El trabajo


De niño sueñas con lo que quieres ser de mayor, de mayor te despojan de los sueños, te arrancan toda ilusión y te convierten en mera herramienta y como tal cumple lo que se te ordena y calla.

Terminé de estudiar Sociología en diciembre de 2007, todo un regalo de navidad pensé, menudo gilipollas. Entrar al mercado laboral en la actualidad es verse sometido a una tortura que aniquila tu autoestima.

Para los puestos que te interesan no estás suficientemente cualificado, y nunca lo estarás porque nadie parece querer darte una oportunidad, no importan la ilusión, las ganas o las capacidades que tengas. Además, tendrías que atravesar las filas de los enchufados, que son un batallón dolorosamente numeroso.

La desesperación te lleva a buscar trabajo de lo que sea, pero tampoco pareces interesar a nadie. Ahí te ves en casa cuestionándote lo que haces mal. Desmoralizado, indignado y apurado porque las facturas se acumulan, la cartera está vacía y así pasan los meses.

Pero la vida sigue, el mundo no va a dejar de girar por ti. Vas al INEM solamente para descubrir que es otra pedazo de mierda donde no te van a conseguir un trabajo en la vida. De hecho hacer la cola que rodea el edificio parece una tomadura de pelo. No solo no tenemos trabajo sino que encima se ríen de nosotros.

Y mientras tratas de asimilar que cumples años y sigues sin tener nada, te ves obligado a ser testigo de como muchos imbéciles integrales si que ocupan un puesto de trabajo. No hablemos ya de los funcionarios, de los cuales muchos parece que han ganado el concurso de mejor lobotomizado del año. Gente sin ganas algunas de hacer su trabajo, y ahí estás tú, preguntándote qué coño pasa.

Pasan los meses y por fin recibes una llamada, para hacer un trabajo no cualificado, mal pagado y con un contrato de una duración ridícula. Bienvenido al mercado laboral, bienvenido a la precariedad y la explotación. Aún así, ilusionado que por fin vas a ganar algo de dinero trabajas como si te fuera la vida en ello, piensas que quizá así te den más trabajo… En este punto debería sonar una carcajada estrepitosa.

Es abrumador ver la cifra de personas que nos encontramos actualmente parados, personas mayores con años de experiencia, jóvenes con estudios, jóvenes sin estudios pero con ganas e ilusión… e independientemente de nuestra situación, lo que queremos todos es un trabajo.

No todo han sido trabajos alienantes, mal pagados y sin contrato o contrato estrictamente temporal, afortunadamente, pero el camino es extremadamente tedioso, hasta tal punto que ya no pido siquiera el puesto de mis sueños, simplemente algo en lo que me pueda sentir mínimamente realizado y tener una estabilidad.

Lo peor es que supongo que alrededor de cuatro millones de personas pueden sentirse en mayor o menor medida identificados con esta sensación de impotencia, de rabia y de angustia al observar que uno de sus derechos fundamentales, el trabajo, les es arrebatado sin piedad y nadie parece interesarse por concederles el mismo en otro lugar.

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3 pensamientos en “El trabajo

  1. Buen reflejo de la realidad a la que asistimos, Sly, pero, por alusiones (me considero funcionario, pues me paga el estado, el Servicio Canario de Salud) creo que, como en todos los empleos, existe gente que hace su trabajo de forma responsable y seria, y aparte, no se acomodan, quieren seguir formándose. Quizás te doy la razón de que esto es una minoría, alguna lechuga entre tanta col, usando el refrán. Saludos, y a seguir luchando

    P.D: entre esos funcionarios he conocido a algún sociólogo.

  2. Gracias.

    Tengo claro que no todo el funcionariado es como lo describo aquí, por eso utilizo “de los cuales muchos…” tratando de evitar utilizar y sentenciar con un todos.

    En cualquier caso, tampoco se te puede considerar, creo yo, funcionario estrictamente ya que trabajas para un ente público pero sin haber hecho unas oposiciones, por lo tanto no gozas, corrígeme si me equivoco, de muchos de los privilegios de un funcionario.

    Pero bueno, en realidad no importa tu estado laboral, lo que importa es que como bien dices, y como los hay en todas partes, hay gente que trabaja duro y muy bien en las instituciones públicas, desgraciadamente hay un montón de gente que parece no tener ganas de trabajar, que no se enteran de lo que están haciendo y eso es lo que molesta.

    Saludos compañero, mírate los enlaces que acabo de ponerte por ahí para que quede constancia.

  3. Joder, tiene usted razón sociólogo. Ustedes, estos tipos la tienen demasiado… eso es un gran peso, no? yo no podría,jajjajaj…
    Hoy oí algo sobre el tema que escribes, no me enteré muy bien. Fue a la salida del curro, en la SER. Una especie de asociación que se ha creado para erradicar todo este derrotismo que existe alrededor de la crisis (por otra parte, muy entendible a veces) Luchar contra el mensaje negativo y de miedo que intenta paralizar más a los parados, desde algunos medios y muchos políticos interesados. Juan José Millás hablaba de lujo sobre ello, además decía mucho “cabrones, joder, coño, putada, mierda” lo cual creo que era bastante util para narrar y esclarecer el asunto de forma real. Saludos golfo.

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