Carta abierta al homo sapiens sapiens


El 9 de marzo vota

Estimado homo sapiens sapiens, para los no leídos, estimado ser humano, este domingo 9 de marzo son las elecciones en esta área geográfica del mundo que hoy día se conoce como España, que deriva de Hispania, nombre latino con el que los romanos designaban geográficamente al conjunto de la península Ibérica. No todos los homínidos podemos votar, unos porque aún perteneciendo a la misma familia son de otra subespecie, tal es el caso de chimpancés, orangutanes, etc., y otros que aún siendo homo sapiens sapiens, no poseemos un título acreditativo, lo que nos impide ser ciudadanos de pleno derecho. Bien podríamos discutir por qué, siendo todos de la misma familia, no tenemos el mismo derecho a decidir sobre nuestro futuro, pero no es la intención de esta carta.

Soy consciente de que el homo sapiens sapiens moderno es un ser vago por naturaleza, emplea gran parte de sus esfuerzos vitales en buscar maneras de alcanzar los mismos o incluso mejores fines con un esfuerzo cada vez menor. En la actualidad una de las actividades preferidas de este homínido es tumbarse, en un asiento cómodo para dos o más personas, que tiene respaldo y brazos, llamado sofá, coger entre una de sus garras un instrumento llamado mando a distancia, el cual puede sujetar bien gracias a su dedo pulgar opositor y controlar con éste, sin mayor movimiento que el del dedo índice para pulsar los diversos botones, el televisor, ese instrumento que emite imágenes y sonidos, en muchas ocasiones simple ruido, que absorbe la mente de los homínidos que se posicionan delante de éste, convirtiéndose así en seres irracionales únicamente preocupados por sus instintos más básicos.

El homo sapiens sapiens puede ser visto habitualmente en el sofá, en una postura semiacostada, empleando una garra para llevar a cabo una tarea conocida como zapping que consiste en cambiar de un canal de televisión a otro, aumentando así el atontamiento y reduciendo drásticamente la capacidad de concentración, y la otra para engullir todo tipo de alimentos nocivos para su salud y su organismo, generalmente con altos contenidos de grasas saturadas y azúcares. Además cabría destacar una particularidad del macho de esta especie, al que le gusta acompañar este consumo de productos poco saludables con una bebida conocida como cerveza, preferiblemente almacenada en latas de las que extraen este líquido, introduciéndolo directamente en su boca. Estas latas las posiciona en su garra, y las sujeta con firmeza gracias a su dedo pulgar opositor. El macho suele pegar berridos a la hembra, pero no con el fin de llamar su atención para iniciar el proceso de reproducción, sino para que ésta lleve más latas de cerveza al macho que no quiere desplazarse desde el sofá a la nevera, aún estando ésta, prácticamente en todos los casos, bastante cerca de donde ellos se encuentran.

Aunque el homo sapiens sapiens se concibe a si mismo como el homínido más sobresaliente de toda la familia, ya no es infrecuente observar a sus parientes simios destacar por encima de los homo sapiens sapiens en cuanto a inteligencia, así como agilidad y capacidad de deducción. El homo sapiens sapiens, habitualmente y de forma voluntaria decide reducir su capacidad mental a un estado en el que ésta está prácticamente ausente. Por esta razón resulta bastante sencillo domar a esta especie de seres vivos, capaces por otro lado de llevar a cabo las acciones más estúpidas e inverosímiles que pueden ser imaginadas.

Tan sólo existe un problema y es que cuando la petición que se hace a un homo sapiens sapiens de reducida capacidad cerebral choca con su vagancia implícita es difícil lograr que siga las instrucciones, a no ser que sirvan para evitar un mal mayor, como por ejemplo un castigo o un efecto que puede poner en peligro su apatía generalizada.

Pues bien, es precisamente en este último aspecto en el que quiero incidir. Estimados homo sapiens sapiens, se que les cuesta mucho levantar los glúteos del sofá, sobre todo porque con cada día que pasa aumentan considerablemente su tamaño y la tarea de cargar con su propio peso se hace más y más pesada, nunca mejor dicho, pero aún así hagan un esfuerzo, gasten un mínimo de fuerzas este domingo para ir a votar, no les costará ni mucho tiempo ni tampoco mucho esfuerzo y si se compara con lo que pueden conseguir ese gasto de energía es prácticamente inapreciable. Para una oportunidad que tienen, expresen sus sentimientos, se que es difícil cuando se ha optado por dejar que el cerebro se quede sin contenido, pero hagan ese esfuerzo, voten algo, por un partido u otro, o en blanco, pero expresen lo que piensan, vuestra voz tendrá una repercusión.

Homo sapiens sapiens hazlo por tí y por el resto de homínidos a los que aún no han concedido el derecho de votar, los primates y el resto. El 9 de marzo, vota, tu voz también cuenta.

[tags]Elecciones, política[/tags]

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