Made in China


Made in China

Yo no me canso de decirlo, el nacionalismo es cosa del pasado, o más bien debería de serlo. Esto último es más exacto, porque aún es una cuestión de rabiosa actualidad, por desgracia. ¿Cuando aprenderemos que el mundo no tiene más fronteras que las que pudieran considerarse físicas? E incluso éstas ya podemos evitarlas de muchas maneras.

Si lo pensamos seriamente se torna absurdo defender algo, ya de por sí tan absurdo, como una nación, un trozo de tierra que no pertenece a nadie, aunque muchos pretendan apoderarse del mismo.

Si es que no lo digo yo


Hay muchas personas que no se fian de lo que les dice una persona anónima que se puedan encontrar en la calle. Aunque todos los sentidos les digan que lleva razón, no se la dan hasta que escuchan las mismas palabras de algún pensador de renombre.

Pues como yo siempre digo que «la política está al servicio de la economía«, para justificarla y allanarle el camino, por si alguien dudaba de esta afirmación, el famosísimo y recién fallecido, John Kenneth Galbraith, también lo dejó escrito, en La economía del fraude inocente. Explicaba cómo el poder judicial, militar y político de EEUU está sometido al lenguaje del dinero. Las grandes empresas financian a los políticos para que asciendan al Gobierno, desde donde serán los siervos del poder económico. Todos lo sabemos, y tristemente lo aceptamos. La violación de las reglas del juego se ha convertido en parte del mismo. Y así son las cosas, si es que no lo digo (solo) yo, lo dice Galbraith, aunque yo no diría que esto es un fraude inocente.

Decir la verdad es un acto revolucionario


Vivimos en un mundo en el que cada día hay más leyes que nos prohíben cosas, el sistema busca controlar cada pequeño detalle para que no se le escape nada. Al salir por la puerta de casa el gran ojo nos observa, incluso dentro de nuestro hogar no estamos a salvo del Gran Hermano siempre vigilante. Nos están robando nuestra libertad y parece que nadie hace nada por evitarlo.

Un británico ha sido detenido por la policía por exhibir en el centro de Londres una pancarta con una frase del escritor George Orwell, el autor de la novela contra los totalitarismos 1984. “En una época de universal engaño, decir la verdad constituye un acto revolucionario”, rezaba su mensaje. Además, los agentes le confiscaron varios ejemplares de la revista estadounidense Vanity Fair. El arrestado ha sido acusado de violar la nueva legislación sobre Crimen Grave y Organizado, según informa hoy el diario británico The Independent.

La nueva ley británica sobre el Crimen Grave y Organizado establece que nadie puede protestar en un kilómetro a la redonda de la llamada Plaza del Parlamento si no ha obtenido previamente permiso por escrito de la Policía Metropolitana. Si dentro de ese perímetro alguien pronuncia un discurso o lleva una pancarta con leyendas políticas, se considera que está violando la ley y se le detiene inmediatamente, como sucedió en ese caso.

Afortunadamente


Una investigación de la Universidad de Harvard ha concluído que, los niños confían más en la información científica acerca de objetos invisibles, que en aquellas ideas del dominio de lo espiritual. Una de las posibles explicaciones de este comportamiento infantil, tiene que ver con la actitud de los padres ante la ciencia y las creencias religiosas.

Si es que la radicalización de algunos sectores religiosos, a mi entender lo que demuestra, es que el fin de los días del poder de las religioses toca a sus puertas. Esto no gusta a algunos y por eso es que la religión está luchando en una última batalla, pero afortunadamente serán tan sólo unas últimas convulsiones.

Cada uno que viva donde quiera


Yo como migrante que soy, he defendido desde que soy capaz de recordar el derecho de cualquier persona a establecerse donde quiera, y al fin descubro que hay más personas que piensan así. Quizá la empatía de las neuronas espejo sean la respuesta.

