En contra del canon


Llevo mucho tiempo pensando que los sociólogos tienen mala prensa, o incluso directamente no tienen ninguna. Pero al fin veo una noticia donde queda destacada la labor de un sociólogo y es para algo positivo e interesante, y me alegra mucho.

Una comisión de expertos que asesora a Montilla exige el fin del canon. La preside Manuel Castells, que habla claro: «Es injusto e indiscriminado, no frena la piratería y nos hace responsables a todos de ella«. «El canon puede afectar seriamente al desarrollo de la sociedad de la información«.

Esta comisión está integrada además por Jesús Banegas, presidente de la patronal tecnológica Aetic, Amparo Moraleda, presidenta de IBM, y Emilio Ontiveros catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid.

Lo que no me gusta tanto es que en el artículo también se habla de que los expertos dejan claro que no discuten los derechos de propiedad intelectual, pero argumentan que el canon es «injusto». Pero bueno no todos los días es fiesta, y al menos están en contra del canon, algo es algo. Además que íbamos a esperar, que esta gente fuera tan revolucionaria que incluso criticasen los derechos de autor, lo dudo. En tal caso el gobierno no los habría contratado. Pero oye, por algo se empieza.

Así vivimos


Así vivimos en un constante sinvivir. No es fácil encontrar un lugar en el que vivir hoy en día, y que te puedas permitir claro. Y si no vean estas historias reales de algunas personas que igual que nosotros necesitan un techo bajo el que dormir.

Teresa del Arco, le dijeron que era una «amplia casa de 37 metros cuadrados«. Lo que se les olvidó mencionar es que tan sólo tiene 20 útiles. Una pintada roja que dice «Un mundo mejor» nos expresa… ¿un sueño?
El minipiso de Teresa no será suyo hasta el 2031 que es cuando en principio, deseándole que no pase nada, habrá terminado de pagar la hipoteca a La Caixa. Ella tendrá 55 años.

  1. Sofá (dos plazas)
  2. Fregadero (un seno) y artículos de limpieza
  3. Vitrocerámica de dos focos y encimera
  4. Mini frigorífico
  5. Menaje de cocina y campana extractora
  6. Lavadora, fregadora, escoba.
  7. Entrada
  8. Baño
  9. Armario-taquilla
  10. Litera
  11. Libros
  12. Ordenador con la unidad integrada en la pantalla
  13. Perchero
  14. Mesa plegable para comer, ventana

De una pared a otra, 4 metros de ancho y de largo, 4’5. Escondida en un empotrado, la lavadora más pequeña del mercado. Enfrente, el cuarto de baño: lavabo, bañera y sanitario, 2 metros cuadrados. No hay televisión porque se puede vivir sin ella. Ésto último es una buena decisión.

Teresa dice que «los que compramos o alquilamos vivienda somos los últimos explotados del circuito mercantil y su mafia de lavado de dinero negro«. Y yo estoy totalmente de acuerdo con ella.

Cabe decir que Teresa es una afortunada, cobraba 1.200 € mensuales, y ahora incluso algo más ya que ahora tiene un puesto mejor pagado. Hay muchas personas que de los 800-900 € nos suben, incluso se las tienen que arreglar con menos.

Pero no es la única historias como la de Teresa hay muchas. Los protagonistas de algunas incluso se les ve que tienen cierto sentido del humor, como es el caso de Nacho y Berta. Ellos están hipotecados en 186.000 € por 28’5 m2 en Madrid, en la zona de Atocha. Tienen un gato al que llaman ReMi, que son las siglas de la Renta Mínima de Integración.

Otra pareja con un hijo viven en un bajo alquilado de 35 m2, en Madrid. Paga 540 € al mes, y el niño no puede tener habitación propia. Lo «gracioso» es que vive en el barrio de la Prosperidad, la cual parece algo inalcanzable.

Recuérdaselo a tus políticos


Veo en la web de Nacho Escolar un extracto muy interesante de la Constitución española. Título I, capítulo III, artículo 47. Dice lo siguiente:

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

Se ve que lo han olvidado los señores políticos. No estaría mal recordárselo.

