Las firmas del PP


Hace dos días se hablaba del polémico contador que aparecía en la portada de la página web del PP, el cual supuestamente mostraba el número de firmas que los del PP dicen haber recogido en contra del Estatuto catalán. Lo curioso es que el contador se actualizaba constantemente, a un ritmo «marcial y preciso». Lo curioso es que como descubrieron los de la web Pitidopopular.com, el ritmo era tan preciso que levantaba sospechas.

Descubrieron que el ritmo al que aumenta el número de firmas sigue un patrón constante durante una hora completa. Pasada esa hora, y a las en punto justamente, cambia la velocidad que de nuevo se mantiene precisa y sin cambios durante toda una hora y luego vuelve a cambiar. Está claro, que esto es una manipulación descarada.

También hay que decir que en el contador no se especifica si las «firmas recogidas» son sólo las que obtienen a través de la web, o si también contabiliza las que recogen en la calle en papel. También es llamativo que según este contador, el ritmo de visitas durante el fin de semana a la web del PP no habría bajado, cuando lo normal parece ser que es que en esos días el uso de internet se reduzca a la tercera parte.

Lo gracioso de todo esto es que los del PP después de notar que algunos descubrieron incluso parte del funcionamiento del flash, porque el contador por lo que se ve era una animación de flash básicamente, han cambiado dicho contador y ahora es una imagen simplemente para evitar que se pueda medir la velocidad a la que entran las firmas (aunque si entran en la web y le dan a actualizar verán que el número sigue subiendo de manera sorprendente). Me gusta lo claros que son los del PP, no les gusta ocultar la verdad, dicen las cosas tal como son. ¡Que muestra de transparencia! Estoy verdaderamente exaltado.

Como no podía faltar el humor a todas estas cuestiones, han hecho un cartel publicitario del nuevo y revolucionario bolígrafo que ya podemos adquirir en todas las cedes del PP.

Detenidos


El cineasta Michael Winterbottom pone el dedo en la llaga de Guantánamo. Su idea fue la de sacar los colores a las grandes democracias y denunciar con su película «The Road to Guantanamo» que se cometen vejaciones en aquel limbo legal que no repara ni en niños.

Los cuatro protagonistas de la película son ex presos de la base militar estadounidense en territorio cubano. Winterbottom explicó que su objetivo con esta cinta era recordar, en noventa minutos, que Guantánamo sigue allí.

Winterbottom pone imágenes a las vivencias de cuatro jóvenes británicos de origen paquistaní que viajan a Karachi para asistir a la boda de uno de ellos y terminan siendo capturados junto a cientos de supuestos talibanes y simpatizantes de Al Qaeda en Afganistán, país al que deciden viajar «por curiosidad» y ayudar, no saben muy bien cómo, a los hermanos musulmanes que allí sufren.

Según los ex presos: «Ser árabe equivale en Guantánamo a pertencer a Al Qaeda.», afirmación que no pongo en duda conociendo la forma de pensar de esos americanos fundamentalistas.

Uno de los protagonistas de esta desafortunada historia Shafig Rasul, denuncío que «Guantánamo tiene que ser cerrado inmediatamente. Ese lugar es contrario a los derechos humanos», y yo me sumo a los que apoyan esa moción.

Lo curioso es que en estos días dos de los actores de la película fueron detenidos e interrogados durante una hora en el aeropuerto de Luton, en Londres, cuando regresaban de Berlín de su visita a la Berlinale, según asegura Reprieve, una ONG británica que informa en nombre de los actores.

Uno de los interrogados fue Ruhal Ahmed, que viajaba junto a Shafiq Rasul, y junto a los actores que interpretan sus papeles, Rizwan Ahmed y Farhad Harun. Agentes del cuerpo especial de policía le preguntaron a Ahmed, al parecer, si tenía intención de seguir haciendo películas de carácter político, y le amenazaron con detenerlo durante 48 horas.

La verdad es que es deplorable que unas personas inocentes tengan que vivir una tortura como lo es ser prisionero en Guantánamo, y que encima luego los detengan y los amenacen por denunciar lo que en aquel inhumano lugar ocurre es lo más detestable que he leído en mucho tiempo.