Abrazos de despedida, maletas estorbando en los pasillos, intercambio de messengers y de e-mails… Los más de 3.000 participantes del II Foro Social Mundial de las Migraciones de Rivas-Vaciamadrid (Madrid) se despidieron ayer después de tres días de debate y lo hicieron con una petición: ciudadanía universal y derecho de cualquier persona a establecerse donde quiera.

Con el foro cerrado, la cuestión pasa porque las conclusiones no se queden en eso, en una simple declaración de buenas intenciones. «Lo que no puede ser es que se haga un foro, se saquen conclusiones y luego no sirva para nada. Es necesario que entre foro y foro haya un comité que controle que las conclusiones se ponen en práctica«, reflexionó Enrique Santiago, secretario general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.

En la última jornada, participó Aminata Traore, presidenta del Foro Social de África de 2006 y ex ministra de Cultura malinesa. «Las multinacionales han destruido el tejido social de África y eso ha obligado a mucha gente a emigrar«, denunció Traore. «Estamos profundamente impactados por la mala voluntad política de Europa y la estigmatización que está haciendo de los africanos. Los criminales no vienen aquí, están en los hoteles de lujo de nuestros países«, denunció la política africana.

Estas palabras de Traore son muy ciertas. Aunque no es cierto que no haya criminales migrantes, que los hay, lo que no significa que la mayoría de ellos lo sean. Criminales los hay en todos sitios, y es estadísticamente lógico que entre todas las personas que van de un sitio para otro, entre estos haya algunos que no busquen ganarse el pan de cada día trabajando, pero ello no debe ser razón para impedir los movimientos sociales. He conocido a muchos migrantes, incluso en mi entorno más cercano la mayoría tiene algún familiar de otra nacionalidad, o una pareja o amigo… y entre todos ellos no he conocido a ninguno que no se merezca vivir en cualquier lugar del mundo dignamente.

Lo triste es que se estigmatice a todo un colectivo por un sujeto del mismo que se dedica a actividades ilícitas, eso no tiene lógica, porque por esa regla de tres todas las naciones y sus habitantes son unos criminales, porque como ya decía antes, éstos los hay en todo el mundo. Menos comprensible aún es que se niegue el paso a buenas gentes que tan sólo buscan una vida digna, pero se permita la entrada a, como decía Traore, ladrones de guante blanco, por el simple hecho de tener dinero.

Las grandes farmacéuticas


Hace tiempo que tengo claro que lo que mueve a las grandes farmacéuticas no es su filantropía, sino la avaricia que rompe el saco, el beneficio puro y duro, y ahora no sólo son palabras de un simple ciudadano, sino que ha esta posición ha quedado reflejada en un reciente estudio.

Un estudio de Consumers International, una organización que agrupa a 230 asociaciones de consumidores de 113 países, denuncia la falta de transparencia en responsabilidad social corporativa de las grandes farmacéuticas, y subraya que gastan en promoción de medicamentos el doble que en investigación. El informe, realizado mediante cuestionarios y entrevistas a las grandes farmacéuticas y un trabajo de campo en siete países europeos, critica los escasos escrúpulos de las farmacéuticas, que priman las ventas por encima de las necesidades de los consumidores.

El institudo de Babel


El mundo con el que sueño, es un mundo donde el color de piel, y el país de origen no importan; donde las personas conviven pacíficamente, haciendo de la diversidad cultural un término innecesario por haberse convertido en algo que se da por supuesto, pues un mundo sin ésta no sería concebible.

574 alumnos de 41 nacionalidades convierten al Milà i Fontanals de Barcelona en uno de los institutos con más diversidad de nuestro país.