Algunas cosas bellas


Tenerife es una isla que cada vez más parece un homenaje al cemento, al asfalto, a la fealdad de la destrucción de la naturaleza, la cual no es valorada por los políticos de la isla, que pisotean su propia tierra con un desprecio que es frustrante para quien observa dichas actuaciones. Han vendido una isla de una belleza suprema por unos cuantos billetes, han permitido que las flores se sequen y pierdan su colorido y se han asegurado de que no vuelvan a florecer nunca más ya que sus semillas han sido sepultadas bajo un montón de piche, cemento y bloques.

Por suerte en Tenerife sigue habiendo algunos paraísos que hacen que sea una buena opción para hacer un viaje a esta isla, una séptima parte de las siete Islas Afortunadas, como se las suele llamar. Y me gustaría compartir las fotos de uno de esos pequeños paraísos que aún quedan en Tenerife con aquellos que como yo buscan la belleza para escapar de la fealdad del gris que crece y brota en todas las esquinas de nuestra limitada vida que tan sólo es una celda en la que nos retienen para ser esclavos de un sistema que nos esclaviza a realizar un trabajo forzado que nunca nos llevará a ningún lugar más alla de unas deudas que nunca terminaremos de pagar.

Por eso subir al Teide me hace sentir ave, me hace sentir libre, disfruto del aire puro que se respira, el susurro del viento, el Sol que nos sonríe y tiñe de un cálido color todo a nuestro alrededor, haciendome pensar que la vida nos premia por visitar tan bello lugar y saber apreciar sus encantos. Es una sensación muy agradable poder escapar a un lugar en el que soñar con un mundo mejor, un mundo hecho por y para las personas de carne y hueso.

No al racismo


Dado que el racismo y la xenofobia siguen estando vigentes en nuestra sociedad he creado unos fondos de pantalla en contra de dicho fenómeno que es patéticamente ridículo.

Lo he hecho en distintos colores, porque el color no importa, ni de donde provenga cada uno, lo que importa es la actitud aunque aún haya muchas personas, que por desgracia, no lo han entendido.

El comunismo de conocimientos


[…]El imperativo de universalismo tiene raíces profundas en el carácter impersonal de la ciencia. No obstante, la institución de la ciencia es sólo parte de una estructura social más grande con la cual no siempre está unificada.

[…]Aun bajo presiones en contra, científicos de todas las nacionalidades se adhirieron a la norma universalista en los términos más francos. Fue reafirmado el carácter internacional, impersonal, virtualmente anónimo, de la ciencia. Como dijo Pasteur: «El sabio tiene patria, la ciencia no la tiene.»

[…]Restringir las carreras científicas sobre otras bases que la falta de competencia es perjudicar la promoción del saber. El acceso libre a las actividades científicas es un imperativo funcional.

[…]Por inadecuadamente que se le ponga en práctica, el ethos de la democracia comprende el universalismo como principio guía predominante. La democratización equivale a la eliminación progresiva de restricciones al ejercicio y desarrollo de talentos socialmente valorados. Los criterios impersonales de realización y la inestabilidad en las situaciones caracterizan a la sociedad democrática. En la medida en que persistan esas restricciones, se las considera como obstáculos en el camino de la democratización total.

[…]El «comunismo«, en el sentido no técnico y amplio de propiedad común de bienes, es un segundo elemento integral del ethos científico. Los resultados sustantivos de la ciencia son producto de la colaboración social y están destinados a la comunidad. Constituye una herencia común en que la ganacia del productor individual está severamente limitada. Una ley o teoría no es propiedad exclusiva del descubridor y sus herederos, ni las costumbres les conceden derechos especiales del uso y disposición. Los derechos de propiedad en la ciencia son reducidos al mínimo por razón de la ética científica. El derecho del científico a «su propiedad» intelectual se limita a la gratitud y la estimación que, si la institución funciona con un poco de eficacia, son más o menos proporcionadas a los aumentos aportados al fondo común de conocimientos. Los epónimos -por ejemplo, el sistema de Copérnico, la ley de Boyle– son pues, al mismo tiempo, un recurso nemotécnico y un medio conmemorativo.

[…]El concepto institucional de la ciencia como parte del dominio público está enlazado con el imperativo de la comunicación de los resultados. El secreto es la antítesis de esta norma; la plena y franca comunicación es su cumplimiento. Aun cuando no sirve a un motivo ulterior, se condena la ocultación del descubrimiento científico.

