Algunos grandes hombres


Yo estoy en contra de todas esas ideas necias que rondan por las mentes humanas y que derivan en tantísimos casos en un fundamentalismo retrógrado que impide la pacífica convivencia entre las personas. Una de esas ideas es el patriotismo:

Resulta verdaderamente inquietante comprobar hasta qué punto los grandes prohombres de la patria que las diversas patrias conservan glorificados en la memoria y en pomposos bronces estatuarios han sido, en innumerables ocasiones, unos verdaderos miserables. Los mentirosos incurables, los tiranos y los asesinos suelen reunir muchas más papeletas para pasar a la Historia como héroes que los verdaderos héroes de la Humanidad, aquellos que se sacrificaron calladamente por sus vecinos, por el bien común, por la civilidad y la convivencia. Basta con que el canalla en cuestión haya alcanzado suficiente poder, a ser posible aplastando y sojuzgando pueblos vecinos. El patriotismo es siempre brutal y los patriotas admiran a los más brutos, a aquellos que han conseguido victorias para la tribu, sin que importen los precios de sangre y de terror, de injusticia y dolor que hayan tenido que pagar para la gloria bélica. Es evidente que Hitler es hoy un monstruo y la encarnación del mal sólo porque perdió. Si hubiera vencido y extendido por Europa el infierno de su delirio político, hubiera pasado a la Historia como un genial estadista con algún defectillo.

Un carnicero como lo fue Napoleón, en cualquier caso es el supuesto gran hombre que hoy está enterrado con todos los honores entre mármoles rosas.

Para mi los grandes hombres de la historia son otros, los que crean, no los que destruyen, los que «luchan» por la paz, no los que traen la guerra. Las patrias y los «salvapatrias» me producen un cierto grado de nauseas, sus derivaciones suelen ser bastante desagradables, fascismo, racismo, xenofobia, desprecio por otros seres humanos…

Hoy fui un rato a la playa, y en lo que yo me bañaba mi novia escuchaba a una pareja de canarios criticar a todos los que al igual que ellos fueron a pasar un buen rato con sus parejas, hijos o sólos, junto al mar, por el simple hecho de no ser canarios como ellos. Les parecía mal que hubiera peninsulares, asiáticos, europeos, africanos, sudamericanos… «ensuciando» su patria, la que «aman» por encima de todo. Pues sinceramente ante esa concepción de su patria, me encanta ser para ellos un alemán que ha venido aquí a defecar en su estúpido concepto de tierra, simplemente porque se que les molesta.

Lo que pasa es que si nos ponemos patrioticos como ellos, pero con un grado de inteligencia claramente superior al de estos microcéfalos, nos damos cuenta de que su idea de atentar contra toda persona foránea, lo que hace es perjudicar a su patria, porque la venden muy mal, procurando una concepción no precisamente buena de la misma a las personas que ellos consideran «de fuera».

Por esa razón y para evitar que las personas opten por la xenofobia, estoy en contra del patriotismo. Además como apátrida no soy capaz de enteder ese sentimiento de patria que a algunos emociona y conmueve hasta el punto de estar dispuestos a matar por ésta.

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