Lo natural sigue siendo mejor


Vivimos en la era de los suplementos. Cada vez nuestra alimentación se parece más a la de los astronautas. Todo viene en pastillitas o en concentrados de dudable origen. Podemos hacer un caldo con una pastilla; podemos tomarnos una pastilla que lleva más vitaminas que una cesta de frutas; podemos hacernos un puré de papas con unos polvitos, o una sopa de cebolla con unos cuantos tropezones, etc. Pero no sólo eso, la gente también se aficiona cada vez más a pastillas de todo tipo para lograr todo tipo de supuestos beneficios que yo no acabo de ver.

Es sorprendente ver los armarios de algunas personas. Tienen más fármacos que una farmacia, y además esas medicinas muchas veces tienen efectos contrarios, lo que hace que su organismo se vuelva totalmente tarumba. Quién no ha visto a esa gente que toma pastillas para dormir, pero luego para poder estar despierta necesitan tomar algún estimulante, y como este no les deja dormir necesitan otro tranquilizante, y así están todo el día, con la consecuencia de que tantas pastillas atacan de forma agresiva al estómago, por lo que se tienen que tomar otra pastilla más para fortalecer las paredes del mismo y así evitar posibles úlceras o perforaciones.

No es normal el grado de dependencia de fármacos al que hemos llegado. A ello se suman ahora los suplementos vitamínicos, ya que la gente es demasiado vaga para comer fruta y verdura, se creen que de esta forma artificial suplen sus carencias, y prolongan su vida, ya que dichas pastillas prometen tener un alto contenido en antioxidantes. Pues por un estudio reciente, y al que se le adjudica una alta credibilidad y fiabilidad, la promesa de salud y longevidad creada en las últimas décadas por los suplementos antioxidantes se ha desvanecido.

Si se guiaran por las pruebas científicas y no por los cantos de sirena de la publicidad, los muchos millones de personas que toman estos complementos dietéticos en Europa y EE UU (10-20% de la población) para prevenir el cáncer y otras enfermedades crónicas deberían dejar de hacerlo. Ya se sospechaba que tomar vitamina A, vitamina E, betacaroteno y otros antioxidantes, juntos o por separado, no tenía ningún efecto positivo apreciable sobre la salud, pero al menos se presumía que no era perjudicial. Ahora se ha comprobado, mediante el tipo de estudio que ofrece más garantías científicas, que las píldoras antioxidantes no sólo son un gasto inútil, sino que además pueden acortar la vida.

Creo que es importante que la gente, si quiere antioxidantes, empiece a comer brócoli, frutas y verduras con vitamina C, como el kiwi, la naranja, el limón…, zanahorias, berenjenas… A tomarse una taza o dos de té verde al día. Consumir alimentos sanos en definitiva y dejarse de tanta tontería.

Haz deporte, come bien y bebe mucha agua. Tres claves para estar sano y en forma.

[tags]Antioxidantes, suplementos vitamínicos, pastillas, fármacos[/tags]

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Un pensamiento en “Lo natural sigue siendo mejor

  1. Definitivamente estoy totalmente de acuerdo con este tema tan importante
    para las futuras generaciones, y mas que nada que uno debe de llevar buenos hábitos alimenticiosdonde se adquiere desde la concepción de un nuevo ser, contando con la gran riqueza alimenticia que existe y que no la sabemos aprovechar, todo debe ser 100% natural.

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