El carácter comunal de la ciencia se refleja también en el reconocimiento por parte de los científicos de que dependen de una herencia cultural a la cual no tienen derechos diferenciales. La observación de NewtonSi vi más lejos es porque estaba sobre los hombros de gigantes«- expresa a la vez el sentimiento de estar en deuda con la herencia común y el reconocimiento del carácter esencialmente cooperativo y acumulativo de las realizaciones científicas. La humildad del genio científico no es sólo culturalmente adecuada, sino que es consecuencia de advertir que el progreso científico implica la colaboración de las generaciones pasadas y presentes.

El comunismo del ethos científico es incompatible con la definición de la tecnología como «propiedad privada» en una economía capitalista. Los escritos actuales sobre la «frustración de la ciencia» reflejan este conflicto. Las patentes anuncian derechos exclusivos de uso y, con frecuencia, de desuso. La ocultación de la invención niega la explicación racional de la producción y la difusión científicas, como puede verse por la sentencia de un tribunal en el caso de Estados Unidos contra la American Bell Telephone Co.: «El inventor es un individuo que descubrió algo de valor. Es su propiedad absoluta. Puede sustrael al público su conocimiento…»

Es muy interesantes esto que expone el famoso sociólogo Robert K. Merton en el capítulo XVIII La ciencia y la estructura social democrática de Teoría y Estructura Social. Y es que la obligación moral de compartir la riqueza de la ciencia es un imperativo y no debería dejar de serlo jamás, así como puede aplicarse lo mismo al resto de expresiones culturales como pueden ser todo tipo de creaciones artísticas.

El hecho de privatizar y no compartir denota el caracter egoísta y antisocial de la persona que lleva a cabo dicha acción, la cual atenta contra el interés público que no es el que supuestamente representan unos cuantos políticos cuya afiliación a un bando concreto no es ningún secreto para nadie.

Las patentes son un claro atentado contra la libertad y el interés general de la sociedad, así como las medidas que se están llevando a cabo en la industria cinematográfica y musical, al igual que los libros que están sujetos a leyes de copyright que suponen un claro problema para muchos que necesitan fotocopiar extractos de diversos libros para ampliar su conocimiento, el cual está siendo atacado por varios bandos que pretenden poner barreras al saber y éste al alcance de unos pocos, manteniendo a la mayoría en un estado de ignoracia que se fomenta a través de la televisión y la emisión de programas del tipo Salsa Rosa.

Desde aquí quisiera expresar mi rechazo a la propiedad intelectual, a la restricción del saber, a las patentes y todo lo que atente contra la libre circulación del saber, del conocimiento y la cultura.

Han pasado 20 años


La explosión de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania) obligó a evacuar a 350.000 personas de un área de 155.000 kilómetros cuadrados. De eso hace 20 años, y todavía hay una zona de exclusión alrededor de la instalación en la que la vida humana es imposible.
En la madrugada del 26 de abril de 1986, los operarios de la central llevaron a cabo una prueba de seguridad que, por culpa de una serie de errores humanos y técnicos, terminó volando uno de sus cuatro reactores. La explosión liberó a la atmósfera 200 toneladas de material nuclear, generando una radiación equivalente a la de 500 bombas atómicas como la de Hiroshima. Naciones Unidas calcula que 59 personas murieron por la radiación, aunque eleva la cifra final de fallecidos a causa de la radiación hasta 9.000. La ONG Greenpeace es más pesimista; cree que, en los próximos 15 años, serán hasta 67.000 las víctimas mortales de Chernóbil.

Yo nací en Alemania el 3 de abril de 1983, a los 6 meses de nacer comenzó un viaje cíclico que realizaría junto a mis padres hasta 1989 año en el que nos establecimos en Tenerife definitivamente. Nuestra fechoría consistía en estar los 6 meses del verano en Augsburgo, ciudad en la que vivía, periodo durante el que mis padres trabajaban y ahorraban algo de dinero y los 6 meses restantes, los del invierno, íbamos en caravana desde tierras germanas recorriendo toda Europa hasta llegar a Cádiz y de allí con el barco veníamos a Tenerife.

