Menuda atracción


Looping

Cuando estuve en Alemania en septiembre, un día paseando por el centro de Augsburgo me encontré con esta atracción o como lo queramos llamar. Por si alguien no consigue captar de qué se trata, son unas bicicletas sujetas por unos barrotes y que cogiendo la suficiente velocidad permitía hacer loopings. Me llamó mucho la atención, aunque no me subí porque pensé que no sentaría bien a mi estómago lleno de cosas del desayuno.

Pueden ver el resto de fotos del viaje en mi Flickr.

[tags]Augsburgo, Alemania, viaje, atracción, bicicleta[/tags]

Anuncios

Ya estamos de vuelta


Pues eso, que ya estoy de vuelta, y regresaré por tanto a la rutina de publicar en el blog con la frecuencia acostumbrada, a estudiar lo que me falta, a ir al gimnasio a bajar los kilos que gracias a la alimentación que las abuelas nos acostumbran a dar ganamos fácilmente y a volver a la vida, llamémosla “normal“.

En los días venideros, cuando esté de nuevo en mi casa (hasta el domingo estaré en casa de mis padres) colgaré las fotos en Flickr, e informaré un poco de algunas de las cosas acontecidas en este viaje entre mundos. Digo esto último porque ir de Tenerife a Barcelona y luego a Augsburgo es como viajar entre diversos mundos, tan dispares como uno se los imagina. He de decir que esta vez lo pasé mucho mejor en Alemania que veces anteriores. Me parece que los alemanes están más animados, había más gente en la calle, no tantos como en Barcelona, pero si que había lugares y horas del día que en esta ocasión dejaban constancia de que alguien vivía en la ciudad.

Realmente creo que viajar enriquece a las personas, y te da una visión mucho más amplia de que la forma en que actúas, tus costumbres, tus formas de obrar, de pensar, tu forma de ser, es tan sólo una más entre las muchas posibles, y además influida de sobremanera por el entorno en el que vives.

Cuanto más viajo, y dado que los lugares que más me apasionan son las ciudades, descubro que me apasionaría poder trabajar en algo como planificación urbana, por ponerle un nombre. Me refiero a que como casi sociólogo que espero ser en breve, al menos sobre el papel, me interesa mucho el estudio de la ciudad, y ésta como campo de batalla para mejorarla y hacerla cada vez más un espacio que genere sensaciones en la gente, que esté al servicio de ésta, que se convierta en parte de ella y le reporte la satisfacción de vivir en un lugar adaptado a sus necesidades.

Hay estudios que demuestran que haciendo algo tan sencillo como pintando una pared de un color o de otro, generamos en las personas reacciones y actitudes diversas. Esto puede servir de ejemplo a lo que me refiero, si tomamos una ciudad como Augsburgo, donde la lluvia y los días oscuros en invierno son algo frecuente, sugerir que los edificios se pinten paulatinamente con tonos más alegres, vivos y cálidos podría provocar una mejora del grado de felicidad de las personas que aún en día grises, al mirar por la ventana podrían satisfacer su ansia de calidez con la vista de unos edificios que invitan a ser mirados.

En fin, no quiero enrollarme más con este post el cual en principio tan sólo pretendía ser una notificación de mi regreso.

P.D. Por cierto, muchas gracias a quienes siguen este humilde blog.

[tags]Tenerife, Barcelona, Augsburgo, Alemania, viajar, viaje[/tags]

Un breve post


Barcelona estuvo genial, una vey más queda demostrado que es una gran ciudad, preciosa, llena de vida y con muchos lugares preciosos que visitar. Ahora estoy en Alemania, visitando a mi abuela que a pesar de tener más de 80 años sigue estando en forma no tanto física, pero si mental. Es un hacha haciendo crucigramas, incluso sabe lo que son los SMS y conoce también otras terminologías tecnológicas.

Ya contaré más cuando regrese a Tenerife el 26, pero no quería dejar pasar la oportunidad de escribir algo para no dejar el blog abandonado tantos días. El tiempo aquí en Alemania está frío, muy frío, sobre unos 11°C. En este sentido he pasado de un tiempo caluroso y de verano como el que tuvimos, afortunadamente, en Barcelona donde sudé bastante con tanto caminar, a todo lo contrario, el invierno. Y todo eso en tan sólo unas horas.

Pero el tiempo no es lo único que diferencia a un lugar de otro. Barcelona es una ciudad llena de vida, donde la gente no para de recorrer sus calles, donde locales se mezclan con visitantes y las lenguas son tan variadas como los rostros con los que te cruzas. En Augsburgo la cosa es bien diferente. Las calles están bastante vacias siempre, la gente no acostumbra a estar mucho en la calle. Evidentemente el tiempo tiene algo que ver, pero incluso cuando hace buen tiempo las aceras no tienden a colapsarse por el tránsito de personas. Es otro mundo, interesante también pero para estar de visita, para vivir ciertamente prefiero una ciudad como Barcelona. Si es que el haberme criado en Tenerife tuvo por lógica que dejar huella, y así es que a pesar de haber nacido en Alemania tengo poco que ver con la mentalidad tan rígida, callada y de tranquilidad constante de los alemanes. A mi me gusta un poco más de ritmo en la vida. No digo que lo uno sea mejor o peor, simplemente que a mi me gusta más salir a la calle y cruzarme con personas, ver a la gente paseando, comprando y haciendo vida en el exterior.

Pero sin duda también hay muchos aspectos positivos y por los que merece la pena visitar Alemania: muy buena comida, deliciosos olores, paisajes que quitan el hipo, mucha belleza en las cosas que uno ve…

He de irme, se me termina el tiempo en el ciber y mi madre me dice que el tiempo del parking también lo hemos excedido, como se nota que ya no pertenecemos a esta ciudad. Hasta pronto, intentaré postear algo más en estos días.

[tags]Barcelona, Augsburgo, Alemania, viaje[/tags]