Deslocalización e idiomas


Progresivamente las grandes empresas están cerrando sus servicios de atención al cliente en España, llevando a cabo despidos masivos para así deslocalizar este tipo de servicios y reubicarlos en Latinoamérica. Esto es inaceptable por muchas razones, la primera es que se están eliminando un montón de puestos de trabajo en este país y un montón de gente esta siendo despedida. Son este tipo de cosas las que me hacen odiar el capitalismo este voraz en el que vivimos subyugados. Otra razón importante es que este tipo de acciones suponen que todos nuestros datos han de ser transferidos a las centrales en Latinoamérica, este flujo de información tampoco me simpatiza, y supongo que si la gente fuera más consciente de ello tampoco les haría demasiada gracia.

Las cuestiones hasta ahora mencionadas parecen bastante obvias, por ello creo que no requieren un mayor análisis porque ya los habrán hecho otros y además considero que todos estaremos de acuerdo en que la deslocalización en general, y en este caso particular que aquí tratamos, es una de las consecuencias más detestables del capitalismo.

En lo que quiero centrarme ahora es en una cuestión idiomática. En España hay varias regiones que tienen junto al castellano otra lengua oficial como son en Catalunya el catalán, en Galicia el gallego y en el País Vasco el euskera. Supongo que aún cuando los servicios de atención al cliente estaban en España si alguien quería ser atendida en cualquiera de estas lenguas lo tenía complicado, corríjanme si me equivoco, pero apostaría algo a que esto era así, aún siendo también lenguas oficiales en sus respectivas regiones. Ahora con estas deslocalizaciones imagino que ya nadie sabrá atender a las necesidades de los usuarios catalanes, gallegos y vascos en su idioma si estos así lo desean. Esto es una cuestión que puede parecer que no es tan grave, pero sí que lo puede ser para muchas personas, sobre todo gente mayor que a lo mejor siempre habla en alguna de las lenguas citadas y al querer explicar el problema que tiene se ve obligada a hacerlo en una lengua en la que le cuesta más hacerlo. Si a esto le sumamos que la forma de hablar de aquí y la de determinados países de Latinoamérica también tiene diferencias notables la comprensión puede complicarse bastante.

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