La mala suerte hizo que estuvieramos en Alemania ese 26 de abril de 1986, yo tenía tan sólo 3 años y 23 días y aún era inconsciente de la gravedad de lo acontecido en la central nuclear de Chernóbil, pero si recuerdo como cambió mi vida debido a esa explosión. Dado que la nube tóxica llegó a gran parte del territorio Europeo, estando Alemania entre los países más afectados no era una cuestión que pudiera ignorarse fácilmente.

Después de la explosión recuerdo que mi madre me vestía de tal manera que la mayor parte de mi cuerpo estuviera protegida y tapada, incluso me ponía un pañuela en la cabeza para que de alguna manera la radiación que llegaba a través de las lluvias no me llegara directamente a la piel. Pero no sólo procurábamos exponernos lo menos posible a la radición que de todas formas estaba en todo y en cualquier lugar, sino que también recuerdo como nosotros y el resto de nuestros vecinos nos descalzábamos y desvestíamos delante de la puerta de casa, para no introducir en ella más radiación de la que ya habría dentro de la misma.

Yo me crié entre personas preocupadas por el medio ambiente, votantes del partido verde, personas que luchaban por la paz y por un mundo mejor, entre los que estaban mis padres claro, y en todo este sector hubo una tremenda preocupación por los hijos e hijas. Digo en este sector porque como siempre sucede había muchas personas que ignoraban totalmente las consecuencias nefastas que podía traer la toxicidad que había en el ambiente y la exposición a la misma. Nuestros padres, los mios y los de mis amigos, cuyos progenitores también pertenecían a la misma corriente que los mios, se preocupaban mucho por nuestra alimentación y más aún durante aquella época. Nos alimentaron con productos de herbolario que eran importados de lugares a los que se suponía que la nube tóxica no había alcanzado o lo había hecho de una manera casi imperceptible. Claro está que la fruta, la verdura, y demás productos de herbolario en aquella época subieron más aún de precio, el cual de por si ya es bastante elevado, por lo que no fue fácil para nuestros padres, ninguno de ellos con un salario precisamente elevado, alimentarnos con dichos productos, quedando ellos obligados a comer la verdura contaminada que mal crecía en las tierras europeas tras la explosión de Chernóbil.

Recuerdo que ya no podía jugar en los cajones de arena (sandkisten; son una especie de parquito lleno de arena para que jueguen los niños, a falta de playas…) porque la contaminación había arrasado con todo. Los parques se desertizaron, ya no había niños que jugasen en ellos, nuestras risas desaparecieron de las calles que quedaron tristes y mudas bajo el efecto contaminante de uno de los inventos más detestables del ser humano, las centrales y bombas nucleares.

Lo curioso fue que cuando llegó el momento de venirnos a Tenerife, que además fue razón para salir disparados de Alemania para huir de la radiación, al llegar a la isla, tristemente fuimos testigos de algo que muestra la frialdad de los comerciantes. Los supermercados de la isla estaban llenos de fruta y verdura importada de las zonas expuestas a la radiación, y por su bajo coste y la desinformación de las personas, eran todo un éxito de mercado. Podríamos, por hacer una broma que más bien sobra, decir que los habitantes de Tenerife se estaban alimentando a base de Tomacos (tomates radioactivos mezclados con tabaco, creados por Homer en un capítulo de los Simpsons que creaban adicción). Pero no es una cuestión para tomarse a risa.

A continuación expongo unos datos de un artículo acerca de las consecuencias de la explosión de Chernóbil, que son terriblemente reveladores.

La Agencia Internacional de la energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitieron un informe que rebajaba drásticamente el número de muertes causadas por la explosión nuclear, y que se centraba en las tres repúblicas ex soviéticas más afectadas: Bielorrusia, Rusia y Ucrania. Los eurodiputados verdes sostienen, sin embargo, que más de la mitad del veneno nuclear que liberó la central de Ucrania acabó fuera de estos tres países y en suelo europeo-occidental. Para ello, se valen de imágenes tomadas por satélite de la nube tóxica que los días posteriores a la tragedia recorrió Europa, compuesta por elementos como el cesio 137, con una vida media de 30 años.

