Todos contra el iPod


Un hombre de Luisiana ha llevado al gigante informático Apple a los tribunales argumentando que su popular reproductor de música iPod causa pérdidas auditivas.

Según esta demanda, el aparato es capaz de reproducir sonidos de más de 115 decibelios, un volumen que puede dañar los oídos de quienes estén expuestos a él durante más de 28 segundos al día.

El demandante es John Kiel, busca tanto una compensación no especificada como las consiguientes modificaciones en el diseño del producto. Ya en Francia Apple tuvo que retirar el producto y modificarlo para limitar el sonido a 100 decibelios.

Pero algo así no es la primera vez que pasa, Apple ya ha sido demandada por otros que argumentaban cosas tales como que las pantallas del iPod se rasgan con demasiada facilidad o se quejaban de la corta duración de las baterías.

A mi personalmente esto me lleva nuevamente a pensar que el ser humano no da para más. El que se meta los auriculares en la oreja y ponga el volumen del iPod al máximo es que le falta un agua, y para eso no hace falta que se le ponga una etiqueta al producto ni nada, eso es algo lógico y de sentido común. Ahora bien, si un día un amigo hace una fiesta en su casa, y en cuanto a música el colega está un poco anticuado, pero a pesar de ello quieren amenizar el evento con unas buenas vibraciones, pues el que tenga un iPod puede llevarlo, conectarlo al equipo de música, y en tal caso se agradecerá poder ponerlo a un volumen alto, manteniendo una buena calidad de sonido, y evitando que los asistentes a la fiesta tengan que quedarse callados y se vean obligados a acercar la oreja a los altavoces para escuchar el suave susurro de la música.

Esto es igual de estúpido que si demandas una empresa de coches porque el coche puede coger 250 kilómetros por hora y eso puede causarte la muerte. El que los pueda coger no quiere decir que estés obligado a ir a 250, puedes ir a 60 tranquilamente y no pasa nada, aunque tampoco a esa velocidad moderada estés exento de la posibilidad de sufrir accidentes que te causen la muerte, pero es que tampoco lo estás acostado en la cama, porque ahí te podría caer el techo encima.

A mi me parece que hay mucho vago por ahí que quiere ganar dinero sin hacer nada, con más cara que espalda, y eso tampoco es así, como decía mi amigo Ruyman: «El que quiera peje que se moje el culo».

Deja un comentario