Un estudio relaciona el Prozac con un fuerte descenso del suicidio en EE.UU. Si es que siempre es lo mismo, igual que le pasa al alcohólico o al drogadicto, suelen ser personas cuya infelicidad y su temor a resolver sus problemas les lleva a evadirse de ellos a través del consumo masivo y adictivo de bebidas alcohólicas o de drogas, pero en cuanto dejan de hacer efecto ese malestar que olvidan de tanto en tanto les inunda con más fuerza aún porque empiezan a acostumbrarse a estar en un estado de enajenación por lo que salir de él y verse devueltos a la realidad les causa un dolor casi insoportable.
El mundo por tanto, y particularmente EE.UU., está habitado por una sociedad enferma mentalmente, y en vez de pararse a pensar que algo andamos haciendo mal, e intentemos resolver el problema de manera real y colectiva, ya que si hay tantos sujetos depresivos mucha casualidad tendría que ser para que estos casos no tuvieran relación alguna y que todos fueran personas abocadas a terminar en instituciones psiquiátricas. Pienso que es un reto sociológico el devolver la paz a la sociedad humana, erradicar la constante ansiedad que sentimos por todo aquello que no poseemos, el estrés de no saber si mañana seguiremos teniendo un trabajo…, en resumen poner fin a la inestabilidad que se respira en el ambiente.
En vez de eso, se le dan medicamentos como el Prozac u otros fármacos de fluoxetina, a niños mayores de 8 años, adolescente y adultos, para que vivan la vida con una alegría falaz, adictos a un fármaco cuyos efectos secundarios los convierten en objetos inservibles del capitalismo, incapaces de concentrarse y por tanto otro aliciente más para el fracaso escolar en el caso de los niños, aumentando así la tasa de «no aprendidos» que pasan a formar parte de esa masa fácilmente manipulable por los medios de comunicación, los oradores demagogos de los partidos políticos y los representantes de las diversas sectas que acaban organizando suicidios colectivos.
No necesitamos Prozac, lo que necesitamos es un cambio drástico en el hacer de las cosas, una sociedad distinta donde vuelva a tener valor el individuo, la naturaleza, el equilibrio, y donde el dinero no sea la única razón de actuación. Tenemos que dejar de evadirnos y resolver nuestros problemas, ¿o es que queremos ser como el indiferente para siempre?