Estoy últimamente pesado con las viñetas, pero es que son tan buenas algunas. En este caso vuelvo a poner una de El Roto, que es buenísima, sobre todo para un firme opositor al nacionalismo como yo.

Estoy últimamente pesado con las viñetas, pero es que son tan buenas algunas. En este caso vuelvo a poner una de El Roto, que es buenísima, sobre todo para un firme opositor al nacionalismo como yo.

En la Circular 1/2006, de la Fiscalía General del Estado, sobre los Delitos contra la Propiedad Intelectual e Industrial tras la reforma de la Ley Orgánica 15/2003 se dice textualmente:
[…]el elemento subjetivo del ánimo de lucro exigido por el tipo penal no puede tener una interpretación amplia o extensiva, sino que debe ser interpretado en el sentido estricto de lucro comercial.
Esto deja claro que actividades como el ‘top manta‘ son ilegales, pero el P2P y en su defecto usar el eMule hasta que se quede sin espacio el disco duro es perfectamente legal, y no supone ningún delito.
Llevo mucho tiempo pensando que los sociólogos tienen mala prensa, o incluso directamente no tienen ninguna. Pero al fin veo una noticia donde queda destacada la labor de un sociólogo y es para algo positivo e interesante, y me alegra mucho.
Una comisión de expertos que asesora a Montilla exige el fin del canon. La preside Manuel Castells, que habla claro: «Es injusto e indiscriminado, no frena la piratería y nos hace responsables a todos de ella«. «El canon puede afectar seriamente al desarrollo de la sociedad de la información«.
Esta comisión está integrada además por Jesús Banegas, presidente de la patronal tecnológica Aetic, Amparo Moraleda, presidenta de IBM, y Emilio Ontiveros catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid.
Lo que no me gusta tanto es que en el artículo también se habla de que los expertos dejan claro que no discuten los derechos de propiedad intelectual, pero argumentan que el canon es «injusto». Pero bueno no todos los días es fiesta, y al menos están en contra del canon, algo es algo. Además que íbamos a esperar, que esta gente fuera tan revolucionaria que incluso criticasen los derechos de autor, lo dudo. En tal caso el gobierno no los habría contratado. Pero oye, por algo se empieza.