Nada más llegar al instituto Milà i Fontanals, cuando suena el timbre que marca el final de clase y las pulidas escaleras de terrazo rojizo se tapizan con una avalancha de alumnos de todos los orígenes, razas y religiones, uno se queda deslumbrado ante el espectáculo. ¡Qué escenas! Un chino bromeando en catalán con un brasileño y un ecuatoriano. Una sobria magrebí con velo que cuchichea con una ecuatoriana de minúscula camiseta. Un grupo de paquistaníes en busca del rezo o de un partido de críquet (deporte que ha sustituido al fútbol en el instituto). Un español encaramado a los hombros de un fornido eslavo. Diversidad cultural en directo.

60 profesores; 574 alumnos de 41 nacionalidades, el 80% de origen inmigrante. “Esto es el Babel Milà”, define un joven búlgaro que desciende la escalera enlazado a su compañera mexicana. Estudian bachiller. Son pareja.

Un oasis multicultural. El primer golpe de efecto. Pero a medida que pasan los días y esos rostros anónimos dejan de ser una gota perdida en la marea humana, y adquieren identidad y una historia que contar, se extrae otra conclusión: en el Milà es un error quedarse en el color de la piel de los alumnos, en los saris de las paquistaníes y los velos de las musulmanas, en el amplio abanico de acentos latinoamericanos. Es cierto, son 83 paquistaníes, 67 ecuatorianos, 30 marroquíes, 24 filipinos, 24 dominicanos, 20 chinos, 17 colombianos, 15 bangladesíes, 13 bolivianos, 9 chilenos, 8 rumanos, 7 indios, 6 brasileños. Hay moldavos, albaneses, argelinos, rusos y uzbecos. Conviviendo bajo el mismo techo. Algo que en España, un país con escasa experiencia en la integración de inmigrantes, aún sorprende. Pero el Milà no es una pecera repleta de ejemplares exóticos que contemplar con la nariz pegada a su cristal. Hay que ir más allá de la apariencia. Son, sobre todo, personas. Un centenar ya tiene pasaporte español. Españoles con rasgos orientales y que rezan a Alá. La avanzadilla del futuro. “Esto no es un gueto, es riqueza”, explica Joana Mengual, la optimista catedrática de dibujo. “Aquí los alumnos aportan riqueza cultural y, al mismo tiempo, aprenden a vivir en un mundo diverso y plural, y eso les prepara mejor para la sociedad que se avecina que a los de carísimos colegios privados que nunca han tratado con alguien diferente a ellos”.

Además, por lo que se ve, no sólo es un paraíso de la multiculturalidad, sino también un instituto con buenos profesores, de esos que realmente deben dedicarse a esta profesión, porque su concepción de la enseñanza es la que se debería de tener y no la que adoptan otros muchos.

Aquí, un puñado de profesores lucha por sacar adelante a alumnos que llegan a España sin conocer nuestra lengua, que nunca han asistido a una escuela, que jamás han convivido con personas del otro sexo. Lo consiguen a base de voluntad. Y de improvisación. No hay un método; la práctica. Inculcan conocimientos y también valores democráticos. Parten de menos cero. A veces superan el cinco. Un triunfo. No quieren que sus alumnos se conviertan en la mano de obra más barata de este país. “En este instituto, nunca hablamos de fracaso escolar”, describe Carmen, profesora de literatura, 30 años en el Milà. “Si consigues que un chico sea respetuoso, alegre, abierto, participativo, no has fracasado”.

Muchos no saben ni el alfabeto cuando llegan a España; otros, sí, los latinoamericanos. Para todos, el Milà es su primer contacto fuera de su comunidad y su familia. “Lo superan todo, no hay como tener 13 años. Da gusto verles aprender. Es gratificante”, dice Teresa. Lo confirma Adolf, profesor de gimnasia: “Son más respetuosos que los niños de clase acomodada. No hay violencia. No hay racismo. Te respetan y valoran. Es gente que nunca ha tenido nada. No te consideran un empleado de papá”.

[…]Mireia, psicopedagoga: “Nuestro nivel será bajito, pero ganaríamos a cualquier colegio de Barcelona en respeto y tolerancia. Y en cualquier caso, que sean peluqueras o lampistas. Pero que no les pongan a trabajar a los 16 años”.

