Patente Terminator


La patente Terminator es uno de los mayores atentados contra la humanidad. Esta patente se aprobó para provocar esterilidad en la segunda generación de plantas genéticamente modificadas. Lo que supone que no sólo manipulan genéticamente la planta, que ya es algo muy grave, sino que encima la hacen estéril.

Las semillas creadas usando tecnología Terminator producirán semillas estériles, creando monopolios y control artificial de las semillas. Los agricultores no podrán usar semillas de tales plantas para su próximo ciclo de cultivo. Las semillas echarán raíz en el suelo sin producir nuevas plantas. Si esta tecnología se utiliza para cultivos como la soja, trigo, canola y algodón, forzará a los agricultores a comprar nuevas semillas cada año.

«En todo el mundo, es necesario que los agricultores tengan claro que las corporaciones están listas para adueñarse del control de sus semillas mediante la ingeniería genética. Estas corporaciones controlarán la cadena alimentaria completa con la ayuda de patentes monopólicas y la tecnología Terminator.«, dijo Christoph Then, activista internacional de Greenpeace contra la ingeniería genética. «Necesitamos una prohibición global de esta tecnología y de la posibilidad de patentar semillas. Esos instrumentos corporativos destruirán la espina dorsal del suministro global de alimentos, haciendo imposible que los agricultores puedan utilizar su propia cosecha para sembrarla.» Con este tipo de tecnologías y patentes, la soberanía alimentaria está en peligro.

La soberanía alimentaria es el derecho de la gente a definir sus propias políticas agrícolas y alimentarias, para proteger y regular la producción agrícola local y su comercio, para decidir la manera en que la comida debería producirse, qué debería producirse localmente y qué importarse. La demanda de soberanía alimentaria y la oposición a las patentes de semillas han centrado la lucha de los pequeños campesinos a lo largo del mundo durante la pasada década. Desgraciadamente parece que las grandes corporaciones nos están ganando terreno, por eso la lucha no debe de parar. No dejaremos que nos quiten nuestra comida, ni nuestros derechos.

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El país más feliz y ecológico


Una organización británica publica una lista de naciones basadas en la relación entre buena vida de los ciudadanos y respeto a la naturaleza.

Estamos acostumbrados a comparar países en términos comerciales o de riqueza bruta. Algunas naciones se ganan una reputación por su música, logros deportivos, gastronomía o valor turístico. Este informe presenta un modo de medición basado en algo más importante: el éxito o fracaso de los países a la hora de proporcionar una buena vida a sus ciudadanos al tiempo que respeta los recursos naturales limitados de los que depende”. Ésa es la base del Índice del Planeta Feliz, desarrollado por la organización británica New Economics Foundation, y que presenta unos resultados bastante llamativos: el mejor país para vivir es una pequeña isla del Pacífico Sur, Vanuatu. España ocupa el puesto 85º.

El Índice del Planeta Feliz se basa en una sencilla fórmula no matemática: bienestar por esperanza de vida, dividido entre impacto ecológico. El resultado: Vanuatu lidera de la lista (7,4 x 68,6 /1,1 = 68,2), seguido de Colombia (7,2 x 72,4 / 1,3 = 67,2) y Costa Rica (7,5 x 78,2 / 2,1 = 66). En los puestos de cola, Zimbabwe (3,3 x 36,9 / 1,0 = 16,6), Swazilandia (4,2 x 32,5 / 1,1 = 18,4) y Burundi (3,0 x 43,6 / 0,7 = 19). Estados Unidos ocupa el lugar 150º; Portugal, el 136º y Francia el 129º.

El Índice del Planeta Feliz desnuda la economía hasta su concepto más básico: lo que usamos (recursos) y lo que obtenemos (vidas humanas más o menos largas, más o menos felices”, asegura la organización británica, que ha realizado este informe en cooperación con el grupo del mismo país Amigos de la Tierra.

El orden en el que aparecen los países puede que contradiga la intuición, pero eso se debe a que los políticos se han perdido al dejarse guiar por modelo matemáticos abstractos de una economía que tiene poco que ver con el mundo real”, ha declarado uno de los directivos de la organización, Andrew Simms, a la agencia de noticias Reuters.

Yo no se cuan fiable será este estudio, pero al menos es una idea interesante, y alternativa al poco realista PIB.

