surgió ese gran legado para nuestra memoria, y protagonista de tantas historias.

Aunque el Número 1 no volverá a ser como lo conocimos, porque ahora, al menos por lo que muestran en la publicidad quieren ser más chic y modernos, pero yo creo que con un poco de suerte y dándole algo de tiempo quizá resuciten incluso los Crube. Pivitos, recen para que la crisis pase pronto porque si no se acabaron los Nike, Adidas, Puma y Reebok, porque volverá Crube y experimentarán de primera mano el porqué del dicho mencionado un poco más arriba.