A los políticos sólo les interesamos para que les votemos, una vez han salido elegidos gobiernan al pueblo pero sin el pueblo. Muestra de ello son los ya famosos casos del puerto de Granadilla en Tenerife y la macro autopista de Ibiza. Pero se podrían sumar también todos los atentados contra la libertad ciudadana llevados a cabo por organismos como la SGAE y aprobadas por un gobierno que claramente atenta contra los intereses de los ciudadanos. Y así tenemos un sinfín de ejemplos.
No queremos estúpidas construcciones que rompen más aún si cabe nuestro medio ambiente, que son totalmente innecesarias, y que además solo sirven para que unos pocos, que ya están podridos en dinero, se pudran más aún si cabe, mientras a nosotros nos cuesta cada vez más llegar a fin de mes. Actualmente cada vez que nace una fruta cae ya sobre podrido.
El mundo está mal repartido, y el poder en manos de unos pocos que además no están de parte de las personas sino de la economía que es la que realmente gobierna el mundo, y mientras esto siga siendo así seguiremos siendo esclavos en una pseudodemocracia que deja mucho que desear, ya que el dinero es un ente sin vida, una simple ilusión mientras que las vidas humanas son una realidad que sufre las consecuencias de ese eterno amor al dinero.
En el fondo lo único que hacen es soltarnos un poco más la correa para darnos la impresión de libertad, pero la cuerda que nos ata está ahí, y si intentamos caminar libremente en algún momento se tensa y nos devuelve a la cruda realidad que es vivir sin libertad.