Esto aunque parezca insignificante a los ojos de algunos, es un paso gigante para los que soñamos con un mundo para todos, donde no se vete a nadie, donde todos tengamos las mismas oportunidades y los mismos derechos, una vida digna en definitiva.

La peligrosa concentración


Una de las peores cosas, es la concentración de poder. Ya Montesquieu preconizaba uno de los principios más básicos y fundamentales de la democracia, la división de poderes. De esta manera se lograría un equlibrio entre los distintos poderes de manera que todos estarían controlados por el resto.

Esta idea no sólo es fundamental, en cuanto al poder político, sino que es una ley que podríamos aplicar a todo en general, no debemos permitir que un sujeto, o unos pocos concentren mucho poder, porque esto nos hace al resto demasiado vulnerables a los intereses de éste o éstos.

Un ejemplo aterrador de esta concentración, tan ansiada por los capitalistas, y tan peligrosa para la sociedad, es Conagra, que tras la compra de Monfirt, se ha convertido en el mayor procesador de carne del mundo. Aunque esto no es todo, también es:

  • El mayor proveedor de comida de EEUU.
  • El mayor productor de papas fritas del mundo (a través de Lamb Weston).
  • El mayor procesador de carne de cordero y pavo de EEUU.
  • El mayor distribuidor de productos agro-químicos.
  • El segundo mayor productor de comida congelada.
  • El segundo mayor productor de harina.
  • El tercer mayor procesador de pollo y cerdo.
  • Uno de los principales proveedores de semillas, pienso… y trader de futuros de commodities.
  • Venden bajo más de cien marcas (Hunt’s, Armour, La Choy, Country Pride, Swiss Miss, Orville Redenbacher, Reddi-Wip, Taste O’Sea, Knott’s Berry Farm, Hebrew National, y Healthy Choice).

Esto realmente da miedo. Que, básicamente, una única empresa sea la que provee de alimentos cárnicos al mundo no me parece una noticia positiva. ¿Cómo escapar a las garras del gigante? Esa es la cuestión.

También pude observar este fenómeno cuando salió la lista de los productos transgénicos de Greenpeace, donde descubrí que una amplia mayoría de marcas que están en el mercado son de Unilever, empresa a la que es casi imposible escapar, porque acabas comprando alguno de sus productos cuando menos lo esperas. Esto en el caso de los transgénicos era complicado, porque si esta empresa opta por emplear maiz y soja transgénicos, y tú no quieres comprar estos productos, se hace difícil hacer la compra, porque muchas cosas que solías comprar ya no pueden estar en tu cesta. El nombre Unilever aparece en letra pequeña en marcas como: AXE, Flora, Rama, Dove, Frigo, Hellmans, Ligeresa, Calvé, Findus, Knorr, Lipton, Rexona, Signal, Sunsilk, Ben & Jerry’s, Cif, Maizena, Timotei, entre otros.

Pero la concentración no sólo es un fenómeno de la industria alimentaria, también es una realidad en el mundo de la información. Un buen ejemplo es el reciente acuerdo entre los grupos comunicacionales Prisa y Godó de concentrar, en la compañía Unión Radio, las 1.095 radios que controlan total o parcialmente en España, Estados Unidos, México, Colombia, Argentina, Costa Rica, Panamá y Chile. Con esto la Unión Radio tendrá una facturación anual cercana a los 350 millones de euros. Esto significa que 1.095 radios ofrecerán la misma información, sesgada de la misma manera, haciendo que la verdad sea cada vez más utópica. Si es que al final la historia siempre la escriben quienes pueden, y éstos suelen escribirla de la manera que más les favorece.

