De niño sueñas con lo que quieres ser de mayor, de mayor te despojan de los sueños, te arrancan toda ilusión y te convierten en mera herramienta y como tal cumple lo que se te ordena y calla.
Terminé de estudiar Sociología en diciembre de 2007, todo un regalo de navidad pensé, menudo gilipollas. Entrar al mercado laboral en la actualidad es verse sometido a una tortura que aniquila tu autoestima.
Para los puestos que te interesan no estás suficientemente cualificado, y nunca lo estarás porque nadie parece querer darte una oportunidad, no importan la ilusión, las ganas o las capacidades que tengas. Además, tendrías que atravesar las filas de los enchufados, que son un batallón dolorosamente numeroso.
La desesperación te lleva a buscar trabajo de lo que sea, pero tampoco pareces interesar a nadie. Ahí te ves en casa cuestionándote lo que haces mal. Desmoralizado, indignado y apurado porque las facturas se acumulan, la cartera está vacía y así pasan los meses.