Así vivimos en un constante sinvivir. No es fácil encontrar un lugar en el que vivir hoy en día, y que te puedas permitir claro. Y si no vean estas historias reales de algunas personas que igual que nosotros necesitan un techo bajo el que dormir.
Teresa del Arco, le dijeron que era una «amplia casa de 37 metros cuadrados«. Lo que se les olvidó mencionar es que tan sólo tiene 20 útiles. Una pintada roja que dice «Un mundo mejor» nos expresa… ¿un sueño?
El minipiso de Teresa no será suyo hasta el 2031 que es cuando en principio, deseándole que no pase nada, habrá terminado de pagar la hipoteca a La Caixa. Ella tendrá 55 años.

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Sofá (dos plazas)
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Fregadero (un seno) y artículos de limpieza
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Vitrocerámica de dos focos y encimera
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Mini frigorífico
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Menaje de cocina y campana extractora
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Lavadora, fregadora, escoba.
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Entrada
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Baño
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Armario-taquilla
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Litera
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Libros
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Ordenador con la unidad integrada en la pantalla
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Perchero
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Mesa plegable para comer, ventana
De una pared a otra, 4 metros de ancho y de largo, 4’5. Escondida en un empotrado, la lavadora más pequeña del mercado. Enfrente, el cuarto de baño: lavabo, bañera y sanitario, 2 metros cuadrados. No hay televisión porque se puede vivir sin ella. Ésto último es una buena decisión.
Teresa dice que «los que compramos o alquilamos vivienda somos los últimos explotados del circuito mercantil y su mafia de lavado de dinero negro«. Y yo estoy totalmente de acuerdo con ella.
Cabe decir que Teresa es una afortunada, cobraba 1.200 € mensuales, y ahora incluso algo más ya que ahora tiene un puesto mejor pagado. Hay muchas personas que de los 800-900 € nos suben, incluso se las tienen que arreglar con menos.
Pero no es la única historias como la de Teresa hay muchas. Los protagonistas de algunas incluso se les ve que tienen cierto sentido del humor, como es el caso de Nacho y Berta. Ellos están hipotecados en 186.000 € por 28’5 m2 en Madrid, en la zona de Atocha. Tienen un gato al que llaman ReMi, que son las siglas de la Renta Mínima de Integración.
Otra pareja con un hijo viven en un bajo alquilado de 35 m2, en Madrid. Paga 540 € al mes, y el niño no puede tener habitación propia. Lo «gracioso» es que vive en el barrio de la Prosperidad, la cual parece algo inalcanzable.