Otro gran ejemplo de concentración en el sector de los medios informativos es la News Corporation, el grupo de comunicación del magnate australiano-norteamericano, Rupert Murdoch. El ultraconservador, dirige un imperio de la información, del que las principales cabeceras son el diario The Times de Londres, la cadena de televisión estadounidense Fox con su polémico noticiario Fox News y el diario New York Post, entre 175 periódicos y cadenas de televisión como Sky, en Inglaterra e Italia, que aportan unos ingresos anuales de 25.000 millones de dólares. Los peligros de una concentración de este tipo los podemos ver en el documental ‘Outfoxed‘, en el cual se puede intuir la razón por la que Murdoch ha fichado como miembro del consejo de administración de su News Corporation, al ex presidente del Gobierno español José María Aznar. Murdoch al ver las producciones «documentales» de la FAES quedaría asombrado de la capacidad manipuladora de Aznar, ya que por su inglés dudo que fuera.

Afortunadamente aún nos queda internet, lugar en el que encontramos información alternativa a la que los grandes medios nos quieren vender, pero en cuanto a la comida a ver que hacemos, tendremos que recurrir a los mecanismos del boycott y la lucha por nuestra libertad.

Los Vigilantes


Haré algo que no me suele gustar que es cortar y pegar, pero es que este artículo me parece que está muy bien y al ser de pago, con un enlace probablemente muchos no podrían leerlo. Se explica como se expande el fenómeno del Gran Hermano que te vigila en los Estados Unidos, haciendo que el derecho a la privacidad esté cada vez más limitado. Espero que esta moda no llegue a Europa. Es un artículo de opinión de Jordi Soler para El País.

El Departamento de Justicia del Estado de California, por medio de una página en Internet que algo tiene de escalofriante, invita a sus ciudadanos a involucrarse en la vigilancia de los delincuentes sexuales. Si usted vive, por ejemplo, en el área de San Diego y le interesa conocer la calaña de sus vecinos, basta con que ubique las coordenadas de su casa en un plano para que aparezca, marcado con un vistoso cuadrado azul, el sitio específico donde viven los delincuentes sexuales que lo rodean. Un clic en ese cuadrado azul lo llevará a la fotografía y al historial delictivo de su vecino, que aparecerá en la lista de los 33.500, hombres y mujeres, que han sido procesados por algún delito sexual en California, y que ahora viven en un barrio normal y salen por la mañana a comprar la leche y el periódico y, gracias a esta página (meganslaw.ca.gov), hacen todo esto rigurosamente vigilados por sus vecinos. Aquel país que se autopromociona como un bastión de la libertad (en cada película de Hollywood, o serie de televisión, no falta el personaje que nos recuerda que Estados Unidos is a free country) ha tenido siempre una sospechosa cantidad de vecinos vigilantes, que se ha disparado con la irrupción de Internet, que es, entre otras cosas, un ojo que vigila.

Hace algunos años, cuando el ciberespacio era un privilegio exclusivo de los militares, la ciudad de Dallas era patrullada por una brigada de señoras que, desconfiando de la efectividad de los policías que mantenían el orden, salían por las noches a vigilar que sus vigilantes vigilaran bien, y cuando encontraban alguna anomalía, casi siempre ligada con el exceso de bebida, que era lo que en realidad les preocupaba, detenían al delincuente (si podían) y lo hacían arrestar (si es que el policía del barrio no tenía alguna falta más grave que atender). Estos vigilantes espontáneos, mujeres y hombres, de los que las señoras de Dallas son nada más un ejemplo, una muestra de lo que también pasaba en otras ciudades, han encontrado en la Red su manera de expandirse y multiplicarse, de hacer que la casa del valiente (the home of the brave, como llaman ellos mismos a su país en su himno nacional) sea la casa del hombre libre y valiente rigurosamente vigilado.