«Las concentraciones más altas de nucleidos volátiles y de partículas de combustible se dieron en Bielorrusia, Rusia y Ucrania. Pero más de la mitad del total de la cantidad de emisiones de Chernóbil se depositó fuera de esos países», dice el estudio de 90 páginas, titulado El otro informe de Chernóbil, que maneja datos recopilados por la Comisión Europea en 1998. La antigua Yugoslavia, Finlandia, Suecia, Bulgaria, Noruega, Rumania, Alemania, Austria y Polonia habrían recibido cada uno más de 10 becquereles (Bq, unidad de medida de la radiactividad) de cesio 137, siendo 600 Bq, el límite establecido por la UE para el caso de los alimentos.

«Cerca de 3.900.000 kilómetros cuadrados de Europa (una superficie similar a ocho veces la de España) quedaron contaminados por cesio 137 (por encima de 4.000 Bq/m2), el 40% de la superficie de Europa», indica el texto del informe, que además especifica que el 2,3% del territorio europeo recibió dosis de contaminación más elevada. Este último dato, es precisamente el que reconocen la OMS y la OIEA. Austria fue el país más expuesto a la nube radiactiva, mientras que en Finlandia y en Suecia quedó contaminado el 5% de su territorio. En niveles inferiores de contaminación, Alemania, con un 44% de sus tierras contaminadas y el Reino Unido, con un 34%, fueron de los países que salieron peor parados de la vieja Europa. España no figura entre los países afectados por la nube tóxica.

Después de 20 años sigue siendo duro pensar en lo ocurrido y recordar. Y aún así podemos decir que la mayor parte de los habitantes del territorio Europeo somos unos afortunados si miramos a todos esos niños que han nacido en las inmediaciones de Chernóbil y cuyo destino es vivir desde la infancia con enfermedades crónicas y cancerígenas que les llevan a una muerte, en la mayoría de los casos prematura.

Esto nos sirve para recordar que la lucha contra las centrales nucleares y sus residuos sigue siendo de indiscutible actualidad e importancia.

Información obtenida en el País en los artículos: «Un santuario en la zona prohibida de Chernóbil» y «Europa sufre las heridas de Chernóbil 20 años después»

¿Por qué?


Me llamó mucho la atención la viñeta del dibujante Mike Luckovich para el diario estadounidense The Atlanta Journal-Constitution que ha sido premiada con el Pulitzer en la edición de este año.

Me alegra que este tipo de viñetas críticas sean premiadas y reciban el reconocimiento que merecen, porque de esta manera llega a más lugares del mundo un mensaje crítico y que cuestiona las cosas que acontecen en este nuestro planeta.

Con el bolsillo vacío


Hoy me compré un helado de esos de cono del McDonald’s que antes costaban 50 pesetas; quizá ahora mismo pienses, ¿y a mi que coño me importa? Pero es que ese mismo cono con el Euro pasó a costar 50 céntimos y ahora ya está costando 60, lo que vienen siendo 100 pesetas. Todo se a encarecido de una manera impresionante menos la mano de obra cuyo valor se mantiene mientras todo lo que necesitamos en el día a día se encarece dejándonos con el culo al aire. Si hubieran hecho la misma igualación con nuestros sueldos que con los productos quizá no estaríamos hablando de este problema pero no ha sido así, y algún día les explotará en la cara a estos capitalistas, y si no miren lo que está pasando en Francia.

Maldita inflación
esa es la razón
de que no lleguemos a fin de mes
sin sumirnos en un continuo estrés
que comienza a día diez.
Los sueldos llevan mucho tiempo congelados,
pero no nos perdonan los pagos,
trabajamos por 750 euros esclavizados
y encima tenemos que agradecer
que nos dejen esas migas para comer.
Antes cogíamos el carro en el supermercado
ahora su uso está vetado,
si no podemos ni llenar la cesta.
La vida es una cuesta
y por eso cuesta cada vez más.

-Por Andrej Nicolás Hillebrand

Rios de sangre


Es triste que los rios de sangre no sean sólo una expresión.

Pero es grande ver la fuerza y el afán de superación que tienen muchas personas que aún estando obligados a vivir una realidad cuanto menos complicada son capaces de no rendirse incluso de sonreirle a la vida. Me quito el sombrero.

En el mundo hay imágenes que nos producen tristeza, pero eso no significa que no haya belleza también, y por eso aunque la realidad sea dura, las personas solemos fijarnos en las cosas bellas y que nos gustan y es lo que nos hace fuertes y nos anima a seguir adelante buscando la felicidad porque ella hace que todo sea mucho más llevadero.