El institudo de Babel


El mundo con el que sueño, es un mundo donde el color de piel, y el país de origen no importan; donde las personas conviven pacíficamente, haciendo de la diversidad cultural un término innecesario por haberse convertido en algo que se da por supuesto, pues un mundo sin ésta no sería concebible.

574 alumnos de 41 nacionalidades convierten al Milà i Fontanals de Barcelona en uno de los institutos con más diversidad de nuestro país.

Nada más llegar al instituto Milà i Fontanals, cuando suena el timbre que marca el final de clase y las pulidas escaleras de terrazo rojizo se tapizan con una avalancha de alumnos de todos los orígenes, razas y religiones, uno se queda deslumbrado ante el espectáculo. ¡Qué escenas! Un chino bromeando en catalán con un brasileño y un ecuatoriano. Una sobria magrebí con velo que cuchichea con una ecuatoriana de minúscula camiseta. Un grupo de paquistaníes en busca del rezo o de un partido de críquet (deporte que ha sustituido al fútbol en el instituto). Un español encaramado a los hombros de un fornido eslavo. Diversidad cultural en directo.

60 profesores; 574 alumnos de 41 nacionalidades, el 80% de origen inmigrante. “Esto es el Babel Milà”, define un joven búlgaro que desciende la escalera enlazado a su compañera mexicana. Estudian bachiller. Son pareja.

Un oasis multicultural. El primer golpe de efecto. Pero a medida que pasan los días y esos rostros anónimos dejan de ser una gota perdida en la marea humana, y adquieren identidad y una historia que contar, se extrae otra conclusión: en el Milà es un error quedarse en el color de la piel de los alumnos, en los saris de las paquistaníes y los velos de las musulmanas, en el amplio abanico de acentos latinoamericanos. Es cierto, son 83 paquistaníes, 67 ecuatorianos, 30 marroquíes, 24 filipinos, 24 dominicanos, 20 chinos, 17 colombianos, 15 bangladesíes, 13 bolivianos, 9 chilenos, 8 rumanos, 7 indios, 6 brasileños. Hay moldavos, albaneses, argelinos, rusos y uzbecos. Conviviendo bajo el mismo techo. Algo que en España, un país con escasa experiencia en la integración de inmigrantes, aún sorprende. Pero el Milà no es una pecera repleta de ejemplares exóticos que contemplar con la nariz pegada a su cristal. Hay que ir más allá de la apariencia. Son, sobre todo, personas. Un centenar ya tiene pasaporte español. Españoles con rasgos orientales y que rezan a Alá. La avanzadilla del futuro. “Esto no es un gueto, es riqueza”, explica Joana Mengual, la optimista catedrática de dibujo. “Aquí los alumnos aportan riqueza cultural y, al mismo tiempo, aprenden a vivir en un mundo diverso y plural, y eso les prepara mejor para la sociedad que se avecina que a los de carísimos colegios privados que nunca han tratado con alguien diferente a ellos”.

Además, por lo que se ve, no sólo es un paraíso de la multiculturalidad, sino también un instituto con buenos profesores, de esos que realmente deben dedicarse a esta profesión, porque su concepción de la enseñanza es la que se debería de tener y no la que adoptan otros muchos.

Aquí, un puñado de profesores lucha por sacar adelante a alumnos que llegan a España sin conocer nuestra lengua, que nunca han asistido a una escuela, que jamás han convivido con personas del otro sexo. Lo consiguen a base de voluntad. Y de improvisación. No hay un método; la práctica. Inculcan conocimientos y también valores democráticos. Parten de menos cero. A veces superan el cinco. Un triunfo. No quieren que sus alumnos se conviertan en la mano de obra más barata de este país. “En este instituto, nunca hablamos de fracaso escolar”, describe Carmen, profesora de literatura, 30 años en el Milà. “Si consigues que un chico sea respetuoso, alegre, abierto, participativo, no has fracasado”.

Muchos no saben ni el alfabeto cuando llegan a España; otros, sí, los latinoamericanos. Para todos, el Milà es su primer contacto fuera de su comunidad y su familia. “Lo superan todo, no hay como tener 13 años. Da gusto verles aprender. Es gratificante”, dice Teresa. Lo confirma Adolf, profesor de gimnasia: “Son más respetuosos que los niños de clase acomodada. No hay violencia. No hay racismo. Te respetan y valoran. Es gente que nunca ha tenido nada. No te consideran un empleado de papá”.

[…]Mireia, psicopedagoga: “Nuestro nivel será bajito, pero ganaríamos a cualquier colegio de Barcelona en respeto y tolerancia. Y en cualquier caso, que sean peluqueras o lampistas. Pero que no les pongan a trabajar a los 16 años”.

Esto aunque parezca insignificante a los ojos de algunos, es un paso gigante para los que soñamos con un mundo para todos, donde no se vete a nadie, donde todos tengamos las mismas oportunidades y los mismos derechos, una vida digna en definitiva.

2 comentarios en “El institudo de Babel

  1. Jo, el artículo me conmovió, 20 años atrás yo fuí a ese instituto y no me extrañó nada leer sobre la profesionalidad de los profesores. Yo tuve a algunos de los que se nombra (Roser,Joana, Carmen, Teresa, Francisco) y desde luego eran unos cracks. Mandé una carta a El Pais Semanal, pero de momento no me la han publicado.
    De todas maneras el trabajo tiene que ser duro y ellos mismos dicen que no todo es tan bonito como parece.
    Saludos! acabo de aterrizar en tu blog y me dispongo a echar un vistazo.

  2. Antes que nada, gracias por tu comentario y espero que la visita a este pequeño blog haya sido de tu agrado.

    En cuanto a lo de las cartas al Semanal, a ver si te publican la carta, así dejaré de pensar que las cartas al directos y cosas así las escriben los propios periodistas con seudónimo o algo, porque jamás he conocido a nadie a quien le hayan publicado algo.

    Y en cuanto al insituto, me imagino que no todo será un camino de rosas, pero por algo se empieza, y problemas los hay siempre, pero esa es la idea, procurar superarlos, pienso que estos profesores están dando un paso gigante, y claro está que los cambios y los avances precisan de un acomplamiento de las personas que los viven, por lo que en un principio sobre todo siempre suele haber algún problemilla.

    Nuevamente muchas gracias por tu comentario, y espero que haya sido de tu interés la página.

    Un saludo:

    Sly

Replica a ella/lei Cancelar la respuesta