Ahora bajemos un poco al sur de San Diego y de Dallas y, sin abandonar el ojo cibernético que vigila, vayamos a la sufrida línea fronteriza que divide Estados Unidos de México, la frontera donde el mundo hiperdesarrollado y el mundo en vías de desarrollo entran en colisión, donde chocan las economías, las lenguas y las razas de una forma que no sucede en ninguna otra frontera del planeta. Ahí es donde se reconcentra la actividad de los ciudadanos estadounidenses que dedican tiempo, dinero y esfuerzo a vigilar, a vigilar que los inmigrantes, mexicanos y latinoamericanos, no vayan a meterse ilegalmente a su país; ésta es una ocupación que sería perfectamente comprensible si no fuera por esta flagrante contradicción: la mayoría de estos vigilantes, que velan por la seguridad de su frontera, tienen en sus casas trabajando, con un sueldo miserable, a sirvientas, canguros y jardineros indocumentados, que entraron a su país exactamente de la misma forma que ellos ahora intentan erradicar.

Existe una asociación, con página colgada en la Red, de nombre Minute Man Project que -amparada por el eslogan: «Nos robaron Estados Unidos mientras dormíamos«, y por la sentencia: «Estadounidenses haciendo el trabajo que el Congreso no hace«- recaba fondos y recluta permanentemente voluntarios para abastecer a un ejército ciudadano, de 1.500 milicianos, que patrulla y vigila la línea fronteriza. Esta página viene ilustrada con fotografías de los vigilantes, de esa banda de braves que vigila las puertas del imperio, y que está integrada por un espectro que va desde el viejecito jubilado que mira con sus prismáticos de soldado el horizonte hasta el hell angel cuyo horizonte termina en sus bíceps. Según su ideario, Minute Man Project es una organización pacífica y desarmada, su función básica es vigilar y denunciar, y como prueba de este pacifismo su página comienza con un epígrafe de Gandhi.

Hace unos años, en la zona de la frontera que colinda con el Estado de Arizona, un grupo de rancheros montó un operativo que compartía parcialmente el ideario de Minute Man Project, ellos también vigilaban, pero, en lugar de denunciar, disparaban a los inmigrantes que intentaban cruzar la frontera; aquel episodio infame de cacería humana, donde hubo muchos muertos, generó notas en periódicos, algún programa de televisión y una tibia, e indigna, reclamación diplomática del Gobierno mexicano. Aquel capítulo atroz de la relación entre los dos países se desvaneció entre la palabrería diplomática y la imposibilidad legal de actuar contra esos omnipotentes rancheros, que reciben a tiros a esos mismos inmigrantes que, por otra parte, son el sostén laboral de sus ranchos, y los que limpian sus casas y cuidan a sus niños. Toda esa legión de civiles estadounidenses, armados o sin armas, que vigila celosamente sus fronteras, gozará pronto de un nuevo instrumento que hará más puntual y precisa su tarea patriótica; Rick Perry, gobernador de Tejas, ha comenzado a instalar webcams a lo largo de la frontera que colinda con su Estado, para que cualquier guardián de la patria que tenga acceso a un ordenador pueda vigilar, 24 horas al día, en directo, la línea fronteriza, y en caso de que el vigilante detecte que un latinoamericano va a colarse en su país, podrá denunciarlo en un número telefónico gratuito que se ha instalado especialmente para ese efecto. Estos vigilantes de la nación, que cambiarán los prismáticos por las pantallas de sus ordenadores, constituirán muy pronto un nuevo capítulo en la tormentosa historia de aquella sufrida frontera; ya veremos hasta dónde llegan estos ciberpatrulleros y de qué forma va a combinarse esta ventaja de la modernidad con el espíritu medieval de los rancheros armados.

Vivimos en un mundo con mucho cromañón suelto por ahí. Lo que me pregunto yo, es por que hay gente que se presta a hacer este tipo de vigilancia asquerosa, que recuerda a los informantes y chivatos de la época nazi. Será que son eyaculadores precoces, por eso de Minute Man Project, y de ahí su ira y rabia, ya que saben que sus mujeres les serán infieles con el jardinero.