Las costas de cemento


He leído en El País este interesante artículo acerca de la construcción masiva en las zonas costeras. En él se habla principalmente de Valencia y Andalucía, pero me gustaría resaltar que en Tenerife las cosas van por el mismo camino.

Los excesos inmobiliarios transmiten últimamente pésimas noticias para los partidarios de compaginar las reglas del mercado con desarrollos urbanísticos respetuosos con el medio ambiente. Greenpeace ha presentado un informe que confirma y extiende a casi toda la línea de costa española la denuncia elaborada por el Parlamento Europeo, que el año pasado pidió una moratoria en los proyectos de la Comunidad Valenciana para frenar una urbanización desenfrenada. En el litoral, las autoridades autonómicas y locales han aprobado la construcción de 1,5 millones de viviendas para este año, el doble que las proyectadas en 2005, 303 campos de golf y 116 puertos deportivos. Están en trámite más de un centenar de denuncias por presunta corrupción urbanística en poblaciones costeras, con mención especial a Valencia y Andalucía.

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Arquitectura ecológica


Eastgate Building

Me estoy aficionando por esto de la arquitectura ecológica. El arquitecto Mick Pearce ha construído un enorme edificio de oficinas que consume menos del 10% de la energía que suelen necesitar otros de similares dimensiones. Para ello imitó las técnicas arquitectónicas de las termitas.

Las termitas de Zimbabwe construyen enormes termiteros en los que cultivan hongos com oalimento. Los hongos, para su conservación, necesitan una temperatura constante de 30’5ºC, mientras que la temperatura fuera oscila entre 1’6ºC (noche) y 40ºC (día). Estas diminutas ingenieras, pasan gran parte de su tiempo abriendo y cerrando compuertas para hacer cirular corrientes de aire frío y caliente por todo el termitero y mantener así sus cosechas en buenas condiciones.

Mick Pearce ha aplicado este principio en el Eastgate Building de Harare, Zimbabwe, construyendo un edificio que no necesita aparatos de aire acondicionado ni apenas calefacción. Los resultados de esta estrategia han supuesto un ahorro de 3’5 millones de dólares al propietario y un abaratamiento del 20% en los alquileres para los inquilinos.

Esto es un extraordinario ejemplo de arquitectura sostenible basada en la observación de la naturaleza que nos convendría repetir. Pero no sólo es positivo que esto se emplee en edificios de oficinas, sino que también debería de aplicarse a la construcción de edificios de viviendas así como a casas. Al igual que todos los mecanismos para lograr aprovechar de manera idónea la luz solar, y otras técnicas que favorecen el ahorro energético y además supondrían un ahorro significativo para los usuarios.

Ralph Lauren deja la piel


En el mundo de la moda las pieles, desgraciadamente, siguen estando muy de moda, pero por fortuna uno de los grandes del mundo de la moda, Ralph Lauren, abandona por completo esta sangrienta materia prima. El diseñador tomó esta decisión después de conocer los desagradables detalles del mercado de piel en China, un asunto sobre el que el resto de los fabricantes no hacen preguntas.

Me alegra mucho que Ralph Lauren haya dado este paso, y ya si esto fuera el principio de un efecto dominó me alegraría mucho más. No se para qué siguen llevando a cabo estas barbaridades con los animales, de los cuales además muchos están en peligro de extinción, si no necesitamos llevar pieles, y en caso de que queramos llevarlas existen las pieles sintéticas que para mi tienen un aspecto bastante real, y éstas no son el resultado de desagradables torturas y matanzas.

La energía


En estos días se debate mucho acerca de la energía, cómo producirla y cómo hacer frente al creciente problema de la contaminación y el efecto invernadero, que está produciendo el cada vez menos discutible cambio climático. Lo que me hace echarme las manos a la cabeza es comprobar que aún haya sujetos tan sumamente estúpidos para afirmar que la energía nuclear es la solución a todo este tipo de problemas.

Menos mal que hay gente coherente, y entiende que, el ritmo de crecimiento que precisa el capitalismo para seguir ofreciendonos nuevos productos a diario para que podamos satisfacer nuestra incansable necesidad de consumo masivo no nos lleva a buen puerto. Por lo tanto esta locura se tiene que acabar.

