Una de las peores cosas, es la concentración de poder. Ya Montesquieu preconizaba uno de los principios más básicos y fundamentales de la democracia, la división de poderes. De esta manera se lograría un equlibrio entre los distintos poderes de manera que todos estarían controlados por el resto.
Esta idea no sólo es fundamental, en cuanto al poder político, sino que es una ley que podríamos aplicar a todo en general, no debemos permitir que un sujeto, o unos pocos concentren mucho poder, porque esto nos hace al resto demasiado vulnerables a los intereses de éste o éstos.
Un ejemplo aterrador de esta concentración, tan ansiada por los capitalistas, y tan peligrosa para la sociedad, es Conagra, que tras la compra de Monfirt, se ha convertido en el mayor procesador de carne del mundo. Aunque esto no es todo, también es:
- El mayor proveedor de comida de EEUU.
- El mayor productor de papas fritas del mundo (a través de Lamb Weston).
- El mayor procesador de carne de cordero y pavo de EEUU.
- El mayor distribuidor de productos agro-químicos.
- El segundo mayor productor de comida congelada.
- El segundo mayor productor de harina.
- El tercer mayor procesador de pollo y cerdo.
- Uno de los principales proveedores de semillas, pienso… y trader de futuros de commodities.
- Venden bajo más de cien marcas (Hunt’s, Armour, La Choy, Country Pride, Swiss Miss, Orville Redenbacher, Reddi-Wip, Taste O’Sea, Knott’s Berry Farm, Hebrew National, y Healthy Choice).
Esto realmente da miedo. Que, básicamente, una única empresa sea la que provee de alimentos cárnicos al mundo no me parece una noticia positiva. ¿Cómo escapar a las garras del gigante? Esa es la cuestión.
También pude observar este fenómeno cuando salió la lista de los productos transgénicos de Greenpeace, donde descubrí que una amplia mayoría de marcas que están en el mercado son de Unilever, empresa a la que es casi imposible escapar, porque acabas comprando alguno de sus productos cuando menos lo esperas. Esto en el caso de los transgénicos era complicado, porque si esta empresa opta por emplear maiz y soja transgénicos, y tú no quieres comprar estos productos, se hace difícil hacer la compra, porque muchas cosas que solías comprar ya no pueden estar en tu cesta. El nombre Unilever aparece en letra pequeña en marcas como: AXE, Flora, Rama, Dove, Frigo, Hellmans, Ligeresa, Calvé, Findus, Knorr, Lipton, Rexona, Signal, Sunsilk, Ben & Jerry’s, Cif, Maizena, Timotei, entre otros.
Pero la concentración no sólo es un fenómeno de la industria alimentaria, también es una realidad en el mundo de la información. Un buen ejemplo es el reciente acuerdo entre los grupos comunicacionales Prisa y Godó de concentrar, en la compañía Unión Radio, las 1.095 radios que controlan total o parcialmente en España, Estados Unidos, México, Colombia, Argentina, Costa Rica, Panamá y Chile. Con esto la Unión Radio tendrá una facturación anual cercana a los 350 millones de euros. Esto significa que 1.095 radios ofrecerán la misma información, sesgada de la misma manera, haciendo que la verdad sea cada vez más utópica. Si es que al final la historia siempre la escriben quienes pueden, y éstos suelen escribirla de la manera que más les favorece.
Otro gran ejemplo de concentración en el sector de los medios informativos es la News Corporation, el grupo de comunicación del magnate australiano-norteamericano, Rupert Murdoch. El ultraconservador, dirige un imperio de la información, del que las principales cabeceras son el diario The Times de Londres, la cadena de televisión estadounidense Fox con su polémico noticiario Fox News y el diario New York Post, entre 175 periódicos y cadenas de televisión como Sky, en Inglaterra e Italia, que aportan unos ingresos anuales de 25.000 millones de dólares. Los peligros de una concentración de este tipo los podemos ver en el documental ‘Outfoxed‘, en el cual se puede intuir la razón por la que Murdoch ha fichado como miembro del consejo de administración de su News Corporation, al ex presidente del Gobierno español José María Aznar. Murdoch al ver las producciones «documentales» de la FAES quedaría asombrado de la capacidad manipuladora de Aznar, ya que por su inglés dudo que fuera.
Afortunadamente aún nos queda internet, lugar en el que encontramos información alternativa a la que los grandes medios nos quieren vender, pero en cuanto a la comida a ver que hacemos, tendremos que recurrir a los mecanismos del boycott y la lucha por nuestra libertad.