«Los planteamientos de la industria nuclear para salvarse de la muerte anunciada no pueden considerarse efectivos para resolver los problemas que tenemos planteados, y éstos deben abordarse desde otra perspectiva. De hecho, un incremento continuado de los consumos energéticos no es posible, ni con energía nuclear ni sin energía nuclear, y por ello la solución sólo puede venir mediante reducciones significativas de la demanda. Hay que aceptar que el crecimiento exponencial continuado es imposible en un mundo finito y prepararnos para un futuro basado en las energías renovables, un futuro de altos costes energéticos en el que el bienestar y la felicidad no podrán asociarse sólo, ni principalmente, al consumo material y a los viajes de placer.»

A esto se suman reflexiones tan interesantes como las de un joven ingeniero de telecomunicación de Valencia, que nos propone una solución, no contaminante, mediante energías renovables para que podamos abastecernos de energía, sin seguir contaminando el mundo al ritmo que lo hacemos. Esto sería posible, ya que técnicamente con sólo 5 centrales solares que midieran 100 km x 100 km se podría producir la energía para todo el planeta. Para más detalles pueden visitar su web. Si es que hay soluciones, pero se ve que a ciertos sectores de la población, aquellos que tienen el monopolio del poder y del capital, no les interesa cambiar las cosas porque no encuentra un beneficio directo para ellos en ello, olvidándose de que la contaminación y la destrucción del planeta nos afecta a todos, y si no es a nosotros directamente, quizá si a nuestros hijos, nietos o quien sea que venga detrás de nosotros.

Rascacielo ecológico


Rascacielos

En Japón, el gigante en electrónica de gran consumo Sharp, junto a la empresa Shimizu, ha desarrollado un novedoso material de construcción transparente capaz que absorbe la luz durante el día y usarla para iluminar las habitaciones de noche. El material se está empleando en la construcción de un nuevo complejo de oficinas en Tokio.

Algunas secciones de las paredes del edificio parecen transparentes, pero realmente contienen unos paneles solares increíblemente finos, formados por una serie de diodos que permitirán emitir una luz azul-blanquecina de noche. Estas paredes pueden convertir el 7% de la energía solar en electricidad para iluminar el rascacielos durante casi 5 horas seguidas todas las noches.

Se deberían de invertir mucho más en este tipo de inventos, y darles más publicidad, porque si hay algo favorable para la naturaleza, son unos proyectos como estos que aunque no supongan que un edificio sea «ecológico» al 100%, si que podría contribuir a una importante reducción del consumo energético, y a su vez un incremento del uso de energías limpias.

Que buena propuesta


Izquierda Verde (el grupo parlamentario formado por Izquierda UnidaIniciativa per Catalunya Verds) exige al Gobierno que cumpla con su promesa de programar el cierre de las centrales nucleares. Joan Herrera, portavoz de este grupo parlamentario, anunció ayer que presentará la cuestión «con fuerza» en el próximo Debate sobre el Estado de la Nación, junto con una propuesta de calendario, según el cual la última central nuclear debería dejar de funcionar en 2018.

IU-ICV propone también que tras el vigesimoquinto año de funcionamiento -cuando ya deben estar amortizados sus gastos de construcción- las centrales nucleares destinen el 70% de sus ingresos a un fondo. El monto así obtenido ascendería a 1.500 millones de euros y se dedicaría al desarrollo de fuentes de energía renovables (50%), a la mejora de la seguridad de las centrales (20%) y a la dinamización de las comunidades donde se asientan las centrales (15%). Otro 15% quedaría como beneficio para las empresas eléctricas.

Joan Herrera opinó que con el desarrollo de las energías renovables y adecuadas estrategias de ahorro y eficiencia se podrá prescindir de la energía de las nucleares, que actualmente aportan alrededor del 20% de la electricidad que consume España. No obstante, declaró que las políticas del Gobierno en esta materia «son insuficientes«.

Como me alegra leer este tipo de noticias, lo único que espero y deseo es que les escuchen, y realmente se lleve a cabo esta propuesta, para que España deje de ser un país con centrales nucleares en funcionamiento que generan tanto mal al medio ambiente, así como a las personas que viven en sus proximidades.

Además teniendo en cuenta que estas centrales tan sólo producen el 20% de la electricidad que consume España, son más que superfluas, y si tenemos en cuenta el coste ambiental y en cuanto a temas de salud que suponen estas instalaciones, me parece que no debería de haber ningún argumento a favor de conservar estas chimeneas del demonio en funcionamiento. Incluso me parece que la fecha que plantea IU-ICV es muy lejana, debería de ponerse fin a este suicidio colectivo mucho antes.